missdebuchan:
La morena había pasado una semana horrible. El día siguiente de la noche del baile, su madre la llamó, explicándole como su abuelo, la persona a la que más quiere en el mundo, tuvo un accidente de coche y estaba en una situación grave en el hospital. Sin dudarlo, la joven pidió permiso al hotel para irse por una semana, compró el primer vuelo hacia Glasgow y allí estuvo, cuidando del hombre de su vida junto a su madre y abuela. Por suerte, todo fue bien y el anciano se recuperó rápidamente, quedándose en una situación estable, así que pasados 6 días la ojiverde hizo las y volvió a las islas maldivas. Una vez allí, dejo sus pertenencias en la habitación y se puso el bikini, dirigiéndose a la piscina para tomar el sol y relajarse un rato. Al llegar a la piscina se dio un chapuzón, para después tumbarse en las hamacas y se quedarse dormida hasta escuchar una voz cercana. Giró la cabeza y miró a la persona que tenía al lado, algo desconcentrada. -Uh… esto… ¿decías algo? -Preguntó, antes de fregarse un poco los ojos para intentar despejarse del sueño.
Carter se había despertado de una de sus frecuentes siesta sintiendo toda la humedad y el calor del ambiente en su piel. Resopló extrañando por un momento el clima de su tierra natal que sobretodo en estas fechas era bastante agradable al estar al sur de Inglaterra. Viendo que no podría volver a dormirse decidió levantarse y por lo menos ir a la piscina a intentar hacer más llevadero el calor.
Javier no estaba en el bungalow así que simplemente cerró la puerta después d haberse puesto un bañador, sin preocuparse si quiera de coger una camiseta. Caminó por las instalaciones hasta llegar a la piscina del hotel. Estaba a punto de meterse al agua cuando vio a algo,más bien alguien , que llamó su atención. Sabía que aquella chica morena era Glasgow, era inconfundible para él así que no dudó en acercarse sin poder contener la sonrisa de sus labios. El castaño sabía que el abuelo de Glasgow ya estaba fuera de peligro por lo que esperaba que estuviera igual de contenta que él de volver a verla por allí. Se sentó en la hamaca contigua apoyando sus codos en las rodillas.— Anda que vas a avisarme de que estás aquí ya. —le reprochó totalmente en broma intentando ocualtar la sonrisa de sus labios que se ensanchó al verla ligeramente adormecida.— Nada, que te echaba de menos, idiota. —le dijo contestando a su pregunta primero negando levemente con la cabeza sin dejar de mirarla para después darle una media sonrisa.










