Entonces, desperté. Mi pecho se hundía y se inflaba con la intención de regular mi respiración; todos los materiales estaban esparcidos por el suelo. Lo primero que hice fue revisar mi cuello, uno que, por suerte, seguía atado a mi cuerpo. No me sentía del todo consciente, creía que en cualquier momento esa criatura aparecería para terminar su trabajo; todo mi cuerpo temblaba, tarde en procesar que seguía vivo.
Pensé que, tal vez mi mente estaba lo suficientemente cansada como para imaginar un escenario así o quizás la película de la noche anterior había sido la responsable, pensaba en cualquier excusa para esa extraña pesadilla., pero ese miedo, era genuino, ninguna película de terror o historia paranormal me había hecho sentir así. Cuando mire la hora, eran las 11:11 de la noche.
No tengo que aclarar que no volví a dormir esa noche.













