Herramientas que siguen salvándome el día en 2026
Hay algo precioso en el mundo IT: cada seis meses aparece una jodida herramienta nueva prometiendo revolucionar tu vida, automatizar tu trabajo y probablemente curarte la ansiedad que te dejó putty en 2018. Todo es “cloud-native”, “AI-powered”, “serverless” y otras palabras que normalmente significan que vas a pasar dos tardes leyendo documentación para terminar haciendo exactamente lo mismo que hacías antes… pero ahora con YAML.
Y aun así, aquí estamos. Año 2026. Usando herramientas viejas, feas y sospechosamente estables porque funcionan. Porque cuando son las tres de la mañana, te llaman de la guardia y un túnel IPSec decide entrar en combustión espontánea, no quieres “la plataforma observability next-gen hipermega chachi basada en agentes autónomos”. Quieres algo que te diga claramente qué demonios está pasando sin pedirte una suscripción enterprise.
➜Wireshark: el equivalente digital de abrir el capó
Wireshark sigue siendo la herramienta que separa el troubleshooting real del “yo creo que es DNS”. Da igual cuántos dashboards bonitos existan ahora. Da igual cuántas capas de abstracción haya encima. Cuando el tráfico empieza a comportarse como un gremlin borracho de cubatas, acabas capturando paquetes.
Y siempre ocurre igual. Empiezas diciendo:
“Voy a mirar solo un momento”.
Tres horas después estás filtrando retransmisiones TCP mientras murmuras cosas como:tcp.analysis.retransmission
como si fueras un chamán poseido por un antepasado de red intentando invocar estabilidad mental.
Además, Wireshark tiene algo muy honesto: no intenta protegerte de la realidad. Te enseña el desastre exactamente como es. Paquetes duplicados, handshakes rotos, MTUs malditas y dispositivos IoT hablando protocolos inventados probablemente por un becario con acceso root.
Es el que menos uso de todo los que nombrare, pero el mas practico.
➜MobaXterm: la navaja suiza de los que viven conectados por SSH
MobaXterm parece una herramienta hecha por alguien que sufrió suficiente soporte remoto como para desarrollar odio personal hacia Windows. Y precisamente por eso funciona tan bien.
SSH, RDP, SFTP, túneles, pestañas, X11… todo junto en una interfaz que parece sacada de 2014 pero que milagrosamente nunca te abandona. Mientras otras herramientas modernas intentan reinventar la terminal con transparencias, GPU acceleration y animaciones absurdas, MobaXterm sigue haciendo lo importante: conectar rápido y no estropearte el día.
Porque una terminal lenta genera una rabia muy específica. Es como hablar con alguien que responde medio segundo tarde. Técnicamente funciona, pero psicológicamente destruye tu paciencia.
➜Tftpd64: cuando lo vintage vuelve, aunque nunca se fue
Tftpd64 sigue vivo en 2026 como sobreviven las cucarachas y los switches viejos TPLINKS: contra toda lógica moderna y alimentándose directamente del sufrimiento humano.
Porque hay una realidad maravillosa en redes y sistemas: tarde o temprano algo va a morir durante una actualización de firmware. Da igual cuántas validaciones haga el fabricante. Da igual cuántos PDFs prometan “zero downtime”. Siempre existe ese momento mágico donde el equipo reinicia… y no vuelve.
Y entonces empieza el folclore técnico.
Yo tengo técnicos de manos remotas repartidos por CPDs que probablemente ya identifican mi número como “problemas otra vez”. La conversación suele empezar igual:
“Necesito que pinches un cable de consola compi.”
Y automáticamente escuchas el sonido de alguien respirando fuerte delante de un rack lleno de LEDs parpadeando como una máquina tragaperras poseída.
Ahí entra Tftpd64. Viejo. Feo. Ridículamente simple. Pero funcionando siempre. Porque cuando un firewall decide suicidarse después de una mala actualización, acabas levantando un servidor TFTP improvisado en un Windows que lleva encendida desde tiempos donde todavía confiábamos emocionalmente en que los reyes magos existen.
Más de una vez me salvó. Equipos arrancando en bootloader, imágenes corruptas, firmware “estable” que claramente fue probado por un señor con mucha fe y poco laboratorio… y tú transfiriendo una .bin por TFTP mientras rezas para que nadie toque nada.
Y por supuesto siempre existe ese momento incómodo donde el técnico remoto pregunta:
“¿Le doy Enter ya?”
Esa frase tiene más tensión que muchas películas.
Porque sabes perfectamente que entre ese Enter y la recuperación completa del equipo hay un delicado equilibrio entre red, karma y violencia informática contenida.
