xheimax:
Regresó la sonrisa no solo como una respuesta a la de su esposo sino por el gusto de sentir los labios de éste sobre su mejilla, sintiendo las caricias sobre ella, volvió a mover el rostro para poder alcanzar la comisura del inglés y depositó breves besos en cada una de ellas, rozando los labios tras ello. -Parece que fue ayer cuando nos conocimos. Rio con aquella típica expresión para referir que parecía que el tiempo hubiera volado desde entonces, ya que tanto tenía presente tanto ese momento dónde se habían conocido por primera vez en México así como todo lo sucedido después de ello. -Es que sigo siendo una jovencita, ¿quieres decirme lo contrario? Fingió un tono amenazante mientras tamborileó los dedos sobre el brazo del mayor, entrecerrando los ojos como si realmente le hubiera molestado el comentario del contrario… Cuando no era así, ya que era consciente que no tenía la misma edad de entonces así como el ser joven era algo muy subjetivo. -No es necesario que te grabes este día por ese motivo, mi inglés estirado, sino mejor sea por otro. Y sonrió ilusionada, sin tener que añadir de qué se trataba ya que imaginaba que su esposo sabía bien a que se estaba refiriendo, porqué recordarían precisamente ese fin de año (a parte de poderlo pasar juntos y en familia). -¿Tú te empiezas a sentir mayor? Preguntó, casi imaginando la respuesta, y se acomodó mejor en los brazos de su esposo antes de seguir con la conversación, con aquel tema que la devolvía a cuatro años antes dónde las cosas habían sido muy diferentes. -Agradezco cada cambio que ha ido a mejor, todo lo que hemos conseguido desde entonces y todo lo que ha crecido. Tanto su relación, como ellos mismos, como las niñas, la familia… Sumar todos aquellos días y experiencias, recuerdos, que pudieran sumar en positivo para balancear los malos recuerdos… Como aquel de hacía cuatro años, porque las cosas no habían estado nada fáciles para entonces. -Pero es que alguien me prometió hace cuatro años una experiencia que aún no he visto por completo, ¿o no es así? Replicó siguiendo con la broma y echó a reír recordando como había surgido aquello, tras el beso que depositó después del pellizco que le había propiciado acarició los labios del mayor con suavidad, resiguiéndolos como había hecho siempre. -Mi Victor… No te cambiaría por nadie, ni antes ni ahora, ni por el rubio más fornido de ojos azules. Le susurró cerca del oído, depositando un beso tras éste y moviéndose desde ahí para reseguir la línea de la mandíbula, dejando a su paso ligeras y suaves caricias en la piel del inglés. -Siento que no va a terminar nunca de definirlo, que afortunados se quedará siempre corto… ¿Cómo hemos podido crear algo tan bonito? Y quería abarcar en referencia a todo lo precioso que les había llegado a la vida, a la que ahora compartían. Sonrió y depositó un fugaz beso nuevamente en la comisura antes de responder a su propia pregunta. -Debe de ser porque tú eres bien bonito. Cosa que ella creía que era así, que mucho se lo debía a él, a como era y a como había llegado a su vida.
