Estoy asustada de ti, asustada de lo que piensas de mi y asustada del porvenir.
Te quiero, demasiado a decir verdad, pero todo ha sido tan fugaz que ni siquiera me he detenido a pensar qué pasará cuando decidas reunir la valentía y enfrentar nuestra realidad.
Tu ser es energía y una amistad interminable, mientras mi alma es aburrimiento y una soledad impensable. Tú dices que no, y quiero creerte, pero sé que si lo hago, cuando te des cuenta de que soy solo alguien más, me dolerá profundamente el corazón.
Quiero ser yo sin pena. Quiero pensar que esa versión de mí te gustaría más; lo sé. Pero es asfixiante la idea de que me conozcas, de que realmente me veas. No estoy lista para ti y quizá nunca lo estaré, pero quiero intentarlo. Por mí.










