Tú mereces todas mis palabras de amor, mereces mi canto, mi danza y mi adoración. ¿En dónde estaría yo sin ti? Realmente no hubiese llegado tan lejos, no sería la mujer sonriente, soñadora y feliz que soy.
Tú me rescataste del abismo, me limpiaste con tu sangre, me llenaste de gracia y mi pasado borraste. No te importo cuántas veces te falle, ni los días en que te olvide, solo me tomaste en tus brazos y como un bebé consolaste mi llanto.
Mi vida es tuya, mis sueños y mis planes son tuyos, lo único que deseo es cumplir tu propósito en mi,y anhelo el día en el que por fin pueda verte y derramar mis lágrimas sobre tus hermosos pies.

