Respondió tanto al beso tras el suyo como al que siguió en señal de competitividad, tanto en el comentario como en usar aquella estrategia que ambos empleaban para silenciar al otro. Rio nuevamente tras la caricia y arrugó el puente de la nariz. -Eres un tramposo. Cofcof, como si ella no hubiera empleado exactamente la misma técnica. Movió la cabeza, negando, e hizo chocar sus nariz en varias caricias mientras sonreía divertida. -Te amo, Victor, de aquí a la luna y de regreso y mil vueltas infinitas más, tantas vueltas que sobrepasarían el infinito. Respondió con lo mejor que se le pudo ocurrir para vencer aquella competición y, por supuesto, aunque se había quejado de la trampa que era también se acercó para aplicar la misma técnica de silenciar (o demorar) la respuesta de su esposo (porque ya sabía que le iba a replicar de seguro). Sonrió ante la siguiente broma y fingió después quedarse pensativa hacer de ello, alzando una ceja incrédula. -Y eso que tienes mucha imaginación, para no ocurrirte una idea mejor de como terminarlo. Bromeó porque aquello también era algo que su esposo aportaba en defensa, la imaginación (aunque más bien era con otro aspecto más concreto cofcof), pero apartó aquello y sonrió, balanceándose ligeramente mientras acariciaba los brazos que la rodeaban. -Me encantaría que esa fuera la última noticia y sorpresa del año, y que al siguiente pudiéramos conocerlo. Apretó un poco más su mano, entrelazando los dedos con los de su esposo, volteando el rostro para buscar su mirada y poder sonreírle tanto con ilusión como con amor. Aunque después fingió una mueca ante el regreso de la razón de porque ahora sí podían estar embarazados, emitiendo después un sonido de reproche. -¿Por qué iba a aceptar ese nombre? A no ser que quieras que le pongamos Alice como segundo nombre… Porque de primero se va a llamar Tiberius, nuestro Tibe, será un niño tan bonito como tú con un nombre precioso que va a seguir con el legado de los Tiberius. Y que seguro que a su hijo le iba a encantar ese nombre cofcof, puesto que ya visualizaba cada vez más que se iba a llamar de ese modo. Pero apartó el tema de los nombres, más o menos, por algo más que la hizo sonreír y finalmente voltear para verlo de cara, rodeando el cuello del mayor con los brazos para atraerlo así a un beso fugaz que poco después fue continuado por uno de más duradero. -Siento que va a ser así, que lo podremos confirmar y vamos a recibir a un miembro más en la familia. Aunque esa seguridad no es que le viniera de algo en concreto, ya que si antes no se había percatado de que Heima venía en camino… Esta vez tampoco era una excepción cofcof.
Los labios del músico cosquillearon ante los roces que su esposa le dedicó, movió ligeramente sus labios para poder atrapar con estos los de su esposa, aunque también solo le dedicó un suave roce como ella había hecho con él. –Tengo la misma sensación, que fue apenas ayer, pero en otros momentos parece tan lejano ese día, pero agradezco muchísimo que nos encontráramos en aquel viaje y que pudiéramos hablar- en ese momento jamás se hubiera imaginado lo que formarían juntos, no lo hubiera creído porque su vida había sido muy diferente en ese preciso instante, lo que le hacía agradecer aún más el amor que había llegado al conocer a su esposa. Las manos del músico se alzaron suavemente declarándose inocente y sonrió para después decir –En ningún momento yo he dicho que no seas una jovencita… tú fuiste la que lo mencionó- y al sentir como su esposa había tamborileado los dedos sobre su brazo, el músico tomó su mano para depositar suaves caricias. Una nueva sonrisa se formó en los labios del músico correspondiendo la de su esposa –Ciertamente preferiría grabarme este día por ese otro motivo, se convertiría en un día inolvidable para nosotros- lo que habían estado esperando por años, lo que habían deseado por tanto tiempo, tal vez se había convertido en realidad, así que claramente sería una fecha inolvidable y especial para ellos y también para su familia. –Sé que soy mayor, que ya no soy un jovencito… pero me siento bien, la edad nunca ha sido algo que me haya preocupado- era de la idea que era mejor cumplir años tener un año más, que dejar de cumplirlos, apreciaba cada momento que tenía y la edad nunca había sido algo que le había generado alguna crisis. El músico besó los cabellos de su esposa mientras la abrazaba con fuerza. –Es algo por lo que podemos agradecer este fin de año, por todos los cambios que hemos vivido, por cada momento, por todo lo que hemos conseguido y todo lo que hemos crecido, somos muy afortunados, me siento así cada día y hoy es un buen día para recordarlo- porque estaban iniciando un nuevo año juntos, porque habían vivido cosas hermosas en los últimos cuatro años, porque las niñas y su familia estaba con ellos, había mucho por lo cual estar agradecidos y más si comparaban con lo que habían vivido cuatro años atrás. –Porque aun hay mucha experiencia que mostrar… con toda la experiencia que tengo no puedo mostrarla en solo cuatro años- bromeó el músico echándose a reír un poco, porque era ponerse muy por lo alto, pero no iban a abandonar aquella broma. El mayor depositó un beso más en la mano de su esposa cuando sintió como acariciaba sus labios con suavidad. –Mi Cassandra… me siento afortunado que no me cambiarías por nadie, agradezco que decidas estar conmigo aunque sea inglés y estirado- el músico cerró los ojos por unos momentos disfrutando de la sensación del beso cercano a su oído y movió un poco su rostro para disfrutar de la caricia en su mandíbula, queriendo corresponder aquellas caricias, Victor movió su rostro para besar la mandíbula de su esposa y después de un camino de besos, el músico atrapó los labios ajenos, besando así con suavidad a su esposa. –Es algo que siempre me preguntaré ¿cómo hemos podido crear algo tan bonito? creo que nunca obtendremos respuesta, pero las cosas maravillosas son en ocasiones imposibles de explicar- y lo que tenían, lo que habían formado para él era maravilloso. Una sonrisa más adornó los labios de Victor cuando su esposa le regaló un beso fugaz y una respuesta –Creo que la respuesta sería que es porque tú eres hermosa- y la besó de forma fugaz, agradeciéndole así todo lo que ella le había dado.
