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@tsurugi--kyousuke
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Tαιѕєтѕυηα Oмσι∂є (-7 αñσѕ)
Mientras escuchaba sus propios pasos en el transcurso del camino, iba pensando en diversas cosas, en sus padres, en su hermano, en la tía Oyuki, en las prohibiciones, en las obligaciones, en las cosas buenas y malas. Levantó una de sus manos, aún llevaba esa flor que Tenma le había dado. -Hm.- Asintió con la cabeza sin mirar a su compañero. -No es nada.- Levantó la cabeza, ya mirando la casa Matsukaze más cerca y cuando estuvieron en frente, el peliazul se detuvo. -Hmm… Tenma.- Y levantó la flor, colocandola en frente del rostro del niño. -Gracias.- Susurró.
El peliazul parecía estar pensante, ya que parecía estar un tanto distraído. Sus palabras salían de una manera suave de su boca, casi como si realmente no le estuviera prestando atención, aun así no dijo nada y solo asintió mientras seguía caminando por las calles ya vacías de la ciudad. Era normal que a esa hora las personas estuvieran en sus casas o saliendo de trabajar. El camino fue bastante rápido, llegando a su casa mirando la reja; el se detuvo y miró al mayor, observando la flor frente a su rostro.-¿Por qué?-pregunto y movió aun lado la cabeza con una sonrisa mientras sus ojos se mantenían cerrados. -Siempre estaré a tu lado, contigo, no importa que.-Afirmó el con una sonrisa. Tenma siempre cumpliría esas palabras, y aunque se alejarán siempre estaría en su corazón, junto a él. No importaba lo que pasara.-Te quiero mucho.-Dijo sonriendo.
-Hm.- Y negó un poco con la cabeza, tan suave y lentamente. Soltó la mano de Tenma. -Sólo quería agradecerte, no es nada en especial.- Dijo con una sonrisa infantil en ese rostro de niño. Bajó la mano, sintiendo todavía la textura de la flor. Dio unos pasos al frente y se dio la vuelta, mientras caminaba hacia atrás y mirando al castaño. -Sí.- Y asintió a lo último. -Será mejor que entres a tu casa o tu mamá se preocupará por ti.- Se dio la vuelta y echó a correr. -Nos vemos después, Tenma.- Se despidió agitando la mano y sin voltear, había desaparecido al entrar por la barda de una casa, la de Oyuki. Se suponía que Kyousuke debería estar en la habitación que compartía con su primo.
мємσяιєѕ
El peliazul mayor empezo a observar con asombro cada parte del instituto que Kyosuke le estaba mostrando, de rato en rato le hacia preguntas al menor acerca de cada lugar-Se nota que no escatimaron en gastos para hacer esta escuela…-rio suavemente- quedara como un monumento histórico en un futuro muy lejano...- sentia como el viento soplaba suavemente jugando con los cabellos de los dos jovenes- Y ya has pensado que estudiaras en la universidad? o aun piensas que es muy pronto para preocuparte en eso?- No sabia el porque lo habia dicho, pero sus palabras sonaban como las de un hermano mayor, quizas cada vez mas sentia al menor como un hermano, algo raro ya que no hace mucho se habian conocido, algo dentro de él le decia que Kyosuke se convertiria en alguien importante…muy importante
Cuando Kyousuke miró por primera vez ese lugar, tuvo un rastro de sorpresa en sus ojos, y estuvo de acuerdo en que era un gran instituto, mucho mejor que como se veía en folletos de promoción.
Yuuichi parecía animado, un ánimo contagioso.
Empujó la silla de ruedas por los pasillos hasta salir fuera del edificio donde se ubicaban los dormitorios. Y en el camino a la cafetería se pasaba por la biblioteca central y una fuente que resaltaba mucho a la vista. Parado frente a las puertas transparentes, estas se abrieron automáticamente dando el paso a los dos jóvenes. Kyousuke estacionó* la silla frente a una mesa y le colocó los frenos.
-Bueno...- La pregunta le tomó desprevenido. -No tenía planeado seguir estudiando después de esto.- Fue franco. Al ser sobrino político de Oyuki, había decidido trabajar después de terminar los estudios en Diamond para pagar todo esos últimos años.
