I love you more and more with everything we go through. ( I'm lucky to know you )
───────────────────────.ʚɞ..─────── en constante semi-hiatus bcs uni. about y reglas. canon. oc. wishlist. ─────── ʚɞ.───────────────────────

oozey mess

@theartofmadeline
YOU ARE THE REASON
No title available
Game of Thrones Daily
🪼
TVSTRANGERTHINGS
todays bird

Janaina Medeiros
cherry valley forever
he wasn't even looking at me and he found me
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
No title available
styofa doing anything
wallacepolsom

titsay

JVL

Kaledo Art
Alisa U Zemlji Chuda

No title available
seen from United States

seen from Netherlands

seen from Germany

seen from United States
seen from Italy
seen from Argentina
seen from Singapore

seen from United States

seen from Netherlands
seen from Canada

seen from China

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Türkiye

seen from Japan
seen from Switzerland
seen from Italy
seen from Indonesia

seen from Belarus

seen from Australia
@xmoonwisher
I love you more and more with everything we go through. ( I'm lucky to know you )
───────────────────────.ʚɞ..─────── en constante semi-hiatus bcs uni. about y reglas. canon. oc. wishlist. ─────── ʚɞ.───────────────────────
A ese tal Merlín le hace falta una paliza por dejarlo ordenando SU librería.
Tiene suerte que conoce el orden al revés y al derecho y lo hará rápido.
❛ 𝑌𝑜𝑢𝑟 𝑚𝑜𝑟𝑛𝑖𝑛𝑔 𝑒𝑦𝑒𝑠, 𝑖 𝑐𝑜𝑢𝑙𝑑 𝑠𝑡𝑎𝑟𝑒 𝑙𝑖𝑘𝑒 𝑤𝑎𝑡𝑐ℎ𝑖𝑛𝑔 𝑠𝑡𝑎𝑟𝑠
I could walk you by and I'll tell without a thought, you'd be mine, would you mind if I 𝙩𝙤𝙤𝙠 𝙮𝙤𝙪𝙧 𝙝𝙖𝙣𝙙 tonight?
𝐊𝐧𝐨𝐰 𝐲𝐨𝐮'𝐫𝐞 𝐚𝐥𝐥 𝐭𝐡𝐚𝐭 𝐈 𝐰𝐚𝐧𝐭, 𝐭𝐡𝐢𝐬 𝐥𝐢𝐟𝐞 ❜
❝ You're taking me out of the ordinary I want you laying me down Till we're dead and buried.
Varka es como el sol, atractivo, brillante y una parte primordial de la supervivencia de todos los que estuviesen alrededor de él. Él no se consideraba tan importante como el mismísimo astro, pero eso no quería decir que los demás pensaran lo mismo. Siempre rodeado de gente, haciendo migas y amigos con quien tuviese el placer de conocerlo y tratar con él por más de cinco minutos, riéndose de forma estruendosa ante cualquier comentario gracioso, sosteniéndose de un brazo, una pierna o un codo mientras echaba atrás su cabeza por una risa. Táctil, poco refinado, claramente muy diferente a lo que era Flins. - —¡Oh Flins! ¡Que bueno que has llegado! — - automáticamente la diestra se mueve hasta el cuerpo más fino, su instinto guiándola a la cintura, pero retractándose al final porque era un caballero y Flins, no le había dado esa libertad aun; terminando por posar su mano entre los omoplatos del pelivioleta y palmear suavemente mientras la zurda hacia una señal al cantinero. - —No sé que es lo que te orilla a decir eso, pero puedo asegurarte que no realmente. Soy un hombre grande, claramente llamo la atención con solo sentarme en uno de esos pequeños taburetes — -comenta, recibiendo el tarro que había ordenado para el otro y empujándolo en su dirección. - —Mi querido amigo y yo, estábamos hablando de ti — -el rubio dirige ahora su atención al sujeto a su izquierda, un caballero joven, pero con una mirada astuta que afila la misma hasta el fae. “¿Qué opina acerca de enfrentarse uno a uno con el Gran Maestro? Es un hombre muy vigorizante para luchar” el caballero habla, colocando una de sus manos en el bíceps del más alto, ocasionado solo un resoplido divertido desde los labios del rubio antes de dar un trago a su bebida.
El lamparero no necesita ver esa mano para saber dónde iba a descansar, es tan bueno disimulando que confía en su capacidad para observar al de cabellos dorados con la pequeña sonrisa típica que decora su rostro, no obstante y por un milisegundo, esta desapareció al notar que no la dejaría en la zona que ansiaba. “Precisamente por eso lo digo, Varka-san, tu sola estatura pide a gritos que los demás te miren.” Se apresura en responder con total sinceridad, puesto que su físico destaca, además de la ropa muy diferente a los descendientes Lunaescarcha, gente que habita Villa Nasha o sus propios compañeros de oficio. Flins toma asiento a su lado, piernas cruzadas con delicadeza y gira nuevamente la cabeza cuando menciona un tercero en la conversación sin tener idea en qué momento apareció o si siempre estuvo ahí. Al parecer se olvida de su alrededor al encontrarse con el Caballero de Boreas. “¿Qué tendría de interesante un simple lamparero como yo?” pregunta, le parece intrigante que estén interesados en su