Notando que su esposa había arrugado la nariz, le dio un fugaz beso en esta y alzó una ceja –¿No estarás hablando de ti?- preguntó el músico señalando el hecho de que su esposa también había empleado la misma táctica e incluso ella había iniciado con esta. Su nariz rozó la ajena de forma juguetona siguiendo el choque que su esposa había marcado y como era competitivo lo hizo un poco más para después volver a rozar la nariz de su esposa con sus labios. Victor quería responder de forma competitiva a su esposa, sin embargo, utilizando la misma táctica que antes, Cassandra lo silenció con un beso, aunque ese silencio duró poco porque pronto el músico respondió –Te amo, Cassandra, de aquí a la luna y de regreso y mil vueltas infinitas, tantas vueltas que sobrepasarían el infinito porque serían muchas vueltas infinitas- y como no podía dejarse ganar, besó los labios de su esposa buscando silenciarla por algunos momentos, porque sabía que enseguida buscaría replicar. Las cejas del músico se alzaron para después dar paso a una sonrisa que no tenía nada de inocente –Ahora puede que mi imaginación se haya despertado, y me esté imaginando otra idea de como terminarlo- la sonrisa que no era precisamente inocente continuó en los labios del músico pese al tono de broma que había querido darle a sus palabras. Victor abrazó con fuerza su esposa, mientras sentía las caricias que ella le estaba regalando y sonrió tanto por el balanceo de ella como por las palabras que hacían que su pecho saltara de la emoción y la ilusión que le causaba. –Sería una hermosa noticia y la mejor sorpresa para terminar el año, en el siguiente año podríamos conocerlo, en menos de nueve meses- se atrevió a decir, mientras volvía a besar los cabellos de Cassandra, sus dedos se entrelazaron con los de su esposa y sus ojos se encontraron con los de ella, en estos se podían reflejar el amor, la felicidad y la ilusión inmensa que sentía de poder confirmar algo que habían deseado por tanto tiempo. El músico negó ante la expresión de su esposa y no pudo evitar reír ante el sonido de reproche que causaron sus palabras. –No será un niño mi amor, será una niña y se llamará Alice… se llamará como tú y será una niña hermosa como tú… el legado de los Tiberius está por terminar amor, tienes que aceptar que será niña y ella ya está lista para estar con nosotros- Victor seguía creyendo que basado en probabilidades era mayor el que fuera una niña, por eso estaba tan convencido de que tendrían una niña, y solo por eso había terminado de aceptar que si era niño podía llamarse Tiberius coff coff. Sus labios besaron los ajenos cuando su esposa buscó los suyos, y la rodeó por la cintura atrayéndola un poco más a él cuando ella cambió de posición. –Yo también lo siento así, que podremos confirmarlo, que nuestro bebé ya está con nosotros… siento que recibiremos en la familia a quien hemos esperado por años ya… vamos a tener a nuestro bebé, Cassandra- sabía que no había nada seguro, que faltaba confirmar pero se sentía diferente, creía que finalmente podrían confirmar lo que habían deseado por tanto tiempo.