¡En serio! Y no iba a repetirlo.
Entrecerró un poco los ojos, y un extraño nerviosismo le obligó a rascarse ligeramente la mejilla con el dedo índice, evitando ver esos ojos azules, grandes, expresivos y sobre todo, esa sonrisa tierna que dedicaba a quién le viera. ¿De dónde sacaba esos gestos aquel chico? A pesar de que seguramente tenía algunos 13 o 14 años, parecía tener menos.
-…?- A pesar de ser experto en prolongar silencios, está vez se vio obligado a hablar. “¿En serio?” -¿Por qué?-
Tenma aun teniendo 14 años era bastante inocente y alguien bastante expresivo, quién solía sonreír por cualquier cosa, por pequeña que fuera. Mucha gente no entendía eso, pero a el no le importaba lo que los otros dijeran. Al escuchar la pregunta movió aun lado la cabeza, llevando su dedo a su mentón mientras se sonrojaba levemente y negaba un poco con la cabeza, como si no supiera que contestar.-Porque eres tú.-Contesto de nuevo.-Porque eres la persona más… más… i-importante para m-mi.-Su voz era un leve susurró mientras miraba hacia el suelo con las mejillas enrojecidas y jugaba con las orejas de gato en sus manos.
A diferencia del opuesto, Kyousuke era alguien que difícilmente dedicaba gestos amables a los demás. A pesar de que en el fondo no era un chico malo, no tenía esa facilidad para ser tan expresivo como aquel niño.
"Porque eres tú"
Escuchó, y sin duda, fue aquello lo que más le sorprendió, descolocandole un poco, algo en su rostro lo delató. Sus manos se vieron quietas y terminaron descansado a los lados de su cuerpo. Todavía con él en silencio.
Hace mucho tiempo que no se veían, e incluso Kyousuke se atrevió a olvidarle, sin embargo ahí seguía, un sentimiento de afecto. Como en los viejos tiempos. Kyousuke entrecerró los ojos y sonrió, una sonrisa casi invisible, que a penas y se distinguía.
Cariño, un cariño como el de dos hermanos, eso le pareció.
Hαcıendo α υn lαdo el orgullo (тeимα)
No quería disculpas, ni mucho menos. Estaba molesto, y la principal razón de ello es que el castaño no tomara las debidas precauciones y fuera tan imprudente como para arrojarse a un mar de autos. ¿Carecía de sentido común? Aún le parecía un milagro que el ojiazul terminara sin más que raspones. Sin embargo, no dijo más.
Manos en los bolsillos de su pantalón, paso tranquilo, poco a poco suave, se mantuvo en silencio, y siguió el pasillo por la acera. El escenario comenzó a ser una vecindad, se veían las casas una después de la otra, aunque carecían de lujos, se apreciaban modestas, pero sobre todo cómodas. Alguna de ellas debía ser la de Matsukaze.
Por su mente en eses momentos pasaban diversas cosas como por ejemplo si el mayor le perdonaría algún día o si al día siguiente se le pasaría el enojo. No había sido su intención echarse a la carretera, pero el ver que iban a atropellar al felino era algo que realmente no podía permitir. Sus pasos eran tranquilos y suaves, su mirada estaba fija en el suelo por el que caminaba; en ningún momento levanto la cabeza para observar al otro, tampoco le intento hablar. En ese momento no tenía mucho que decir.
Cuando su vista se levanto, observo que ya se encontraban en la zona por la que vivía y dio un pequeño suspiro de cansancio y tristeza, mientras sus brazos estrujaban con cuidado al felino. Siguió caminando mientras miraba y se detuvo.-Es allí.-Dijo señalando una de las casas, siendo esta pequeña pero que parecía bastante acogedora. Era en el mismo lugar que había vivido siempre.