persona al ser contadas las ocasiones que pisa el lugar, siendo las excepciones dos: la primera es si necesita hablar con Nikita y la segunda, ahora, es para beber con el sol en persona. Sujeta su bebida y le da un pequeño sorbo, sabía que no se emborracharía con facilidad pero prefiere degustar el sabor del alcohol, aprovechando también el observar de reojo al tercero en discordia y alzar una ceja ante la pregunta. Hay muchas cosas que todavía no comprende de los humanos al ser un hada y vivir alejado de ellos en constante batalla con La Cacería, sin embargo podía asegurar que aquellas palabras fueron dichas con intenciones ocultas. Se pregunta si Varka lo capta. “He tenido el privilegio de luchar al lado de Varka-san, ser sus ojos, cubrirle de enemigos, asegurarse que no tenga heridas graves y estoy muy de acuerdo con usted: es alguien vigorizante y que no se rinde nunca. Lo admiro, como caballero y persona.” Admite, el pecho y centro de su llama duele con la sola idea que alguien más pueda ver ese lado del rubio pero si el muchacho quiere jugar, entonces debería unirse la partida, ¿No? “De la misma forma que hablaron sobre mi persona me gustaría saber qué piensas de mí, estimado amigo.” Deja el vaso de lado para apoyar los codos en la mesa y el rostro entre sus manos, los iris amarillos centrados en Gran Maestro y esta vez, una sonrisa más coqueta trazada en los labios.
Yuuri había tenido un día atareado, por decir lo menos, y un dormitorio bastante movido gracias a que era el único con una cocina propia. Epel había sido su ultimo inquilino antes de terminar de limpiar y marcharse a Pomefiore, agradeciéndole de nuevo la pequeña enseñanza que le había dado y el pelinegro, simplemente le deseó suerte en su siguiente movimiento. Yuuri debería preocuparse de que la suerte esté de su lado, muchos podrían llamarlo egocéntrico, pero estaba seguro de que no necesitaba de la suerte cuando sabía con certeza que su plan era perfecto, sin fallo alguno. Por ende, apenas dieron las nueve en punto y como siempre, abrió aquel gran ventanal que daba a un pequeño porche que había aclimatado para su visita nocturna. Cobijas y grandes almohadones en colores azul rey, gris oscuro y plateado —propios de su dormitorio— formaban una zona de picnic, de antemano ya había preparado como siempre algunas frutas y jugo de manzana, para un snack nocturno. Tenía poco a su alcance, pero como siempre, deseaba compartirlo con la gente que genuinamente amaba en ese lugar. - —Tsunotaro — -expresó con cariño aquel sobrenombre, regalándole una sonrisa al otro. - —Creo que, aunque quisiera, no podría esconderme de ti. ¿Acaso tu te escondías de mí? — -devolvió la cuestión, quedando frente al gallardo muchacho.
La voz de Yuuri es música para sus oídos, se nota el cambio de humor de inmediato, en una ligera sonrisa que traza con sus labios y por un momento, olvidó cualquier malestar que ha sentido durante el día mientras las luces a su alrededor desaparecían. Una calidez brota en su pecho con solo pensar que es una cita, al menos así es como Lilia se refería últimamente a las escapadas nocturnas del dragón cuando este le preguntó con curiosidad y mucha diversión a dónde iba. No podía mentirle y tampoco veía un problema el visitar a alguien importante como es el prefecto de Ramshackle, tal vez el único inconveniente es si sus dos guardias personales se percatasen que el príncipe no descansa en sus aposentos. Por suerte, no había sucedido aún. “No, estuve ocupado entre exámenes y reuniones con Crowley, pensé que podía verte a la hora de almuerzo pero…” cuando ingresó al casino esperanzado de compartir merienda con el otro y preguntar cómo han sido sus clases se llevó una gran decepción al enterarse que Yuuri y el grupo de primer año ya había abandonado la zona. Malleus tuvo que respirar profundamente antes de que su magia de congelar todo a su alrededor cuando está triste se saliera de control. “… Dejemos el tema por ahora, ¿Qué estás preparando, Yuuri?” pregunta, los iris esmeraldas escaneando el lugar y cada objeto.
