Me hice una promesa a mí mismo, pero tiene mucho que ver contigo. Tengo que escribir. Tengo que reunir pedazos del pasado, recuerdos, errores, momentos felices y momentos que me siguen rompiendo por dentro. Siento que si no lo hago voy a seguir cargando esta historia toda mi vida.
La verdad es que tengo que seguir adelante. Me está costando más de lo que cualquiera podría imaginar. Porque aceptar que ya no estás en mi vida es una cosa, pero aprender a vivir con tu ausencia es otra muy distinta.
Durante mucho tiempo pensé que algún día volveríamos a encontrarnos. Pensé que creceríamos, que maduraríamos, que aprenderíamos de nuestros errores y que cuando llegara ese momento podríamos mirarnos a los ojos y perdonarnos todo. Yo de verdad creí que eras ese para siempre. Y quizás ese fue mi error. Porque mientras el tiempo avanzaba, yo seguía quedándome atrás, aferrado a una versión de nosotros que ya no existía.
Perdoné muchas cosas por el cariño que te tenía. Por la chica que conocí al principio. Por esa niña que me hizo sentir cosas que nunca había sentido antes. La amé tanto que todavía me cuesta escribir sobre ella sin que algo dentro de mí se rompa. Hay días en los que recuerdo nuestros besos y me doy cuenta de que han pasado años, pero mi corazón los sigue guardando como si hubieran ocurrido ayer.
Y eso duele. Duele porque la vida siguió avanzando para todos, menos para una parte de mí que se quedó viviendo en aquellos recuerdos.
Te extrañé más veces de las que voy a admitir delante de otras personas. Te extrañé sentado solo. Te extrañé caminando por la calle. Te extrañé antes de dormir. Te extrañé cuando algo bueno me pasaba y quería contártelo. Te extrañé cuando algo malo me destruía y no tenía a quién acudir. Te extrañé incluso cuando intentaba olvidarte.
Porque la verdad es que durante cuatro años intenté arrancarte de mi mente de mil formas diferentes. Y nunca pude. Conocí personas. Intenté distraerme. Intenté convencerme de que ya no me importabas. Pero al final siempre terminaba recordándote.
Y me da vergüenza admitirlo, pero hubo momentos en los que habría dado cualquier cosa por volver a abrazarte una sola vez más. No para volver. No para empezar de nuevo. Solo para sentir por un instante que nada había cambiado.
A veces me pregunto qué habría pasado si hubiéramos tenido una oportunidad más. Si hubiéramos sido más maduros. Si hubiéramos hablado mejor. Si hubiéramos luchado un poco más. Pero ya no tiene sentido vivir de los "qué hubiera pasado". Porque tú ya seguiste tu camino. Y yo estoy intentando aprender a seguir el mío.
Algo dentro de mí me dice que quieres que sea feliz. Y aunque me duele decirlo, creo que también querrías que te dejara ir. Por eso escribo. Porque esta es la única forma que encontré de despedirme de una historia que significó tanto para mí.
Tal vez algún día vuelva a enamorarme. Tal vez vuelva a sentir mariposas. Tal vez vuelva a querer a alguien. Pero nunca olvidaré a la primera persona que me enseñó lo que era amar de verdad. Y esa persona siempre serás tú, mi minion.
Gracias por todo. Por el amor. Por las risas. Por los sueños. Incluso por las heridas. Porque aunque me rompieron el corazón, también me enseñaron cuánto era capaz de amar.
Y si algún día alguien encuentra estas palabras, quiero que sepa algo: Hubo una vez una chica a la que amé con toda mi alma. Y aunque la perdí, una parte de mí siempre la llevará consigo.