Volteó a mirar a Matsukaze cuando escuchó su voz, y su mirada se dirigió directamente al sitio donde aquella mano señalaba. Era una pequeña casa, muy parecida a todas las demás, contaba con un pequeño jardín y lo que resaltaba a la vista de solo pasear los ojos, era aquella casa de perro ubicada en una esquina. Tsurugi se detuvo frente a la pequeña puertesita de la cerca, desde ahí podía ver a Sasuke, a su parecer, esperando la llegada de Tenma. Era tan grande, mucho más grande de lo que imaginó, de lo que esa borrosa imagen retenía en un roto recuerdo.
By DORI 5/4西2K47a
Tαιѕєтѕυηα Oмσι∂є (-7 αñσѕ)
-Hmm…- Imaginó a Sasuke bostezando y haciendo caso omiso a los deseos de Tenma, aun si fuera jalado, el perro era mucho más grande y también, muy perezoso. Kyousuke creía que Sasuke era un perro afortunado, y que además lo sabía, terminar en un buen hogar no era la suerte que le esperaba a los animales que terminaban abandonados. -Es cierto, él no podría entrar al centro comercial.- Mencionó el niño en busca de reafirmar lo dicho por Tenma. Sus pasos, aunque cortos, eran rápido, así que no estaban teniendo problemas en regresar a casa. Las calles, aunque un poco vacías, eran iluminadas por las lamparas, así que al menos Tsurugi no sintió miedo. Ya no había mucho a lo cual le tuviera miedo ahora. El resto del camino lo siguió en silencio, hasta que pronto comenzaron a caminar por la calle en la que vivían.
Era cierto que el castaño había intentado que Sasuke fuera con él, pero el perro se rehusaba a moverse, por lo que al final había decidido ir solo a comprar. Igual estaba bien así, ya que si no el animal habría tenido que esperar fuera del centro comercial donde se encontraban ahora.-Si, ya que es un perro, es bastante triste que no los dejen entrar.-Y el niño de ojos azules se imagino un lugar lleno de perros ladrando y correteando por las diversas tiendas que componían el lugar. De algún modo la escena se le hizo divertida por lo que rió levemente mientras seguía caminando.-Tsurugi, gracias por venir conmigo.-Dijo con una sonrisa mientras caminaban en esas calles que también conocían los dos.
Mientras escuchaba sus propios pasos en el transcurso del camino, iba pensando en diversas cosas, en sus padres, en su hermano, en la tía Oyuki, en las prohibiciones, en las obligaciones, en las cosas buenas y malas. Levantó una de sus manos, aún llevaba esa flor que Tenma le había dado. -Hm.- Asintió con la cabeza sin mirar a su compañero. -No es nada.- Levantó la cabeza, ya mirando la casa Matsukaze más cerca y cuando estuvieron en frente, el peliazul se detuvo. -Hmm... Tenma.- Y levantó la flor, colocandola en frente del rostro del niño. -Gracias.- Susurró.
Se sintió satisfecho al escuchar una afirmación por parte del castaño, sin embargo, su bandera de triunfo no duró mucho encajada en la tierra, de solo ver a Tenma mirar aquellas orejas con ojos añorantes, y hablar en ese susurro resignado, Kyousuke sintió un insistente tic en el ojo y la culpa le aplastó. El joven se llevó una mano al rostro y masajeó su frente. En poco intentó explicarse. -Me gustan… en ti…- Nadie más podría oírle, porque lo había susurrado de modo que sólo Tenma pudiera escucharle. -Pero…- Para alguien como él, era difícil confesar algo como lo que intentaba. Ni siquiera sabía que palabras usar exactamente. -Si a mi me gustan… existirán personas que piensen igual, y la idea no me agrada…- Y esperó que no se escuchara como un “no quiero que nadie más te vea como te veo yo”.
Se había sentido un poco mal al escuchar esas palabras por lo que se había quitado las orejas que llevaba, sujetándolas con sus manos y mirando al piso un tanto entristecido, hasta que escuchó aquellas palabras que le hicierón voltear a ver al mayor.-¿E-en serio?-sus mejillas enrojecierón mientras parpadeaba y su mirada se volvía un tanto suave y con brillos en aquellas orbes azules que él poseía. Se quedo mirando al otro, escuchándole y sorprendiendose de lo que el chico decía. Cerró sus ojos y alzó una mano.-Pero a mi me gusta que te gusten a ti.-Confeso sonriente mientras lo miraba con ternura y alegría, porque asi se sentía alegre.
