-A mí me gusta más distraerme conociendo gente, yendo a conciertos, a fiestas… - resumió en contraste con lo que Emma decía que la ayudaba a lidiar con lo cotidiano. Lauren era una persona tan social que no concebía el ocio sin la compañía de alguno de sus amigos o amigas. –En realidad es que me aburre un poco. Pero, si voy acompañada se me hace más ameno. Por eso siempre que voy a comprar intento no hacerlo sola. – asintió para darle la razón en que lo que decía podía ser divertido, sí, aunque para ella siempre en compañía. – No, no, no. – gesticuló con las manos. – No es que solo use las prendas que analizan esos blogs. Los miro para saber cuáles son las últimas modas, qué es lo que se lleva… y si me gusta algo lo busco en tiendas cercanas o lo compro online. – últimamente compraba más por internet que otra cosa.
-No, no tienes que responder si no quieres. – rió por su forma de reaccionar a aquella broma siguiéndole la corriente. –Conocer gente de todo tipo te hace más fuerte cuando llegan situaciones verdaderamente raras. – en ese aspecto se sintió bastante identificada con Emma, pues sus empleos eran similares, aunque al decirlo lo hizo en su habitual tono de estar bromeando. - ¿Me estás diciendo que cantas mal? – cuestionó a lo siguiente sin dejar de sonreírle. – Aún así, yo estoy segura de que tendrás otros talentos. Todo el mundo tiene alguno. – le restó importancia. Tampoco es que ella quisiera rodearse de cantantes o algo así (???). – It’s Britney bitch! – confirmó con aquella famosa frase de la artista mencionada mientras realizaba un movimiento de cabeza para luego reírse. – ¡Claro! Te permito todos los momentos que necesites. - amplió la sonrisa al máximo como respuesta a la de la rubia y la siguió con la mirada hasta que la perdió de vista. (…) – Muchas gracias. Oh, ¿yo me pongo la leche?– cogió la jarrita que Emma le había acercado y rellenó la taza en la medida que consideró más de su gusto. – No te preocupes. Estoy bien solo con esto. – le mantuvo la mirada mientras abría el sobrecito de azúcar, alzando las cejas en sorpresa. – El mejor café de la ciudad, camareras guapas y súper simpáticas… - resumió asimilando lo que su interlocutora dijo al final y refiriéndose a ella. – Tengo muchísima suerte, aunque ¿sabes lo que sería todavía más genial? Que tuvieras un ratito de descanso y pudieras acompañarme a seguir hablando de cosas random. – sugirió sin cortarse ni un pelo. Su compañía le estaba agradando, así que ¿por qué no intentar extenderla?
A Emma le gustaba mucho saber sobre la vida de otras personas, y es que por eso mismo es que le habían dado el trabajo enseguida, porque el dueño pudo notar como se relacionaba con las personas rápidamente y como las hacía entrar en confianza, a como pasaba el tiempo, las personas comenzaban a contarle sobre su vida, sus problemas, y Emma siempre estaba ahí escuchando y poniendo una sonrisa en su rostro, siendo atenta y dándole su espacio a cada uno, era muy comprensiva, y cuando se lo pedían daba su consejo o su punto de vista, y cuando no, a veces también lo daba, era algo que le era imposible evitar, sin embargo sabía cuando meterse y cuando no.
