PORQUE TODO LO QUE HAY EN EL MUNDO
«Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Jn 2:16-17).
¿Amas al mundo? Es cierto que, si tengo que contestar esa pregunta, rápidamente voy a declarar: «¡Claro que no! ¡Yo amo a Dios!» Pero al tener tiempo para meditarla y conversar con mi propio corazón, lamentablemente tengo que decir: «Muchas veces amo más al mundo que a Dios».
Claramente esto no me enorgullece, pero quiero invitarte a reflexionar conmigo. Como dice el versículo 17, el mundo pasa, el mundo se acaba, con todo lo que hoy nos atrae y nos llena de placer. Eso se termina. La arrogancia de la vida o, como dice otra versión, la vanagloria de la vida, eso pasa. Todo eso que hoy ves y desearías tener, todo aquello que enciende tus deseos, que alimenta tu carne, todo eso, se terminará algún día.
De hecho, a lo mejor lo has comprobado diariamente, porque en esta vida cada vez todo es más efímero. Incluso las redes sociales son las que más nos demuestran que todo se esfuma, que nada es para siempre, que todo tiene un final. Este mundo en el que vivimos tiene un final. Y la gente hoy parece alegrarse o conformarse con eso, diciendo: «Disfruta hoy, porque mañana no sabes si lo tendrás». Eso mismo nos dejaba en claro Salomón en el libro de Eclesiastés.
Ahora bien, la Palabra de Dios siempre tiene un «pero», los cuales disfruto mucho realmente. Cada vez que leo un «pero» puedo ver la misericordia de Dios. Y en este caso, este «pero» nos está invitando a nosotras a la acción, a hacer Su Voluntad; en medio de este mundo que se desvanece, en medio de estas pasiones que nos destruyen, «el que hace la Voluntad de Dios permanece para siempre».
¡Qué glorioso! En un mundo donde todo acaba, donde todo es finito, incluso nosotras mismas, ¡Dios nos está prometiendo que si hacemos Su Voluntad permaneceremos para siempre!
Dejemos de lado las pasiones que este mundo nos ofrece y vivamos para la Gloria de nuestro Señor.