¡En serio! Y no iba a repetirlo.
Entrecerró un poco los ojos, y un extraño nerviosismo le obligó a rascarse ligeramente la mejilla con el dedo índice, evitando ver esos ojos azules, grandes, expresivos y sobre todo, esa sonrisa tierna que dedicaba a quién le viera. ¿De dónde sacaba esos gestos aquel chico? A pesar de que seguramente tenía algunos 13 o 14 años, parecía tener menos.
-...?- A pesar de ser experto en prolongar silencios, está vez se vio obligado a hablar. "¿En serio?" -¿Por qué?-
Hαcıendo α υn lαdo el orgullo (тeимα)
Comenzó a caminar, con el gato en uno de sus brazos; el pequeño gato solo miraba al frente dejándose llevar por el castaño, quién al parecer parecía confuso y entristecido. Las farolas en la calle estaban encendiéndose poco a poco mientras la noche ya había caído y la pregunta que rondaba su cabeza fue dicha, mientras no miraba al mayor, se sentía mal mirarlo después de lo que había pasado. Sabía que era su culpa, pero… pero no podía dejar que otro ser vivo muriera delante de él.
-Pero… tienes razón soy imprudente, siempre lo he sido.-No solo ahora, cuando era pequeño también; siempre hacía las cosas por inercia, sin pensar en los resultados, pero nunca había sido herido de gravedad; quizá algunos raspones y así, pero nada más que eso.-Lo siento…-Cambiar era difícil y Tenma no era de las personas que pensaba en las consecuencias.
Matsukaze no se había percatado del tipo de palabras que había utilizado Kyousuke, seguramente estaba todavía muy metido en lo que había sucedido, un poco como el peliazul. Tsurugi de igual modo seguía molesto por el accidente, tenía muy presente lo que hubiera podido pasar si el auto hubiera impactado con el cuerpo del castaño. Hubiera pasado… lo que le pasó a él.
Kyousuke entrecerró los ojos y suspiró. El suspiro se llevó un poco de esos malos pensamientos, esa frustración, ese miedo, y quiso calmarse. Él, hace unos meses atrás, había hecho algo muy parecido, y no podía reclamar a Tenma el tipo de reacción que había tenido. Aunque… Tenma no sabía con exactitud los detalles del problema que envolvió a Kyousuke los últimos meses.
-Es suficiente… entiendo porqué lo hiciste, pero…- ¿Pero? Se enojó consigo mismo y caminó más rápido. -Se hace tarde, camina…- Dijo, con voz seria. -Todavía tienes que ocuparte de esos raspones.- Mencionó, pero no miró atrás.
¿Pero? Había escuchado esa frase, la misma que se había quedado inconclusa en el aire. El ojiazul solo miraba al mayor caminar. Si entendía el porque lo había hecho ¿Por qué estaba tan enojado? Dio un ligero suspiro y miró al felino en sus brazos, el mismo que solo dio un pequeño maullido y movió la cola. Ahora no le preguntaría que es lo que había dejado sin decirle, pero después, cuando el mayor estuviera más calmado lo haría. -Si…-Suspiro mientras caminaba aun detrás del mayor y en esos momentos los raspones o las heridas que tuviera por su cuerpo no le importarón en lo más mínimo. Lo único que quería saber era porque estaba tan enojado y molesto. Tenma entrecerró su mirada y ya no quiso disculparse más.
No quería disculpas, ni mucho menos. Estaba molesto, y la principal razón de ello es que el castaño no tomara las debidas precauciones y fuera tan imprudente como para arrojarse a un mar de autos. ¿Carecía de sentido común? Aún le parecía un milagro que el ojiazul terminara sin más que raspones. Sin embargo, no dijo más.
Manos en los bolsillos de su pantalón, paso tranquilo, poco a poco suave, se mantuvo en silencio, y siguió el pasillo por la acera. El escenario comenzó a ser una vecindad, se veían las casas una después de la otra, aunque carecían de lujos, se apreciaban modestas, pero sobre todo cómodas. Alguna de ellas debía ser la de Matsukaze.