Es por eso que cuando la joven le había llamado para pedirle su opinión había quedado encantada de conocer más sobre ella. Escuchaba atenta todo lo que le decía, y creía que así poco a poco conocía un poco sobre ella. Había descubierto varios puntos sobre la rubia, como que le gustaban las cosas de marca, que adoraba a su hermana aunque a veces no la entendiera, que le gustaba el café con leche y no podía pasar una mañana sin beber algo de cafeína, que no le gustaba extenderse más allá en las compras y ahora que le gustaba salir a fiestas para relajarse. La barista mantenía una suave sonrisa en sus labios mientras la escuchaba, si que eran diferentes, claro que Emma también salia, le gustaba ir a lugares tal vez un poco más tranquilos, le gustaba la poesía, le gustaba beber, y si salía de fiestas, casualmente, pero no era algo primordial en su vida. "Entiendo, y yo que creía que las compras se habían hecho para todos, es que conozco a muchas personas que aman ir de compras y es como que su prioridad en la vida, es como si no pudieran evitarlo" Comentó encogiéndose de hombros con ligereza. "Si te interesa puedo acompañarte algún día que necesites, prometo mostrarte lo mágico de las compras" Dijo finalmente, pues tenía que invitarla, había sido algo que tenía dando vueltas en su cabeza desde que le dijo que le aburría ir de compras y no lo disfrutaba. "Entonces te gusta estar al ultimo grito de la moda..." Sonrió y no es que la estuviera juzgando, solo quería entenderla un poco más para no quedarse con alguna idea errónea sobre ella.
La escuchó pero ya había sido demasiado tarde, pues había respondido a la pregunta que le había hecho diciéndole que conocía de todo un poco, era una ventaja de trabajar en una cafetería, podía conocer personajes importantes, abogados, arquitectos, pintores, incluso estudiantes que venían y pasaban el rato con sus capuccinos, o frappes, o cualquier postre que se encontrara a la venta. "No lo había pensado de esa manera, pero creo que tienes razón, me gusta conocer a los clientes, claro que algunos no son muy abiertos al principio, pero si son frecuentes poco a poco se van sintiendo más cómodos y se les nota mucho" Dijo recordando a una persona que al principio parecía estar siempre de mal humor y que al pasar los días eso había cambiado y hasta lo había escuchado reír en alguna ocasión. Sonrió amplio ante su pregunta y asintió. "Si, es justo lo que estoy diciendo, así que no te convendría invitarme a un karaoke, o venir los miércoles que es cuando hay karaoke aquí" Bromeó un poco, aunque a su parecer decía la verdad. No le costaba nada reconocer que no cantaba, pero siempre lo hacía con humor. "Creo que mi talento es preparar buen café" Aseguró con media sonrisa, le salía bastante bien y tal vez escribir, aunque lo hacía solo de vez en cuando. "¿Tú tienes algún talento?" Preguntó ahora que habían abordado el tema. Sonrió amplio ante la expresión dicha por la contraria. "Esas canciones son buenas, la de womanizer me encanta, puedo escucharla todo el día, la de toxic también." Comentó como un dato casual sobre ella. Asintió antes de irse por el café y caminó sin dejar de sonreír, tal vez por eso su colega había pensado que estaba coqueteando con ella.
¿Y si era Lauren quien coqueteaba con ella, y Em era demasiado ingenua como para notarlo? o tal vez ambas lo hacían de manera sutil. Cuando volvió y le colocó el café frente asintió. "Si, así lo preparas a tu gusto" Respondió, pues en ese lugar la prioridad era la comodidad del consumidor. "Esta bien..." Respondió a sus palabras y mantuvo la sonrisa en sus labios al notar que la rubia la miraba, tenía unos ojos muy bonitos. Lo siguiente la hizo reír un poco, tal vez porque la había llamado guapa. "Lo mejor en calidad aquí" Agregó divertida. Alzó sus cejas cuando la invitó a sentarse con ella, mordió ligeramente su labio inferior y pensó por un momento, tal vez no le haría daño si se tomaba un momento, además, su amigo y compañero dijo que la cubriría, no podía pasar nada malo... ¿o si?. Ademas, ¿como podía rechazar una invitación así?. "Creo que si estas de suerte, parece que puedo tomarme un pequeño descanso" Habló mientras jalaba la silla y se sentaba frente a ella para acompañarla. Y tras algunos minutos llegó su amigo con una bebida para ella, un cappuccino vainilla con latte, la cual era una de las bebidas favoritas de la rubia. Emma miró a Pablo y sonrió mientras este le guiñaba el ojo y se iba. "Supongo que va por la casa" Bromeó con respecto a la bebida.