Las flores
Dos flores más y termina la jornada. Dos jóvenes iniciados en el amor le compran una, a la segunda le dicen que no. La humedad le ha pegado la camisa al cuerpo, y el pelo que declina en calidad parece sucio. Sus manos están heridas porque cuando las lleva demasiado tiempo, las rosas, le hacen heridas. Se seca con un pañuelo de lino la frente, la humedad le ha pegado la camisa al cuerpo. No tiene nombre, por eso cuando oye el chistar desde una mesa se acerca, tras negociar la vende a un euro, la mitad de su precio. La mano le duele, pero puede irse a casa tras haber vendido todas las flores. En la mesilla dejará las llaves, su hermano aún no habrá vuelto, pero mamá ha dejado comida suficiente para los dos. Se pega una ducha fría, cuando le escuecen los dedos se mira desnudo y llora. Abandona la casa sin probar bocado. En unas horas llamarán a la puerta tres hombres. Tras la insistencia, la madre acudirá sonámbula y su llanto despertará al cielo; han encontrado un pañuelo de lino con el nombre bordado de su hijo y una nota de despedida.











