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@tomoteluegoexisto
Rafael Cadenas
El hombre pensó que esas cosas (ahora arbitrarias y casuales y en cualquier orden, como las que se ven en los sueños) serían con el tiempo, si Dios quisiera, invariables, necesarias y familiares.
━ .✦ Jorge Luis Borges, en La espera.
El dolor de Pedro Salinas
No. Ya sé que le gustan cuerpos recientes, jóvenes, que le resisten bien y no se rinden pronto. Busca carnes rosadas, dientes firmes, ardientes ojos que aún no recuerdan. Los quiere más. Así su estrago no se confundirá con el quemar del tiempo, arruinando los rostros y los torsos derechos. Su placer es abrir la arruga en la piel fresca, romper los puros vidrios de los ojos intactos con la lágrima cálida. Doblar la derechura de los cuerpos perfectos, de modo que ya sea más difícil mirar al cielo desde ellos. Sus días sin victoria son esos en que quiebra no más que cuerpos viejos en donde el tiempo ya tiene matado mucho. Su gran triunfo, su júbilo tiene color de selva: es la sorpresa, es tronchar la plena flor, las voces en la cima del cántico, los altos mediodías del alma.
Yo sé cómo le gustan los ojos. Son los que miran lejos saltando por encima de su cielo y su suelo, y que buscan al fondo tierno del horizonte esa grieta del mundo que hacen azul y tierra al no poder juntarse como Dios los mandó. Esa grieta, por donde caben todas las alas que nos están batiendo contra el muro del alma, encerradas, frenéticas.
Yo sé cómo le gustan los brazos. Largos, sólidos, capaces de llevar sin desmayo, entre torrentes de años, amores en lo alto, sin que nunca se quiebren los cristales sutiles de distancia y ensueño de que está hecha su ausencia.
Yo sé cómo le gustan las bocas y los labios. No los vírgenes, no, de beso: los besados largamente, hondamente. Los muertos sin besar no conocen el filo de la separación. El separarse es dos bocas que se apartan contra todo su sino de estar besando siempre. Y por eso las bocas que ya besaron son sus favoritas. Tienen más vida que quitar: la vida que confiere a toda boca el don de haber sido besada.
Yo sé cómo le gustan las almas. Y por eso cuando te tengo aquí y te miro a los ojos, y el alma allí te luce, como un grano de arena celeste, estrella pura, con sino de atraer más que todas las otras, te cubro con mi vida, y aquí en mi amor te escondo.
Para que no te vea.
━ .✦
"El dolor" en Razón de amor (1936) por Pedro Salinas (España, 1891-Estados Unidos, 1951)
La lluvia de Jorge Luis Borges
Bruscamente la tarde se ha aclarado porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado el tiempo en que la suerte venturosa le reveló una flor llamada rosa y el curioso color del colorado. Esta lluvia que ciega los cristales alegrará en perdidos arrabales las negras uvas de una parra en cierto patio que ya no existe. La mojada tarde me trae la voz, la voz deseada, de mi padre que vuelve y que no ha muerto.
━ .✦ “La lluvia” en El Hacedor (1960) por Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-Suiza, 1986)
Mi lectura para este día donde cada rincón mojado de Córdoba evoca las ausencias con mayor ahínco que cualquier sol.
La lluvia de Jorge Luis Borges
Bruscamente la tarde se ha aclarado porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado el tiempo en que la suerte venturosa le reveló una flor llamada rosa y el curioso color del colorado. Esta lluvia que ciega los cristales alegrará en perdidos arrabales las negras uvas de una parra en cierto patio que ya no existe. La mojada tarde me trae la voz, la voz deseada, de mi padre que vuelve y que no ha muerto.
━ .✦ “La lluvia” en El Hacedor (1960) por Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-Suiza, 1986)
Quisquis amat, valeat: pereat qui nescit amare. Bis tanto pereat quisquis amare vetat.
"Que viva el que ama; perezca quien no sepa amar. Que perezca doblemente cualquiera que impida el amor."
Hoy es siempre todavía.
━ .✦ Antonio Machado, en Proverbios y cantares (1912).
Cruz, lazo y flecha, viejos utensilios del hombre, hoy rebajados o elevados a símbolos; no sé por qué me maravillan, cuando no hay en la tierra una sola cosa que el olvido no borre o que la memoria no altere y cuando nadie sabe en qué imágenes lo traducirá el porvenir.
━ .✦ Jorge Luis Borges, en Mutaciones.
El hacedor de Jorge Luis Borges
Somos el río que invocaste, Heráclito. Somos el tiempo. Su intangible curso acarrea leones y montañas, llorado amor, ceniza del deleite, insidiosa esperanza interminable, vastos nombres de imperios que son polvo, hexámetros del griego y del romano, lóbrego un mar bajo el poder del alba, el sueño, ese pregusto de la muerte, las armas y el guerrero, monumentos, las dos caras de Jano que se ignoran, los laberintos de marfil que urden las piezas de ajedrez en el tablero, la roja mano de Macbeth que puede ensangrentar los mares, la secreta labor de los relojes en la sombra, un incesante espejo que se mira en otro espejo y nadie para verlos, láminas en acero, letra gótica, una barra de azufre en un armario, pesadas campanadas del insomnio, auroras, ponientes y crepúsculos, ecos, resaca, arena, liquen, sueños. Otra cosa no soy que esas imágenes que baraja el azar y nombra el tedio. Con ellas, aunque ciego y quebrantado, he de labrar el verso incorruptible y (es mi deber) salvarme.