Entender a los humanos aún es una tarea difícil para el futuro rey de Briar Valley, los casi tres años en la escuela le habían enseñado alguno que otro hábito nada más, más que nada aprendió que muchos le temían solo por su nombre y linaje y por ende, hundían en cuanto el dragón posaba su mirada en ellos. Bueno, hacer amigos es un gran desafío siendo el único que ha conseguido seguirle la corriente el prefecto del dormitorio Ramshackle y con quién más disfrutaba platicar tras el largo día de clases. Era Yuuri el motivo que dejó de admirar el cielo estrellado a través de su ventana, pues había una duda que lleva días rondando su cabeza. Preguntar a Lilia era la opción más fácil pues su longevidad era la clave de muchas preguntas que Malleus ha tenido desde que eclosionó del huevo y comenzó a tener razonamiento, sin embargo piensa que alguien con sagre humana en sus venas sería mejor. “Sebek.” Pronuncia el nombre del más joven apenas baja las escaleras del salón principal, donde suele estar acompañado del fae más viejo del dormitorio, Silver y el mencionado. “Hay algo que me gustaría saber y espero tengas la respuesta.”
Su child of man va... explotar.
Malleus es un dragón, los de su especie son considerados bestias fuertes pero celosas con sus tesoros: gemas preciosas u objetos ocultos en lo más profundo de un castillo. Y él, a pesar de tener una apariencia más humana con cuernos, seguía con esos instintos de cuidar lo suyo, aquello que ama y atesora por sobre todas las cosas. En este caso, una persona que llegó a su vida de imprevisto, alguien que lo ha escuchado durante las noches y a diferencia de otros que temen solo decir su nombre, este humano nunca lo trató diferente. Era cosa de tiempo que terminase pensando en aquella persona sin parar, día a tras día. "Child of man…" seguía llamándose así a pesar de saber su nombre, en su defensa Yuuri continuaba usando aquel alias referente a sus cuernos así que no había problema. Estaba afuera de su dormitorio, como casi todas las noches, esperándole para ver las estrellas. "No te vi durante el día en la escuela, ¿Acaso estás escondiéndote de mi?"
Flins es una criatura calmada, elegante y longeva, ha dominado el arte de comunicarse cordialmente con otros y mantener distancias con aquellos que sienten curiosidad de su naturaleza al ser tan… refinada, como le han repetido varias veces. Está bien aparentando ser humano, está bien haciendo su trabajo de lamparero y cuidar a otros, está bien con las relaciones que ya tiene a base de confianza o trabajar en equipo, es lo que repite en su mente una y otra vez, especialmente al observar a los humanos que van en pareja, sujetándose las manos o hablando bajito para que nadie les escuche. Quería distraerse con aquellos que han ganado su respeto los últimos meses, quedando de beber en el Buque Insignia tras completar exitosamente una misión. Sin embargo, una pequeña molestia aparece en su pecho al ver que cierta persona, un humano de cabellos rubios que apareció en su vida de improviso, está feliz hablando con sus compañeros que con él. “Pareces disfrutar mucho ser el centro de atención, Varka-san.” Su voz tranquila no demuestra cambio por las emociones, así que Flins no teme en dejar salir las palabras antes de hacer una reverencia y sentarse a su derecha.
"Don Sombrero... ¿Sabes de dónde vienen los bebés? Le pregunté a Varka-san pero dijo que no era el indicado para explicarlo..."
Un amplio bostezo se forma en la boca del muchacho, dejando salir el ultimo aliento como un soplido que va directamente a la cara del pelinegro a quien ve rápidamente con una mirada picara y una sonrisa cargada de esa inocente maldad propia del pelirrojo. - —Nunca creí que diría esto, pero eres aun más terrible dibujando de lo que eres para matemáticas — -Ace pensaba que compartir habitación tenía grandes desventajas, por ejemplo, la privacidad y si tu sueño era ligero, estabas completamente jodido de tener otros compañeros. No obstante, también tenía sus ventajas como aquella, donde podía tener a Deuce cerca casi las veinticuatro horas del día, dispuesto —o indispuesto— a participar en sus fechorías o travesuras, o simplemente a compartir un trozo de tarta robada debajo de las cobijas esperando que el líder de dormitorio no los pescara en el proceso. Ace se mantiene en posición de loto sobre su propia cama, con Deuce al frente y una brocha de maquillaje en su mano con tinta roja. Riddle era el primero en dibujarles sus particulares insignias en el ojo cuando recién ingresaban al dormitorio, no obstante, cada uno tenía que aprender a hacerse la propia con el transcurso de los días y Ace simplemente no podía evitar volverse a reír del contrario que no podía dibujar un corazón en su rostro. Era una actividad nueva para ellos dos, algo divertido que se les había ocurrido no hace mucho y apenas estaban llevando a cabo. Deuce haría su marca y Ace, haría la del otro. Simple, pero que ponía una chispa en sus venas al tener al contrario tan cerca, frente a frente y con sus manos en su rostro. - —¿Vas a hacerlo o no? No tengo toda la mañana, ¿sabes?
