Tenerte a través de mis sueños, contemplarte a lo lejos, poder anhelarte desde lo más profundo de mi corazón. Acaso es la forma en la que viviremos esta vida?
Probablemente aún no sea el momento correcto para encontrarnos, el destino nos separó porque sabe que aunque millones de kilometros nos separen siempre compartiremos lo mismo. A veces a través de mi ventana, cuando me hace compañia el fino sonido de la lluvia, trato de verte en cada detalle que me recuerda a tí.
Tus ojos son estrellas en las que me perdería cada instante al tenerte cerca, son libros en los que te da miedo contar realmente lo que sientes, pero puedo leerlos tan tranquilamente. Dicen que los Ojos son la entrada al alma y puede que tengan razón, la única diferencia es que tú y yo compartimos la misma alma, solitariamente sentimos lo mismo, cuando estas triste yo lo estoy también y puede que si razón aparente, cuando sonries me siento completa como si no necesitara nada más, y realmente no necesito nada más que a tí. Eres el cielo y la noche al mismo tiempo.
Como quisiera decirte que todo va a estar bién, y que no tienes que preocuparte de nada, que sea lo que sea que esta pasando en este momento mejorá. No importa cuantas veces tenga que sacrificar esta parte de mi alma para dartela a tí, se que si ambos sentimos lo mismo al mismo tiempo debo lograr crear felicidad para ambos, crear la mayor energía para tí.
Nuestras vidas son como un espejo, somos el reflejo de algo que solamente las personas pueden ver, pero cuando estamos nosotros solos frente a ese reflejo sin armadura es cuando somos personas de cristal. Cualquier cosa nos lastima por más que finjamos que no.
Se que en el pasado estuvimos juntos porque pareciera que ambos estamos en un tiempo diferente. Probablemente nos conocimos en el Renacimiento, cuando las cartas eran apreciadas y jugabamos como niños entre el bosque, cuando parecia imposible que estuvieramos juntos, corriamos sin parar hacia nuestro propio mundo en el que nuestras manos y miradas existian conjuntamente. Siempre solemos escapar del mundo en el que estamos, para vivir el nuestro.
Tomar tu mano y viajar a donde nadie nos encuentré es algo que planeo hacer también en esta vida.
Te recuerdo con tus pantalones cafés , tu delicada camisa de seda blanca un poco oscura, con tus tirantes marrones y esos zapatos que tanto amo. Cuando viniste a verme me encontraste leyendo un libro al que aún no puedo recordar el nombre, portaba un vestido blanco de una seda tan suave y fina como la de tu camisa con un hermoso encaje, unas cintas cafés que le daban el toque perfecto al vestido en la parte de atrás. Recuerdo que ni siquiera me dijiste palabra alguna sino que simplemente tomaste mi mano, me miraste y empezamos a correr dandome cuenta que lo único que importaría seriamos nosotros dos. Recuerdo perfectamente una noche estrellada, en la que tu simplemente acariciabas mi cabello y yo podia ver lo perfecto de cada una de tus facciones.
No importa lo que tengamos que pasar en esta vida, porque se que nos volveremos a encontrar, no te puedo prometer en cuanto tiempo será o como será, pero algo que seguramente si sé, es que en ese momento cuando nuestras manos sientan nuestro calor se reconocerán en ese mismo instante. Por eso guardo las esperanzas de que lo que esta destinado a ser, será.
Te amo muchisimo y a pesar de la distancia, cargaré con tu tristeza y seré el doble de feliz para que tu también sientas esa felicidad y sonrías como siempre lo has hecho.














