vincularmente comprometido, sexualmente flexible.

Discoholic 🪩
taylor price

Kiana Khansmith

No title available
ojovivo
No title available
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
Claire Keane
NASA
Jules of Nature
Misplaced Lens Cap
todays bird

titsay
h
we're not kids anymore.
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
Lint Roller? I Barely Know Her

❣ Chile in a Photography ❣
One Nice Bug Per Day
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from Germany

seen from Germany

seen from United States
seen from Finland

seen from Italy
seen from T1

seen from France
seen from Japan

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
@vilaceraptor
vincularmente comprometido, sexualmente flexible.
Creo que todo este fenómeno de los espacios liminales o de las “backrooms” y las imágenes fantásticas como la de este video nos golpean con una mezcla de emociones. Por eso generan miedo, asombro, nostalgia y otras sensaciones al mismo tiempo.
Esta imagen que vemos en el video me recuerda a un edificio de oficinas o una biblioteca que visité cuando era chico. Quiero recordar dónde era, qué lugar era exactamente, pero no puedo. Esa falta de memoria genera una especie de angustia o ansiedad (no tan fuerte, pero no encuentro otra palabra mejor). Quisieras recordar, pero no podés, y eso crea una sensación de impotencia.
Luego aparece la maravilla y la nostalgia. Queremos volver a ser niños y regresar a esos tiempos más simples, pero no podemos. Entonces intentamos reconstruir: “¿Era un shopping al que fui? ¿Una biblioteca con mis padres? ¿Un acto escolar un fin de semana?”. Y todo queda perdido en los pasillos de la mente. No logramos agarrarlo.
No sé, traté de explicarlo y aún siento que me quedo corto. Quisiera saber si estás de acuerdo o si sentís algo diferente. Tal vez, si lo pensamos juntos, podamos entender por qué estos videos ambientales, respirados, distópicos y atmosféricos nos golpean con emociones tan difíciles de explicar.
Rehabilitación full time
No estoy buscando ser el mejor para nadie. No vine a romper récords ajenos. Vine a romper mi propio infierno.
Vine a mirarme al espejo con vergüenza, con cansancio, con odio incluso… y no bajar la mirada. Vine a quedarme cuando todo adentro gritaba que me escape. A sostenerme incluso cuando no entiendo qué estoy sintiendo. A darme una oportunidad, aún cuando creo que ya las gasté todas.
Estoy en rehabilitación full time. No por una sustancia en particular. Por mi historia. Por mis patrones. Por el nene herido que llevo dentro, por el adolescente que se perdió, por el adulto que quiere hacerlo mejor. Por el hombre que quiero ser.
No me interesa volver a ser el de antes. Porque el de antes no sabía sostenerse. No sabía cuidarse. No sabía amarse sin depender de la mirada de otro.
Estoy aprendiendo a estar bien. Pero no feliz todo el tiempo, eso es mentira. Estar bien como un acto radical de responsabilidad: dormir bien, comer mejor, dejar de escaparme en cada excusa, respirar, escucharme, dejar de correr. Aprender a sostener lo que elegí.
Estoy aprendiendo a construir sin urgencia, sin adrenalina. A no romper todo por impulso. A armar algo que no dependa de un día bueno.
Cada pérdida me talló. Me quitó capas. Me rompió a la mitad. Pero también me reveló. Me dejó desnudo frente a mí. Me enseñó que no soy solo lo que logro, sino lo que elijo aprender cuando todo se cae.
A veces me da miedo. A veces me duele. Pero también me emociona pensar que, después de tanto caos, me estoy empezando a conocer de verdad. Que no todo lo que soy es falla. Que en el fondo, hay algo mío que siempre estuvo ahí, esperando que lo escuche.
Hoy me abrazo como nunca me abracé. Con cicatrices. Con temblores. Con dudas. Pero con dignidad.
Rehabilitación full time. Porque vivir con conciencia es un trabajo de tiempo completo. Y porque decidí no soltarme más.
Capaz no es que no viviste momentos mágicos desde entonces. Capaz es que tu estándar de magia está atado a un recuerdo imposible de igualar.
Y eso, es un tipo de prisión.
Yo, Christian —hijo del ruido, de acoples, de los flams y del caos con ritmo— declaro que no tengo edad, tengo historia. Que no soy el que fui, pero tampoco lo reniego. Que me forjé entre fantasmas, baterías programadas y relaciones incendiadas. Que creí que el amor era drama, hasta que una mujer me mostró que el amor también puede ser silencio, pan casero y miradas que no piden permiso.
Declaro que mi adolescencia fue larga, como solo puede serlo para los que se resisten a morir sin haber vivido. Que fui Dave Grohl en mi mente y en mis sueños, pero ahora soy yo, con mis propios grooves, mis decisiones, mis rutinas, mis domingos que no siempre son tristes.
Que la pasión no terminó. Solo aprendió a no gritar todo el tiempo. Que puedo amar sin idolatrar. Que puedo sentirme saturado sin dejar de estar presente. Que aprendí a ver a quien está frente a mí y no a quien yo quería que fuese. Y eso, carajo, es libertad.
Declaro que no voy a gastar mi plata en lo que me hizo vibrar ayer, porque hoy estoy construyendo algo más grande: una vida con sentido, una rutina con alma, una adultez sin disfraces.
Declaro que el pasado no me gobierna. Que mis ex son parte de mi historia, pero no de mi presente. Que ya no me enamoro de fantasmas ni de versiones antiguas de mí. Que me duela lo justo. Que me haga bien lo esencial.
Declaro que amar a Mili es una elección, no una reacción. Que me da paz. Y que a veces me abruma, pero eso habla de mí, no de ella. Y que si se queda, y me aprende, y me respeta… yo me quedo también, y aprendo a querer desde el centro, no desde la periferia del caos.
Soy Christian. Y me declaro vivo. No joven. No viejo. Vivo. Con las cicatrices al aire y el corazón afinado para tocar otra vez.
No envejece el que suma años. Envejece el que deja de reescribirse.
Porque uno siempre quiere que quien lo rompió vea las piezas reconstruidas. No por venganza. Sino porque uno necesita testigos del milagro. Pero a veces no los hay. A veces el show de tu renacimiento lo das en una sala vacía.
Y te digo algo que tal vez nadie te dijo: es hermoso que nadie vea. Porque eso significa que lo hiciste por vos. No por demostrarle nada a nadie. No por ganar likes emocionales. Por vos, y por nadie más.
A veces el show de tu renacimiento lo das en una sala vacía.
Te olvidé a vos, pero no el tiempo que compartimos.
Y eso está bien. Porque ese tiempo me enseñó quién no quiero ser. Y todo lo que sí merezco empezar a construir.
Me trataron como animal, así que rujo como tal.
Fascinación es una palabra que me encanta decirla en voz alta, vivirla en carne propia y morfológicamente.
Chupenme todos bien la pija.
Es como si el deseo y la conexión física se hubieran intensificado en un contexto que, a nivel emocional y espiritual, no es saludable para mi.
A punto de romper un patrón que siempre repito y que encima siempre me atrajo.
Ey, que lindas manos, ver ahorcame.
Que ganas de que alguien me saque una foto asi.