Hay cosas en las que destacas por sobre otras, es algo que aceptó el día que decidió cambiar su vida y no volver a causar que lágrimas escapen de los ojos de su madre. Es bueno en situaciones que requieran fuerza y valentía, siendo alguien que nunca dudó en meterse en problemas, ganando unas y perdiendo otras pero mostrándole lo que es capaz cuando quiere proteger algo con todo su corazón. Por otro lado, es malísimo en cosas que requieran mantener su atención en ciertos temas por mucho tiempo, como las benditas matemáticas donde tardaba más tiempo que el mismo Ace para resolver una ecuación sencilla, o acciones que requieran extra cuidado como lo es, ahora mismo, el pintar las insignias que caracterizaban a la gente del dormitorio. “Oye, hago lo mejor que puedo.” Exclama de inmediato, de estar en otra situación es muy probable que su voz se hubiese alzado ante lo frustrante que es no poder dar la forma correcta al corazón, además de recibir las miradas juguetonas del otro donde puede sentir cómo disfruta su agonía. Todavía le parece interesante cómo dos personas con personalidades algo diferentes lograron ser unidos, podía ser el destino que muchos de sus compañeros mencionan cuando hay coincidencias en el día a día, también la presencia de un tercero que hacía de mediador entre ambos o se unía a las aventuras, volviéndose todo más caótico y de una manera que le gustaba, dónde se sentía cómodo y no faltaban las risas entre los tres y la pequeña criatura que acompañaba al prefecto. No obstante, es cuando están a solas que algo resuena en su pecho, una calidez que no ha experimentado antes, ni siquiera con Yuu al platicar lejos del más bajo y por lo tanto, Deuce es incapaz de ponerle nombre a ese sentimiento. Preguntar a los mayores ni siquiera estaba entre sus planes, tal vez, solo tal vez, Trey podría ayudarle sin burlarse tanto de su estupidez. “Cierra la boca y quédate quieto o volveré a fallar.” Amenaza con un tono más ligero y las mejillas levemente sonrojadas, no estaba seguro si era por la vergüenza a fallar en algo tan fácil o lo que causaba apreciar desde ese ángulo las hermosas facciones del otro. Deuce traga saliva, la zurda se posiciona sobre el mentón mientras la diestra desliza lentamente la punta del pincel, con cuidado, entrecerrando sus iris turquesa al ascender hasta la mitad superior, donde debía comenzar una mitad lo más simétrica posible.
Cuando Megumi y Tsumiki terminaron, por azares de la vida, bajo su cuidado su máneger fue el primero en sugerir dejarlos con algún familiar o sitio donde pudiesen continuar sus vidas sin preocupaciones. No era una idea tonta sabiendo a lo que se dedica y que sus días a días están rigurosamente planificados con semanas o meses de anticipación, sin embargo al mirar ambos pares de redondos ojos es que sintió algo en su pecho, inseguro si era lástima por las pobres almas, estrés al pensar en cómo cambiaría su vida al ser una figura paterna o arrepentimiento si algo les llegase a pasar lejos de él. Al final terminó quedándose con los hermanos, no sin antes hablarlo con su círculo cercano y mantenerlos con perfil bajo para que lograsen crecer lejos de las cámaras. Su trabajo como modelo tampoco hacía las cosas tan fáciles, a veces pasaba lejos de casa más tiempo de lo que querría pero se aseguraba que ambos niños estuviesen bien, mandando a una persona de confianza que les ayude con cualquier cosa que necesitaran. Se aseguraba que tuviesen comida, ropa limpia, juguetes y cualquier material que requiera la escuela y jardín donde cada uno asistía. Satoru nunca iba por ellos, su mánager se encargaba de buscarlos y llevarlos a casa, sin embargo hubo una ocasión donde no pudo asistir y él, en medio de sus sesiones de fotografía, consiguió escaparte unas horas para ir primero por Tsumiki y luego por el más pequeño. Lo que jamás se esperó es que, al esperar afuera del jardín con un helado en mano, se encontrase a Megumi caminado detrás del maestro a quien reconoce al instante: un amor del pasado, la primera persona que logró tocar su corazón de la manera más gentil posible y que por metas diferentes, decidieron alejarse antes que doliese más. Recuerda su reacción al cruzar miradas, la voz que salía como susurros al principio