A veces pienso que la vida es demasiado fácil, pero son las personas quienes la complican. Me incluyo, una persona, nada diferente de lo normal. Realmente no sé como describir a alguien “normal”. ¿Que tiene metas, experiencias, proyectos, alegría, amistades, conocimientos, ninguna enfermedad, simple en pensamiento? No lo sé, pero no soy más que eso. Más que una persona. Solamente siento que tengo una característica en especial, que es pensar demasiado las cosas. En todas sus posibilidades, malas, buenas, podría llamarse indecisión, pero nada puede pasar de largo en mí. Sucede también que por pensar tanto, termino no tomando decisiones, o la peor de todas. Suelo encerrarme en errores y no olvidarlos nunca más, pero tampoco eso permite que no los vuelva a cometer. Soy una persona que intenta vivir el momento, recordarlo, tomar una foto de aquello que veo para volverlo a ver nítidamente. Escribir lo que siento para saber aquello que pensé, en qué cambié mi pensamiento. Trato de conocerme día a día, y creo que cambio en el trascurso de estos. El fin de un comienzo porque trato de innovar y adquirir conocimientos, no pienso ser igual por siempre, no quiero serlo. La vida es muy fácil, nacemos, crecemos, aprendemos a caminar, hablar, escribir, nos incorporamos a la sociedad, estudiamos, nos graduamos, trabajamos, sobrevivimos, disfrutamos, nos vamos de vacaciones, nos enamoramos, nos olvidamos, nos enojamos, nos perdonamos, seguimos viviendo y luego morimos. Sabemos que vamos a morir. Ese es el impulso de seguir haciendo cosas. Pero no, somos nosotros mismos que nos complicamos, que somos sensibles al mundo y nos ponemos tristes cuando no conseguimos lo que queremos, cuando no encontramos nuestro lugar, y nuestro lugar lo podemos crear nosotros mismos. No desvaloro la gente complicada, lo soy. Y estoy contenta de no conformarme con ver todo tan simple. Con estar en una burbuja. Siento que soy una persona, que vive, y que puedo lograr cosas, para mí, y para el mundo. Me encantaría que cada uno tenga el concepto de compañerismo en el corazón, que el egoísmo no exista, que seamos un sólo país, un sólo mundo. Que hagamos algo pensando en el planeta entero. Pero en esta sociedad ni siquiera podemos ponerlo en práctica, porque abundan los estatus sociales, la educación es diferente para todos, la plata nos apodera el cuerpo, nuestras pertenencias nos derivan una forma de ser. Ellas son las que nos dicen quienes somos. ¿Quiénes somos? Si no tuviéramos nombre, ni edades, ni nacionalidades, si fuéramos plenos. Si nos conociéramos con otra persona y nos presentaríamos directamente con nuestras intenciones, con nuestros valores, con nuestros sueños. Seríamos directos, acortaríamos procesos. Tenemos miedos, dudas, frustraciones, y ¿es por culpa de nosotros? ¿Ya nacemos con esas cualidades? o ¿es nuestro entorno quien tiene la culpa? Vivimos en el fin del comienzo, sin dejar que las cosas fluyan por pensar tanto, mintiendo para esconder cosas que sabemos que se descubrirán y cuando llegue ese momento nos esconderemos. Vivimos en el fin del comienzo, al saber que nada es para siempre, y arriesgarse igual.