- No podría decirte qué tan malo era, pero si dices que fue desagradable, te creo. Por lo visto te dejó traumada -soltó en tono de broma- Bien, Catherine, prometo armar una buena... No tan cruel, pero una broma muy buena. -Sonrió victoriosa al mismo tiempo que chocaba los cinco con la psicóloga. - Demonios Lombardi, ¿Por qué tardaste tanto en presentarmela? -Preguntó divertida- Míranos, si ya somos buenas amigas. ¿Verdad Cath?, ¿Puedo llamarte Cath, verdad? -Sonrió- Como te mencioné anteriormente, las frambuesas y yo somos insuperables -bromeó- Claro que no me dejaste con ganas, uno fue suficiente... Además besarte a tí es como besar a mi mejor amiga, no sé si me entienden. Pero si quieres que vuelva a hacerlo, adelante... Yo te beso -soltó, volteo a mirar la reacción de Catherine antes de estallar en risas- Descuida Cath, no la besaré, a menos de que sea necesario salvar su pellejo cuando tu no estés... Es una promesa -sonrió segura. Tomó una pausa para escuchar las preguntas de la psiquiatra- Soy una trabajólica, pero no al extremo de trabajarlas 24/7. En mi tiempo libre me gusta viajar, de hecho, pronto saldré de vacaciones, y le dije a tu novia que se me unieran... Ya sabes, el caribe... Nosotras, que seríamos como las tres ángeles de Charlie, Sol, playa y arena -Sonrió traviesa de solo pensar en sus vacaciones en compañia de la pareja- Pero tu novia me dijo que están muy sobrepasadas de trabajo... De todas maneras espero verlas un fin de semana ahí...