y que rápidamente logró controlar y recuperar la compostura, explicándole muy resumidamente cómo terminó con dos pequeños bajo su cuidado, Tsumiki apareciendo para presentarse en cuánto es mencionada, tomando al menor de la mano y alejándolo un poco para que su cuidador pudiese hablar sin problemas. Tiene recuerdos del camino a casa y cómo la sonrisa de Suguru seguía tan dulce como siempre, de cómo su voz se suavizaba al despedirse de los niños y cree, que una mirada especia para él. Fue su primer amor, su primera relación y ahora solo ansiaba volver a lo que eran antes, a tener pláticas sin sentido, a ir por comida rápida a la tienda por una porción enorme hamburguesas que seguramente quedarían para los próximos días.
No obstante es infantil, orgulloso y nunca cedía ante otros, rogar por algo no estaba en su diccionario así que pasó días y noches pensando en cómo acercarse nuevamente, siendo una señal casi divina un mensaje requiriendo su presencia para hablar sobre el avance del más joven. Satoru se encuentra frente al pelinegro, sacando su móvil un instante antes de la plática, revisando mensajes y el horario para la tarde y noche, comprendiendo que hoy tenía el resto del día libre así que podía quedarse a platicar un poco más con el atractivo maestro. “Megumi no habla mucho sobre cómo fue su día y me preocupa saber si ha logrado hacer amigos, esto de criar niños es más difícil de lo que pensé.”
El aire a una festividad cercana se podía sentir en todo Liyue, personas que querían superar lo que hicieron en el último Festival del Rito de la Linterna iban de acá para allá comenzando los preparativos desde ahora mientras que cierta entidad que conoce se prepara para eliminar espíritus malignos que perturben la felicidad de los humanos. Ser un dios longevo le permite recordar cada evento importante en su nación, las primeras linternas en el cielo que buscaban guiar a soldados de regreso a casa; algunos lo conseguían, otros regresaban junto a la estrellas para el descanso eterno, así como también extrañar amistades del pasado, deidades y humanos que captaban su atención hasta que la vida desaparecía de sus ojos. Zhongli no es inmune al dolor por mucho que lo oculte, en el fondo una parte de él se rompe al perder un vínculo importante, sin embargo su gente y nación están por sobre todas cosas, incluyéndose a sí mismo. Es por eso que, cuando su identidad salió a la luz frente a la persona que había tocado su corazón después de la pérdida más grande que ha tenido, una gentil diosa que falleció en sus brazos, se mantuvo firme y serio, explicando la situación al confundido viajero y evitando el contacto visual con Tartaglia, pues su pecho dolía al comprender que había traicionado la confianza y amor entre ambos. Ni siquiera se despidió, recuerda que fue el menor quien dejó la habitación junto a La Signora mientras aclaraba las últimas dudas del joven muchacho y su compañera flotante y cuando fue su turno de salir al exterior, ya no había rastro del fatui alrededor, aunque se negó a buscarlo. Nunca más supo de él, nunca más lo volvió a ver, suponía que regresó a recibir órdenes de la Tsaritsa o, conociéndolo, viajar por Teyvat en búsqueda de enfrentamientos. Solo ansiaba que aún mantuviese los palillos que compró para él, un símbolo de amor y unión entre parejas casadas y un regalo de cortejo de su parte, lamentablemente el destino los separó antes que pudiese explicarle el significado o que el más alto lo descubriera por su cuenta y regresara a su lado con el rostro iluminado por la felicidad. El amor es una fuerza dual y majestuosa, puede ser lo mejor alguien puede experimentar y sentir que su existencia es importante para otro, pero del mismo modo que significa un bienestar puede convertirse en una completa pesadilla, provocando el dolor más grande e irreparable en la vida.
Ahora y con una taza de té sobre la mesa, escucha otra historia sobre su persona de los labios de Tian en la taberna de los Tres Cuencos, no obstante las palabras comienzan a perder sentido cuando las memorias junto a Tartaglia aparecen en su cabeza, nublándola por completo y aislándolo del mundo real.
Necesita organizar un cuarto para su pequeña hija, no pisará el Fuerte en seis meses, decidido(?)
though the movie might be cancelled, yuri on ice will live forever in our hearts. thank you yoi fandom, it's been real ♡
Vengo a dar señales de vida y decir que me falta editar la ml porque me faltan personajes, ya vendré(?)