El vacío que dejaste me arrastra, me traga, me devora por dentro.
tu ausencia que pesa como piedras, tu silencio que me perfora,
tu partida que no tiene sentido y me deja sin aire.
Lloro hasta que el cuerpo me quema, hasta que cada respiración es un cuchillo,
y nadie, nadie está aquí para sostener este peso que me aplasta y me destruye.
Me desborda la rabia, la tristeza, el miedo…
me desborda el amor que no se fue y que se enredó en mis venas,
aprisionándome, asfixiándome, quemándome por dentro.
Siento que el mundo me aplasta y yo caigo en un abismo sin fin,
gritando tu nombre en la nada, esperando que alguien me recoja
antes de que me parta por completo.
Cada recuerdo me perfora, cada palabra no dicha me destroza,
cada momento que nos robaron me revienta el pecho.
Mis manos sangran de tanto intentar agarrar lo que ya no existe,
mis uñas arañan el aire, mi garganta grita en silencio.
Exhausta de pelear sola, de respirar dolor, de sentir que la vida me atraviesa y me deja hecha pedazos, rota en cada célula, de seguir viva en un mundo que no me da tregua.
Hoy no soy nada más que esto,
un corazón que sangra, un cuerpo que llora y grita a la vez,
dolor puro que se abre en carne viva,
rabia que quema, llanto que ahoga, un desborde que hiere y sangra
en cada línea, en cada palabra, en cada latido.