мємσяιєѕ
El peliazul sonrio suavemente al saber que Kyousuke se tomaba atencion de cada una de sus palabras y eso lo hacia sentir bien ya que indicaba que lo estimaba mucho- Si, como no puedo dejar a mi abuela sola, esta delicada de salud y seria algo malo de mi parte ir a la escuela teniendo la oportunidad de ayudarla, aunque no pueda caminar aun sigo sigo muy util-observo las reacciones del mejor y reia suavemente-Entonces acepto tu oferta con tal de ver los lugares mas representativos de tu escuela
Y eso no lo dudaba Kyousuke, que Yuuichi había sido de gran ayuda para aquella mujer, como una bendición, imaginaba. Por lo mismo, se le hacía normal que Yuuichi no conociera el sistema del campus en el que se encontraban. -Está bien.- Asintió, con una muy leve sonrisa y se fue a poner una camisa limpia para ir a la cafetería Empujó la silla de ruedas, y tras abrir la puerta salió de la habitación. Aún si no era muy temprano ni tampoco muy tarde, no se podía ver a muchos por los pasillos.
мємσяιєѕ
El peliazul mayor sonrio al ver como el menor se sentia comodo con sus caricias, era como un pequeño hermanito, eso era lo que le hacia sentir Kyousuke, era una sensacion muy calida- En serio? se nota que no se mucho de lo que es la escuela- rio divertido mientras sentia como el menor lo ayudaba a sentarse en la silla de ruedas-Si aun tienes tiempo puedes hacerme un tour por toda la escuela, asi puedo conocer un poco mas del ambiente en donde te desenvuelves-
No tomó cuidado al tipo de expresiones que pudiera estar adquiriendo a cada acción de Yuuichi, incluso Kyousuke ignoraba su propio actuar ahora. Olvidar y concentrarse en el presente, eran cosas que no experimentaba muy a menudo, menos sin darse cuenta. Sí, se sentía como una especie de hermano. -Me habías dicho que estudiabas abiertamente ¿cierto?- Retomó un tema anterior, si no se equivocaba, recordaba haberlo oído del chico, pues su mayor prioridad era ayudarle a aquella persona que le acogió. -Es un lugar muy grande, pero puedo mostrarte los lugares más significativos.- Mencionó, sin sentirse molesto por ser voluntario a guía. Parecía haber amanecido de buen humor, raro en él, a pesar de que había despertado con un golpe al haber caído de la cama.
Al menos sabía como había dado con su habitación, lo sorprendente es que el chico había podido entrar con el gato escondido en su abrigo, como si no fuera nada raro ver un pequeño bulto moviéndose en el pecho del menor. Tsurugi cerró la puerta y se apoyó en ella, con brazos cruzados, observando que Nishizono miraba su habitación, la cual era muy común al ser un dormitorio brindado por el instituto; paredes azules, ventanas grandes, no tenía balcón pese a eso, había algunos muebles pero no tenía adornos que la personalizaban.
-No.- Respondió, pues a decir verdad dormir solo era mucho más silencioso, y ahí de nuevo le venía la escena cuando Yuuichi se quedó, se golpeó la frente, comenzaba a pensar que esa escena perturbaba su alma. Mientras se reprendía mentalmente y en silencio, de pronto, frente a él vio al gatito de la otra vez, cuyos ojos redondos y verdes le miraban con curiosidad. -¿Shiro… dices?- Cuestionó, vaya nombre para un gato.
-A mi me daria miedo dormir solo en un lugar que esta lejos de mi casa ¡Tsurugi-sempai eres sorprendente!- sonreí muy alegre, yo siempre admiraba las personas fuertes como Tsurugi-sempai, esperaba llegar a ser asi de fuerte algun dia. Baje el gato y lo deje caminar por la habitacion -si, se llama Shiro y el se porta muy bien, no me ha dado problemas y mi mamá me dio permiso de quedarmelo, pero pense que te gustaria verlo- sonrei contento y vi a Shiro pasarse por los pies de Tsurugi. -¿recordaste algo bueno?-
No se consideraba sorprendente, de hecho, hace nada había sido siempre aquel chico amargado al que muchos evitaban. No es que diera muchos problemas, si no que su poca habla hacía sentir incomodo a los demás, por lo tanto, terminaba solo, y él lo había preferido así. Sin embargo, ahora, algo le había hecho cambiar un poco, quizás la compañía de ciertas personas, y en breve sólo pudo pensar en dos.
