Beautiful Boy: Perder a un hijx metafóricamente.
Sé que prometí hablar de Shoplifters, dirigida por Hirokazu Koreeda. Sin embargo estas últimas semanas no he tenido tiempo para sentarme a analizar una película, o mejor dicho, no he tenido tiempo para siquiera ver una película.
No me gusta dejar esta plataforma sin contenido. Pero tampoco me gustaría dejarlos a ustedes sin una reseña como tal; así que hasta que vea Shoplifters les hablaré en este post de una cinta dirigida por Felix Van Groeningen en 2017.
Beautiful Boy es una adaptación del libro “Beautiful Boy: A Father's Journey Through His Son's Addiction” escrito por el periodista y columnista David Sheff, en el cual relata de la manera más cruda el proceso de rehabilitación de su hijo Nic Sheff, quién fue adicto a la metanfetamina.
Groeningen relata estos hechos de una manera aún más cruda y descriptiva, sin embargo, tomando la narrativa desde el punto de vista del hijo y de cómo sus decisiones afectaron a las personas que le rodean.
A pesar de que las intenciones de los Sheff de concienciar a las familias americanas acerca de las terribles consecuencias emocionales, físicas y económicas que conlleva el abuso de sustancias estupefacientes, Groeningen dirige esta película de una manera más realista. Por tanto, no luce como una película informativa, sino como la documentación de una íntima parte de nuestros personajes.
No voy a comparar la obra literaria de Sheff de la película pues siento que sería muy injusto. Un medio literario es muy diferente de un medio cinematográfico. Y si bien es cierto que en la traducción de lenguajes se llegan a perder aspectos importantes en la historia, considero que Groeningen dejó fuera de la trama de la película detalles muy mínimos que no intervienen mucho con la historia de David y de Nic.
Para mí el libro de David es más bien un ensayo donde el periodista recopila una serie de investigaciones y estudios realizados por un padre desesperado acerca del uso de las drogas. Un 70% del libro son estadísticas, estudios y datos acerca de los estupefacientes.
Groeningen se encarga de una manera muy peculiar de dejar estos datos regados de una manera visual en los obstáculos que Nic Sheff atraviesa emocionalmente.
La interpretación del cast es impresionante. Sabemos de primera mano que Steve Carrell es un actor versátil. Y en Beautiful Boy no es la excepción. Podemos ver en su actuación a un padre de familia desesperado y decepcionado de su primogénito.
Sin embargo, quién se ha llevado gran parte de la película en su performance es Timothée Chalamet, un joven actor cuya carrera cinematográfica asciende como la espuma.
En este film, Chalamet interpreta a un joven destrozado por la metanfetamina. Egoísta, nocivo, violento y chantajista que será capaz de llegar a los límites más extremos para calmar su enfermedad.
Nic tiene recursos que muchos de nosotros no nos podemos dar el lujo de tener. Una buena sustantividad económica, educación de calidad y una familia comprensiva que apoya sus talentos y su gran creatividad literaria. Sin embargo, diversos factores como el divorcio de sus padres, las malas influencias y la desesperación artística lo empujaron al mundo de las drogas.
Nic le hace saber de una manera sumamente implícita a su padre cómo se siente respecto a él, por lo que David relaciona estas palabras a efectos adversos de su adicción.
Ahora voy a hablar de mis escenas preferidas dentro de la película y lo que significan particularmente para mí. No están en un orden especifico, simplemente son las escenas que más dejaron un impacto en mí
1.The Wave
Esa escena donde ambos, padre e hijo están surfeando (lo cuál era una de las actividades preferidas de Nic) y de repente viene esta gran ola que hace que David pierda de vista a su hijo, tratando de buscarlo desesperado, representa demasiados aspectos y sentimientos.
Es una cruda y sutil metáfora sobre como ambos pierden contacto y cercanía el uno del otro. No son tan unidos como antes. David lo está perdiendo.
En el momento en que vi esta escena, no pude dejar de pensar en mil canciones que representaban este momento.
No deje de pensar también en como no veía simplemente el personaje de Nic, si no una reflexión de mi misma....
2. Svefn G Englar
Creo que esta escena es la sintetización más creativa del proceso de recaída de un adicto. Pasa desde una situación de creer tener el control a desplomarse por completo de nuevo y entregarse otra vez a las drogas.
Podemos ver que Nic se arrepiente de haber ingerido de nuevo estupefacientes. Demasiadas veces me he arrepentido casi automáticamente después de auto flagelarme. Demasiadas veces he indagado en Internet buscando una respuesta; ¿Qué está mal? ¿Por qué lo hago? ¿Cómo puedo parar? ¿Cómo puedo hacerme daño de tal manera que no deje cicatrices? ¿Cómo curar las heridas más rápido?
Incontables veces he perdido la confianza de amigos, parejas, familiares y formas de autoridad.
Te sientes mal, antes y después.
Pero sólo esta forma, esta forma de atentar contra tu propio cuerpo parece ser una solución inmediata a ese dolor en el pecho y esa ansiedad.
No te sientes mejor, te sientes diferente.
Por eso esta escena, un conjunto de la dirección, la fotografía, la actuación y la poderosa melodía de Sigu Ros provoca en mi de nuevo esa sensación de vacío y de impotencia.
Es algo que aunque sepamos que está mal, sentimos la necesidad de hacerlo.
3. This Is Me, Dad. This Is Who I Am.
Esta escena de discusión, al igual que la de Marriage Story (Noah Baumbach, 2019) no es más que una representación de la gran realidad que sufrimos muchas familias disfuncionales.
Es difícil transmitir nuestros sentimientos a nuestros padres en cierto punto, unas personas más que otras.
Nuestros padres no siempre son del todo comprensivos, y ahí es cuando los roces tienden a aparecer.
Felix Van Groeningen logra una traducción casi impecable de ambos formatos narrativos. Empleando el uso de la actuación, la metanarrativa y una gran banda sonora, reúne las ideas literarias de Sheff y las suyas de una manera homogénea, delicada y cruda de lo que es solo una de las millones de dolorosas historias de la lucha contra las drogas.
Pero no sólo contra las drogas. Eso es un aspecto que me gustó mucho más de la película y del libro. Aquellos padres que luchan junto con sus hijos en contra de las enfermedades mentales y las tendencias suicidas también pueden sentirse muy identificados con esta cinta.
Esta película es importante para mí y deja un espacio de empatía tanto en los padres como en los hijos.












