Me dices que no sabes lo que sientes,
que tu alma va perdiendo los presentes;
que entre preguntas, miedos y desvelo,
no sabes si soy lluvia... o si apenas soy tu cielo.
Me dices que te asusta enamorarte,
que no sabes ni siquiera cómo hablarte;
que invitarme a salir parece una misión,
porque el miedo hace temblar hasta tu respiración.
Y mientras dices "no sé" una y otra vez,
tu corazón me responde con completa sencillez;
porque el que nada siente nunca llega a confesar,
lo que tú, con tanto miedo, te atreviste a revelar.
"Nunca me había sentido especial", me dijiste sin pensar,
y esa frase todavía me volvió a desarmar;
porque hay verdades que no saben gritar,
pero en un simple susurro te pueden desnudar.
Dices que soy confianza en medio del huracán,
que mis palabras abrazan donde otros se van;
que cuando el mundo te hace dudar de tu valor,
yo consigo recordarte que también mereces amor.
No sabes si seremos un comienzo o un final,
si una historia pasajera o un amor sin igual;
si el destino nos escribe o nos deja escapar,
pero ya me hiciste un sitio donde nadie pudo entrar.
No quieres solamente una foto para mirar,
quieres mis días grises y mis ganas de soñar;
quieres mi risa distraída, mi enojo, mi verdad,
porque entendiste que mi alma también merece ser hogar.
Y aunque el miedo te visite cada noche al descansar,
aunque intente convencerte de dejarme escapar,
hay latidos que no saben aprender a mentir,
porque quien escribe con el alma ya empezó a sentir.
Si mañana esto termina, no me atrevo a renegar;
lo vivido nadie puede borrarlo ni cambiar.
Porque antes de los besos, antes de un "para siempre",
ya nos hablaban los silencios... y el corazón los entiende.
Porque el amor no siempre llega haciendo algún ruido,
a veces nace despacio, con un corazón herido;
entre dudas, entre miedos, entre un tímido "no sé",
fue creciendo este sentimiento... sin que nadie lo pudiera ver.
















