Entrecerró sus ojos al instantes, insegura de el camino que tomaba la conversación—Sí, he escuchado sobre los milagros…—dejó la afirmación colgar en el aire, esperando completarla con lo que fuera que siguiera a sus palabras. Soltó una risa repentinamente, sin poder evitarlo y siendo impulsado por aquellas que salían de los labios contrarios—¿Quieres decir que tu ceguera se curará con el beso de una rosa? Es algo un tanto…—intentó buscar una mejor palabra, pero a quién engañaba, apenas si podía hilar sus ideas—romántico ¿no te parece?—Soltó un suspiro pesado, encogiéndose de hombros finalmente—De acuerdo, mientras tengas cuidado con mis espinas, no veo porqué no intentarlo—ridículo, eso era, pero en aquel momento ¿qué no lo era? Accedió a aquello, con pequeñas risas todavía saliendo de sus labios.
“Una rosa muy bella, a decir verdad” su voz se veía lentamente teñida por cierta galantería. Suspiró suavemente y soltó una pequeña risa tras escuchar las palabras pronunciadas por la fémina. “Ah, le has dado un toque más romántico ahora” cortó la distancia entre ambos tomándo a la rosa por la cintura en un movimiento rápido, una de sus manos sosteniendo el rostro de la rosa con delicadeza, plantando un cálido y rápido beso en sus labios. “No está funcionando” y volvió a besarla, aferrándose cada vez más al cuerpo al cuerpo de la mujer.











