Sorry's not good enough | Patch&Asher
— De acuerdo, pero si no logro despertarte me comeré toda la pizza yo solo —le advirtió en un tono juguetón, sonriendo con malicia.— No vaya a ser cosa que luego se enfríe y tengamos que tirarla —agregó, tan solo para picarle. Le permitió que acunara el rostro en su cuello y depositó un casto, y extrañamente tembloroso, beso sobre los despeinados cabellos del castaño. Estando tan cerca de él, sentía algo descender de golpe en su estómago, como un carro bajando con fuerza por el carril de una montaña rusa. No era como antes, que podían estar pegados el tiempo y de la forma que fuese posible sin percibir nada al respecto, sin sentimientos desconocidos de por medio.
Ash sonrió sin remedio cuando notó el beso que Patch dejó en su pelo, y cerró los ojos para descansarlos mientras acariciaba su costado con suavidad, intentando no hacerle demasiadas cosquillas con las caricias. --No, no te la comas toda... sáltame encima si hace falta, pero despiértame--. Se quejó como un niño, poniendo morritos. Alzó la mirada para ver el rostro ajeno y se mordió el labio. Patch era precioso, increíblemente precioso, y amaba cuando estaban juntos de aquel modo. También amaba, aunque no fuera a decirlo en voz alta por temor a un nuevo rechazo, las mariposas que revoloteaban en su interior cuando le abrazaba o besaba sin impedimentos o pudor. --¿Han dicho que tardaban mucho?--. Quiso saber, hambriento. --Porque como tarden, te acabaré comiendo a ti mordisco a mordisco--. Y dicho esto mordió su mentón, riendo.










