geermanotta:
“¿Dejarás que cumpla mis fantasías contigo?” una vez que pregunta aquello deja una lamida sobre su largo cuello, incitándola a que lleven las cosas hacia un nuevo nivel. . Decide dejar todas sus inseguridades de lado, intentando olvidar las múltiples probabilidades de que Verity huya de su lado una vez que compartan la noche juntas. Desea depositar su total confianza en ella, dejarse llevar por el momento ideal que está surgiendo entre ellas, de lo mucho que disfruta de su cercanía… Elizabeth considera la opción de encaminarse a uno de los múltiples callejones de la ciudad, en donde cualquier cosa ocurre gracias a su escasa luz, actividades ilícitas como mencionó con anterioridad, a esa altura de la noche no le importaba si la policía las descubría intimando. El vino le sabía mucho mejor en la boca de la menor, no creía haber disfrutado tanto del licor como hasta esa noche. Su mandíbula se ve atrapada entre las manos ajenas, al sentir presión en su mentón deja escapar una sonrisa pícara, sus grandes ojos grisáceos brillan con intensidad a pesar de que la luz sea casi nula. La castaña permite que el músculo húmedo recorra su tersa piel, sintiendo un cosquilleo por todo su cuerpo. Una vez que el contacto entre ellas finaliza, escucha su petición, asintiendo levemente con su cabeza. La mano ajena se aferra contra la suya, sin embargo Elizabeth le hace un poco de peso, impidiéndole avanzar con rapidez tan solo para molestarla “¿Qué piensas hacerme en ese callejón? Dame una pista”.
“Por supuesto, cada una de ellas.” Dice con una sonrisa pícara, si bien no tiene idea de cuales son las mismas tampoco debe preguntar al respecto para responder una afirmación. Ha pasado por tanto que absolutamente nada le asusta, no le tiene miedo a la muerte y mucho menos a los morbos de los demás, Elizabeth no es la excepción, además del hecho de estar determinada a que ambas puedan pasarla bien juntas, después de todo lo que han vivido se lo merecen. Quiere que la ojiazul sea feliz. Quiere ella misma poder serlo, aunque algo en su interior le dice que nunca alcanzará ese estado. Elimina cualquier pensamiento que no sean el cuerpo femenino y su cercanía, hoy no es momento de pensar cosas negativas. Continúa caminando y siente que la chica no se mueve con la misma rapidez que ella, algo que resulta algo frustrante y le obliga a voltear el rostro, observándola “¿Qué pasa?” Pregunta entonces algo confundida pero, al notar la sonrisa contraria, entiende que todo aquello es adrede y solo está jugando con sus nervios y el deseo que crece en su interior. “Pienso besar cada centímetro descubierto de tu piel y cuando termine, tendré que seguir con las partes que has decidido esconder debajo de tu ropa... mientras tanto, espero que seas una chica buena y hagas lo que te pido, ¿lo serás?” Aquella noche se siente con deseos de tener el control de lo que sucede, probablemente porque ha estado esperando mucho tiempo aquel momento y ahora que por fin se está dando, desea no perderse ni un solo instante, aprovechando cada segundo que ambas compartan.

















