- Vanity Fair: uno de los libros en los que, más que leer, me metí a vivir. Me lo leí en una edición de bolsillo vintage de filo dorado con señalador y papel de arroz, durante un viaje a Japón hace diez años, en una época en la que me sentía fatal por haberme saltado determinadas lecturas clásicas que debía haberme leído en la universidad. Tan culpable me sentía que me matriculé en 1º de Filología Inglesa por la UNED, y creo que me lo saqué y todo. En Vanity Fair encontré personajes con profundidad real, dibujados con un hiperrealismo que hasta duele un poco. Recuerdo llorar en el avión de vuelta cuando pasa cierta cosa con cierto heredero destronado. Sin entrar en detalles, el capitán Dobbins me rompió el corazón, me daban ganas de meterme en el libro a darle un abrazo, hacerle un chocolate caliente con galletas caseras, meterle en la cama y darle un besito en la frente. Pocas historias ficticias me han roto el corazón de esa manera. La adaptación que está haciendo ITV ahora mismo en la tele inglesa me está encantando, a pesar de la manía esta que tienen ahora de meter música moderna como en Handmaid’s Tale, que me horroriza y me saca totalmente del contexto. Pero si sale Michael Palin al principio de cada capítulo a modo de narrador omnisciente se lo perdono.
- Maniac: no tenía fe ninguna y el episodio 2 casi me hace tirarme en marcha, pero seguí viéndola y me enamoré. Por el enfoque hacia las enfermedades mentales y porque por fin una historia de amistad/amor refrescante y novedosa, por no hablar de los desdobles de realidad que constantemente te hacen prestar atención, si es que te distraes en algún momento. Son sólo diez episodios pero eso es casi lo mejor de todo. Lo único malo es que no podía parar de pensar en la pérdida de peso de Jonah Hill. Se imaginaba a sí mismo así? Está totalmente cambiado, pero es su mejor papel. Emma Stone, impecable, aunque se come viva a la hermana en registro interpretativo, pobre. El vuelo del halcón me mató de pena. Pero quizá lo mejor es haber descubierto la vena payasa tan brutal de Justin Theroux. Le amo. Soy fan para siempre. Sus escenas con Sally Field son comedia pura.
- La BSO de La casa de las flores: cuando era pequeña y veía a Gloria Trevi entrar por las escaleras del Un, Dos, Tres con las medias rotas y las pintas cantando “A mí me gusta ir de pelo suelto” me quedaba completamente hipnotizada. La casa de las flores, aparte de ser una locura maravillosa de serie, que en ocasiones me deslumbra por su calidad y en otras parece una obra de fin de curso improvisada, tiene una banda sonora que más que música es otro personaje más, culpable de que ahora me ha dado por fregar cantando Maldita Primavera de Yuri como si me estuvieran matando.
















