we're not kids anymore.
h
Not today Justin

No title available
d e v o n
Show & Tell

if i look back, i am lost

shark vs the universe
hello vonnie
No title available
Cosmic Funnies
No title available

⁂
Monterey Bay Aquarium

Discoholic 🪩
Keni
Xuebing Du
One Nice Bug Per Day
Acquired Stardust
i don't do bad sauce passes

seen from United States
seen from United Kingdom

seen from United States

seen from China

seen from United States
seen from Germany
seen from United States

seen from Singapore

seen from United Kingdom
seen from Türkiye
seen from Germany

seen from Malaysia

seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Netherlands

seen from Malaysia

seen from Germany
seen from Guatemala
@tornasol
Sentir
Nos creemos ignorantes, inocentes, seres de mínima expectativa cuando tratamos de enamorarnos. Creemos que la fantasía y el no saber dónde va a acabar “esto” le darán un toque de emoción, aunque sabemos que es solo la dosis justa de incumplimiento placentero.
Un dolor que creamos a nuestra medida. Sentimos el desencanto justo en la punta de la lengua, pero avanzamos porque la promesa de sentir amor es el resultado más optimista, sin importar si es correspondido, infantil o efímero, el premio es sentir.
Y así comienza nuestra historia, la historia más común del mundo. Fue una mirada que hizo que el estómago se me vaciara y una conversación a medianoche que me volteó el universo. Coincidimos en que los sentimientos se miden en canciones y, a veces, si se cree lo suficiente, se pueden cambiar realidades con cada disco, como saltos cuánticos que damos a voluntad.
Nos encontrábamos en fiestas, siempre esperando encerrarnos en nuestro mundo. No teníamos amistades en común, pero coincidíamos en los espacios más solitarios, con personas que nos importaban poco. Cada encuentro contaba como la primera vez. Nos comunicábamos con una media sonrisa y salíamos del lugar para fumar. Nunca se me hizo hábito, sin embargo, siempre cargaba con una cajetilla, como si cada cigarro fuera una oportunidad de encontrarte. Tú tampoco tomabas, pero siempre pedías mi cerveza favorita, como si eso me llamara a tu lado.
Un juego cursi, pero la manera en que el mundo se me volteaba cada que te encontraba hacía que todo valiera la pena. Quisiera describir cómo sentía que todo caía en un abismo para después acomodarse de una manera artística, casi perfecta. Te imaginaba, te idealizaba, te esperaba en cada situación. Prometimos nunca buscarnos, olvidarnos de los nombres y ver si esto funcionaba por medio de la suerte. Platicábamos de todo, pero nunca caíamos en lo personal, así que podía decir que lo único que conocía de ti era tu cara y tu visión pesimista de la vida.
Quería cargar con mi librero para contarte sobre cada libro que he leído. Quería meterme en tu memoria para ver la vida desde tu perspectiva. Vivías como una obsesión que prometía todo y nada al mismo tiempo, y yo vivía por verte.
Nuestro objetivo era claro: dedicarnos a ser situaciones, nada a largo plazo, y que lo aleatorio fuera nuestro tiempo perfecto. Pero, como en todo orden asimétrico, un lado cayó de más.
Después de quince encuentros, ya no podía con la obsesión. La expectativa me estaba comiendo y solo quería que la noche durara veinticuatro horas más. Así que caí en el cliché de preguntarte tu nombre y, como por arte de magia, maté a mi personaje principal.
Saber tu nombre le dio a todo una historia menos emocionante de lo que esperaba. Te dio un perfil fácil de encontrar en línea y, de repente, toda tu visión de vida resultó ser un robo de alguien más. Saber de ti aniquiló toda esperanza del personaje que hice con tus palabras.
Más que un enamoramiento, confeccioné una desilusión. Aunque seguía enamorada de mi personaje, no podía encontrarte en él.
La falta de expectativa, la carencia de lógica, era lo que yo amaba del sentimiento. Después de perderte en la realidad, decidí terminar con la fantasía. Me armé de otras coincidencias, otros escenarios, y me inventé otra idea del amor: otra con la dosis justa de desencanto y olvido, otra que me volviera a hacer sentir.
A Mermaid (1900) by John William Waterhouse
Grace Lee.
𝔊𝔬𝔱𝔥𝔦𝔠 𝔄𝔢𝔰𝔱𝔥𝔢𝔱𝔦𝔠 (x)
— Nikita Gill
Antes
Me gustaría escribir como antes, desahogarme como antes y llorar hasta que se me sequen las palabras. Hay algo en el tiempo de "antes" que hace que todo suene más poético, nostálgico y un poco pesimista, es un tiempo romántico que la mente deshace y vuelve a construir en emociones falsas y recuerdos que distan de lo cierto. "Antes" deja de volverse un tiempo y llega como un refugio del fastidioso presente, del aburrido presente, del presente que nos mantiene en un absoluto "ahora" y no nos deja respirar. ¿Qué era tan bueno antes? ¿Qué sabor tiene el pasado? No sé cómo definir esa nostalgia, cómo imaginar correctamente el pasado, no entiendo cómo quería escapar y ahora lo utilizo como un sueño.
Es que antes…
¿Qué sabe mejor que una memoria estudiada y reconstruida a mi antojo? ¿Qué se siente mejor que un hubiera que no pertenecía a mi realidad?
Antes…antes…antes
Nada era mejor antes, nada era peor antes, nada existe en el antes.