“O te chingan o te jodes” - Isabel Castillo Boteo
“Te toco la ley de Herodes, o te chingan o te jodes”.
En el año 2000 fue lanzada a la pantalla grande una película mexicana llamada La Ley de Herodes. Esta cuenta la historia de cómo el partido político mexicano PRI tuvo el poder en sus manos. Sin embargo, mantuvieron dicho poder por recursos y alianzas corruptas. Principalmente, es una crítica a la concepción del Estado por parte de los “políticos” latinoamericanos, quienes entienden el servicio público como un medio para enriquecerse y ejercer arbitrariedad, en lugar de defender los derechos y libertades individuales de la ciudadanía.
La película comienza cuando en San Pedro de los Saguaros la población civil mata al alcalde por tratar de robarse el dinero de todos. A falta de una autoridad en el pueblo el partido PRI decide darle el cargo a Juan Vargas, antigua asociado. Este empieza su trabajo con los ideales e intenciones correctas. Él consideraba que los funcionarios públicos debían de trabajar por los ciudadanos. No obstante, a medida que transcurre la película él descubre el verdadero funcionamiento de la política. Poco a poco, empieza a utilizar la corrupción y la violencia arbitraria para cumplir sus fines.
El cambio que sufre Juan Vargas, es lo más interesante de la película. En él se muestra como los seres humanos son capaces de distorsionar la verdadera función del Estado y como esta destruye la vida de cada individuo. La autoridad es la destinada a proteger la vida humana, otorgándole seguridad; debería de extender la libertad, impidiendo la coacción; tendría que impartir la justicia pública, prohibiendo el ejercicio de la justicia privada (Antón, 2004). Y la cinta demuestra todo lo contrario. El protagonista solamente protege la vida humana cuando le conviene, sino los mata. Él imparte la justicia según su juicio, utilizando la arbitrariedad constantemente para salirse con la suya.
El momento en que a Juan Vargas le presentan la Constitución y una pistola puede ser definido como el punto clave de toda la película. Es justo ahí que se muestra explícitamente como el Estado se convierte en algo peligroso. Su autoridad y poder sin límites le da la capacidad para violar los derechos individuales de los ciudadanos. Su manipulación de la Constitución, la cual tiene como deber protegernos del Estado, y su uso de fuerza arbitraria pone en peligro la libertad de cada una de las personas viviendo bajo su régimen. Un régimen de legalidad que dicta leyes inventadas para su propio beneficio.
Al mismo tiempo, Juan Vargas no es el único culpable, la Iglesia y el partido político PRI son la semilla de todo el mal. En lugar de ser una autoridad neutral, tanto en lo económico como en lo político, son autoridades que buscan su propio interés entrometiéndose en las relaciones sociales de los individuos. Estos intervienen con el propósito de modificar los medios para conseguir privilegios e impunidad. Obvian, deliberadamente, la verdad y se convierten en los principales actores del fraude incumpliendo su contrato.
Esta película demuestra como el PRI, sus recursos y sus alianzas hicieron de la política mexicana una farsa y una dictadura disfrazada que amenazó e incluso mató a mexicanos. Nos presenta con la realidad que puede llegar a ocurrir si el Estado se vuelve un poder ilimitado. Es por esa razón, que cada uno de los individuos que tengan un gobierno tienen que estar conscientes de sus derechos individuales y lo que estos representan. Nadie debería de llegar a tener la capacidad de limitar tu libertad e imponerse sobre tu vida. La única función del Estado y sus funcionarios públicos es ser el agente protector de los medios éticos, jurídicos y económicos de los seres humanos, así como de sus fines y valores.
BIBLIOGRAFÍA
- Antón, F. P. (2004). La libre empresa: Una introducción a sus fundamentos morales, jurídicos y económicos . Madrid: Unión Editorial.
-La ley de Herodes. (2016). Edualter.org. Retrieved 12 November 2016, from http://www.edualter.org/material/cinemad2/herodes.htm