━ .✦ “El hacedor” en La cifra (1981) por Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-Suiza, 1986)
Fiero amor de Alfonsina Storni
Oh, fiero amor, llegaste como la mariposa. Cuando comienza Octubre se aproxima a la rosa; era silencio todo, era silencio abierto a sombras misteriosas como el ojo de un muerto.
Yo era la misma sombra, yo era menos, yo era una cosa durmiente que ni sueña ni espera, cuando el vuelo de aquella mariposa celeste me hizo gorjear de pronto como un pájaro agreste.
Oh, cien soles se alzaron por el lado de oriente, oh, cien ríos corrieron por la misma pendiente, oh, cien lunas de plata brillaron en el cielo y cien altas montañas emprendieron el vuelo.
Abrí los brazos: tuve la divina locura de tocar con mis dedos las cosas de la altura. Abrí los ojos: tuve la divina tristeza de beber con los ojos la celeste belleza.
Lloré, lloré sin tregua; grité: Corazón mío, detente en el camino que lleva al desvarío; pero el corazón mío fue una gota de cera… Dios, ¿qué pudo esa gota contra la primavera?…
Fiero amor: en tus manos yo he soltado mi vida; acógela: Paloma que se posa rendida en las garras sangrientas, ya no bate las alas: muere de lo que vive; vive de lo que exhalas.
Bien sé que no hay cien soles que nazcan en oriente, bien sé que no hay cien ríos por la misma pendiente, bien sé que no hay cien lunas que brillen en el cielo, bien sé que no hay montañas que se alarguen al vuelo.
Bien sé que las palomas ciegan sus ojos, dejan en el nido las plumas, las auroras se alejan, caen las hojas, viene el otoño, la muerte, y se agrisan los días, y se agrisa la suerte.
Pero soy una esclava del dolor y lo adoro como adora el avaro el sonido del oro: oh, terrible tormenta de relámpago y rayo, en tu fuego revivo, en tu fuego desmayo.
Fiero amor: soy pequeña como un copo de nieve, fiero amor: soy pequeña como un pájaro breve, triste como el gemido de un niño moribundo, fiero amor, no hallarías mejor presa en el mundo.
Ninguna moriría más ligero en tus garras, ninguna moriría más pronto en tus amarras. Alumbra, sol naciente… Naturaleza, crece: sobre la vida oscura la muerte resplandece.
━ .✦ "Fiero amor" en Irremediablemente (1920) por Alfonsina Storni (Suiza, 1892 - Argentina, 1938)
No en palacios de mármol de Pedro Salinas
No en palacios de mármol, no en meses, no, ni en cifras, nunca pisando el suelo: en leves mundos frágiles hemos vivido juntos. El tiempo se contaba apenas por minutos: un minuto era un siglo, una vida, un amor. Nos cobijaban techos, menos que techos, nubes; menos que nubes, cielos; aun menos, aire, nada. Atravesando mares hechos de veinte lágrimas, diez tuyas y diez mías, llegábamos a cuentas doradas de collar, islas limpias, desiertas, sin flores y sin carne; albergue, tan menudo, en vidrio, de un amor que se bastaba él solo para el querer más grande y no pedía auxilio a los barcos ni al tiempo. Galerías enormes abriendo en los granos de arena, descubrimos las minas de llamas o de azares. Y todo colgando de aquel hilo que sostenía, ¿quién? Por eso nuestra vida no parece vivida: desliz, resbaladora, ni estelas ni pisadas dejó detrás. Si quieres recordarla, no mires donde se buscan siempre las huellas y el recuerdo. No te mires al alma, a la sombra, a los labios. Mírate bien la palma de la mano, vacía.
━ .✦ "No en palacios de mármol" en La voz a ti debida (1933) por Pedro Salinas (España, 1891-Estados Unidos, 1951)
Sí, reciente de Pedro Salinas
No te quiero mucho, amor. No te quiero mucho. Eres tan cierto y mío, seguro, de hoy, de aquí, que tu evidencia es el filo con que me hiere el abrazo. Espero para quererte. Se gastarán tus aceros en días y noches blandos, y a lo lejos turbio, vago, en nieblas de fue o no fue, en el mar del más y el menos, cómo te voy a querer, amor, ardiente cuerpo entregado, cuando te vuelvas recuerdo, sombra esquiva entre los brazos.
━ .✦ "Sí, reciente" en Seguro azar (1924-1928) por Pedro Salinas (España, 1891-Estados Unidos, 1951)
Constantino Kavafis