Su sonrisa traviesa respondió aquella pregunta hecha por su novia. - uhum.. nos esta esperando - Susurró despacio. Su cuerpo se estremecía a las caricias de su prometida, quería hacerla suya en ese momento pero Sofía podía entrar en cualquier momento, sentía como su entrepierna se humedecía ligeramente. Callie no quería detenerla, era obvio pero debía hacerlo, así que simplemente colocó una de sus manos en la cadera de Maryse. - No quiero detenerte - Mordió su labio. Ante su pregunta no la captó al instante sino hasta que hice aquel comentario. Sonrió con malicia al escucharle - Pobre Sofia dormirá temprano para que sus mamis jueguen un rato - Mordió su lengua. La latina recorrió el cuerpo de su mujer con cuidado - Dios, te deseo tanto - Confesó.
Relamió sus labios con aquella sonrisa traviesa — ¿Eso es maltrato? – preguntó entrecerrando sus ojos — No estoy diciendo que la obliguemos a dormir, solo una de nosotras puede adelantarse y esperar a la otra en la ducha o en la cama, no lo sé – propuso. La abogada notó la mirada de su prometida y no dudo en mover su cuerpo de lado a lado sensual — Lo sé, y yo también te deseo a ti – la abogada se acercó y mordió el labio inferior de la doctora, su cometido era calentarla como mismo estaba ella — Debemos buscar a nuestro angelito, ¿sí? – dijo adelantando el paso caminando sensual ante la vista de la morena.

