Siguió escuchando, aunque no se notaba mucho, en realidad le estaba dedicando atención. Además, cuidaba lo que hacía el gato que examinaba su habitación. -¿Eh?- Parpadeó, Nishizono era más observador de lo que Kyousuke creyó. -No... ¿a qué viene eso?- inquirió.
Llegan a las puertas del centro comercial, Mitsuyoshi sonríe y una luz de alegría brilla en sus ojos, a Mitsuyoshi algo que le encanta es ir de compras, un hobby con el cual Isozaki lo molesta diciendo que parece una chica. Mira a Tsurugi y lo toma de la muñeca, ambos chicos caminan, pero Mitsuyoshi jalando al ojidorado. -O, se que me dijiste que no querías saber nada de Tenma en esta salida, pero hay una cosa que vi el otro día que me gustaría que vieras tú, en cuanto lo vi dije “Tenma!”-
No era experto en ver los cambios de las personas, pero era más que evidente que Mitsuyoshi estaba emocionado. Algunos años en conocerlo y jamás supo que al pelivioleta le gustaban los centros comerciales, o mejor dicho, ir de compra a uno de ellos. Fue jalado y Tsurugi solo pudo darse por vencido, siguió al otro hasta donde guiaba. -So… sea lo que sea no me interesa.- Respondió seco.
Llegan a la tienda y se paran frente a un maniqui que tenía un traje de un gato -mira, no crees que Tenma a veces parece un gatito? -señala otro -estoy seguro de que te gustaria verlo con un collar de cascabel y lamiendo tus dedos -pica la costilla de Tsurugi con su codo.
-...- Se limitó a no imaginar, pero las palabras, por poco y le traían una imagen mental sobre ello. -Mitsuyoshi...- Musitó y sujetó aquella muñeca para que el chico dejara de picarle, y aunque intentó retener seriedad, era cierto que no pudo evitar recrear a ese niño con las descripciones del otro. -¿Por qué insistes en hablar de Matsukaze?- Cuestionó por fin.
Se sorprende por lo que escucha, no creía que sus palabras se podían interpretar de esa manera, a Mitsuyoshi solo le agrada Tenma, le agrada mucho por ser adorable, tierno, amable y todo eso. -A… bueno… si Matsukaze fuera del tipo “seme” quizás me interesaría… pero es más dulce y uke que el algodón de azúcar -se soba la frente y niega -podría… no se, interesarme en alguien como tú…-
Quizás, y sólo quizás, no debió indagar. -¿Otra broma?- Inquirió, casi gruñendo, y es que cada que hablaba seriamente con aquel chico le salía con algo que no esperaba, podría llamarlo impredecible, pero había cosas que de ser serias terminaban como ahora. -Tema muerto.- Dijo, cerrando los ojos, dando la vuelta y caminando; pensaría en su actitud hacía Tenma, aún así.
-Tan malo te parece pensar que podrías gustarme que tomas lo que dije como una broma? no me estoy declarando ni nada de eso, te estoy diciendo que el tipo de personas que podrian gustarme son como tu -cruza los brazos y esta ligeramente sonrojado porque jamas habia hablado con Tsurugi de esa forma.
Se detuvo, puesto que tampoco pretendía ignorar al peli-purpura. Mitsuyoshi, mejor que nadie, debería conocer la reacción de Kyousuke ante situaciones como aquellas, sobre todo porque Mitsuyoshi se la pasaba bromeando con él. Se dio la vuelta, y miró al joven. -No lo considero malo.- Dijo, todavía serio. -Sin embargo, es difícil saber cuando hablas en serio y cuando hablas en broma.- Era... confuso. No podía ser culpado por considerar un broma cuando no lo era.