Lo mejor de Tftpd64 es que no intenta ser moderno. No quiere revolucionar nada. No tiene IA integrada ni dashboards futuristas ni “experiencias cloud-native”. Solo mueve archivos de un sitio a otro como lleva haciendo desde que internet sonaba por módem.
➜Zabbix: Monitorizar ansiedad de forma organizada
Zabbix sigue siendo una de esas herramientas que empiezas instalando “para monitorizar cuatro servidores de pichi picha” y terminas años después con cientos de hosts, triggers imposibles y suficiente telemetría como para diagnosticar ansiedad colectiva en toda la infraestructura. Porque Zabbix al principio parece darte control absoluto: gráficas bonicas, latencias, tráfico, CPU, discos… todo aparentemente ordenado. Luego descubres que realmente no monitoriza sistemas, sino tu salud mental. Empiezas alertando cosas razonables y acabas creando triggers absurdamente específicos porque una vez un túnel VPN decidió morirse solo los martes cuando llovía. Y aun así, después de tantos años, sigue siendo de las pocas herramientas que cuando algo explota en producción normalmente ya llevaba media hora gritándotelo mientras tú ignorabas las alertas pensando: “seguro que es otro falso positivo que da elcolega”.
➜KeePass: porque “admin123” dejó de ser gracioso hace muchos años
KeePass sigue siendo una de las pocas cosas en infraestructura capaces de generar simultáneamente tranquilidad absoluta y terror existencial. Porque mientras todo el mundo se iba a gestores cloud ultramodernos con sincronización mágica, IA integrada y nombres que parecen startups de criptomonedas, KeePass seguía ahí: un fichero .kdbx, una contraseña maestra y la responsabilidad emocional completa de no perder ninguna de las dos. Nada de depender de servicios externos, suscripciones o “incidencias en la plataforma”. Solo tú y una base de datos cifrada guardando credenciales de firewalls, switches, VPNs y servidores que probablemente sostienen media empresa con más precariedad de la que debería permitir la ley. Eso sí, abrir KeePass después de varios meses sin tocar cierta entrada produce una tensión muy concreta, porque sabes que dentro hay contraseñas llamadas cosas como admin_definitivo_FINAL_bueno y notas escritas durante incidencias a las tres de la mañana que ya parecen Poneglyph jeroglíficos rarunos.
➜OneNote: Mi cerebro ya no compila información solo
Microsoft OneNote acabó convirtiéndose en una de esas herramientas que empiezas usando “temporalmente” y diez años después contiene básicamente toda tu vida técnica, varios traumas de producción y probablemente documentación crítica que jamás debió existir solo en tu portátil.
Yo era de los de Notepad++ para todo. Logs, configs, notas rápidas, IPs apuntadas deprisa y comandos pegados desde servidores remotos.
Porque todos sabemos que “organizar documentación” es una mentira que nos contamos antes de abrir quince terminales SSH y olvidarnos de comer.
Pero con el tiempo OneNote me ganó por agotamiento. Capturas, notas rápidas, diagramas improvisados, errores absurdos, outputs de comandos, IPs temporales que misteriosamente siguen vivas tres años después… todo acaba ahí dentro. Sin estructura real. Sin metodología. Solo pestañas acumulándose como sedimentos arqueológicos de incidencias pasadas.
Y sinceramente, funciona.
Porque llega un punto en infraestructura donde tu memoria RAM humana colapsa. Ya no recuerdas si aquel firewall tenia la version 7.4.8, si aquel switch tenía spanning-tree raro o si la VPN problemática era la que anote en “DEFINITIVA_BUENA_AHORA_SI_v2”.
OneNote se convierte entonces en una especie de SIEM emocional para administradores cansados.
Además tiene algo peligrosísimo: el buscador funciona demasiado bien. Puedes escribir:
“switch juniper pocho bgp ”
y encontrar una captura borrosa de 2023 que termina salvándote una incidencia actual. Magia negra corporativa.
Y al final pasa siempre lo mismo: muchísima IA, muchísimo copilot mágico, dashboards futuristas y plataformas “autónomas” que prometen revolucionar la infraestructura… pero cuando producción empieza a arder de verdad, yo sigo tirando de Moba, Tftpd64 y OneNote lleno de capturas caóticas como un detective privado de incidencias absurdas. Porque después de dias y noches peleándome con VPNs, firmware corrupto y switches poseídos, he aprendido que las herramientas que sobreviven veinte años sin reinventarse cada tres meses normalmente funcionan bastante mejor que todas esas plataformas modernas que necesitan siete microservicios solo para abrir un puto log.
















