Ya era demasiado tarde para echarse atrás. Esa persona tenía instrucciones precisas para hacer el trabajo, dirección y horarios, la cara de la víctima y la matrícula de su auto. Era inminente su asesinato.
Un día corriendo de acá para allá por su trabajo, iba muy apurada y estresada, ya la habían estado sermoneando por haber cometido un error y haber perdido a un cliente y estaba con los nervios de punta. Además de eso, la semana anterior había ocurrido algo terrible en su grupo de amigos y muchos de ellos, dejaron de hablarle, había perdido su poca vida social-virtua, pero principalmente, el chico que había amado por 14 años, la odiaba. El solo pensarlo le dolía el corazón. También muchos de los amigos en común con el chico que le gustaba, la odiaban. Todo el mundo hablaba a sus espaldas, y eso era algo que hacía que le latiera la cabeza y se mordiera los labios. Sabía de quien era la culpa. Él se había reído de ella en la cara y delante de todos.
Dobló en una calle de manera violenta, y aunque era una calle residencial y no solía haber gente en la calle, se tuvo que topar con un muchacho de la villa y se lo llevó puesto en el capot. Ese muchacho estaba robando en la zona y estaba huyendo de una alarma que había sonado en una casa. Ella lo atropelló y el chico salió volando y quedó tendido en la calle.
El muchacho se levantó un poco atontado, pero estaba bien, ella se bajó a comprobar que estuviera bien y le ofreció llevarlo a un hospital. El muchacho con su pobre lenguaje de la villa le dijo que no quería, que estaba bien y que tenía que irse. Se dio cuenta de que ese muchacho portaba un arma en su cintura.
En las redes sociales estaban la mayoría de sus amigos. No tenía mucha vida social por el trabajo que tenía, se la pasaba yendo de un lado a otro en auto, atendiendo llamadas, reuniéndose con diferentes clientes y cuando tenía días libres, solo quería quedarse en casa a ver series y twittear largos descargues y llenar la timeline de sus frustraciones y pensamientos. Pero había una persona que siempre estaba ahí, arruinando su poco buen humor en sus ratos libres, esa persona que tenía historial de forradas e hipocresías, esa persona de la cual guardaba celosamente capturas para demostrar su punto de vista a otras personas como un hobbie en parte y en parte como manera de compartir su fastidio con otras personas que pensaban lo mismo de ese individuo, esa persona llegaba a estar siempre en su mente como la persona más odiosa que conocía. Algunas de sus amigas lo conocían y coincidan con ella, era una persona detestable. Se preguntarán por qué no lo eliminaba y se deshacía de él. No podía, porque desgraciadamente para ella, él era el novio de su mejor amiga y gran amigo de muchos de sus otros amigos.
Lo veía en fiestas y reuniones, y cada palabra que escuchaba de él, cada palabra que veía en twitter o en facebook, cada una de ellas, era una contradicción, forrada, indirecta o algo desagradable e innecesario. Muchas de esas cosas que le indignaban a ella, eran palazos de los cuales eran para mucha de la gente que ella quería e incluso, para ella misma. La impunidad de la indirecta en internet. Era imposible decirle algo, porque eso generaría un tremendo quilombo y encima público. Pero estaba harta. Estaba harta de que despreciara tanto a la gente que ella quería, que dijera cosas hirientes todo el tiempo a su propia novia y esta se lo tomara todo como una joda o algo normal. Estaba cansada de que criticara sus gustos y estilo de vida de manera indirecta, estaba cansada de que se burlara de ella, estaba cansada de verlo en las fiestas, de escucharlo presumir cuanto sexo tenía, con cuantas mujeres había estado, lo mejor que él era comparado a los otros y tantas cosas así. Ella realmente lo odiaba. Había comenzado a ser una gran influencia en sus amigos. El lograba imponer su punto de vista en debates políticos, era totalmente manipulador y repetía cosas que leía en páginas de memes como si fueran verdades absolutas y lograba convencer a la gente de cualquier cosa, era totalmente ridículo e indignante para ella. Había logrado convencer a sus amigas que uno de los amigos de él mismo, era un perdedor por no haberse acostado nunca con su novia. Sentía pena por ese chico, que no estaba ni enterado de todas las cosas que se decían a sus espaldas, por sus propios amigos, porque ese tipo había instalado en su grupo que ese chico era el blanco de burlas y chistes para todos. Siempre tenía chistes nuevos sobre el pobre chico y siempre hablaba despectivamente de su novia y hablaba de ella como un objeto sexual que este chico debería aprovechar pero no lo hacía por ser un “puto reprimido” y un “otaku de mierda”. Cuando este chico estaba en alguna reunión generalmente el algún cumpleaños, el y los demás lo trataban como si nada. Ella solo podía observar como todo se inclinaba sobre este individuo, conocido en facebook como Nano Ruiz y en twitter como arroba NanoSeiya, aunque él mismo decía que los otakus eran una mierda, y que en vez de ver anime deberían coger más y cosas por el estilo, él mismo veía anime todos los días. Eso a ella le causaba siempre mucha gracia. Y así había miles de cosas que le molestaban a ella. Se había enterado que había iniciado un rumor sobre que ella consumía cocaína en el trabajo y algunos de sus amigos se preocuparon por ella, y aunque nadie quiso admitir que fue él quien dijo que se había enterado de ello a través de una de sus amigas, ella sabía muy bien que nadie mas pudo haber inventado semejante estupidez para divertirse.
Él también la odiaba a ella. Estaba celoso de que fuera la mejor amiga de su novia y sabía bien que él no podía manipularla ni engancharla en ninguna de sus cargadas masivas a otras personas. Entendía bien que tenía que cuidarse de ella porque no era alguien con quien él pudiera compartir su desagradable humor y sabía que ella podía influir en Dana y hacer que se separen, o eso es lo que él creía, pero Tamy jamás podría interferir en la relación de su mejor amiga.
Tamy estaba pasando por una mala época de su vida. Su trabajo era cada vez más estresante y había tenido unos problemas con sus jefes y la tenían en la mira para despedirla. Eso la había deprimido muchísimo y ya casi no tenia energías para ver series en sus días libres y noches cuando volvía de trabajar. Se acostaba con su computadora y escribía descargues en twitter y a veces en su blog, otras veces hablaba con Dana y le contaba lo mal que se sentía y cuando terminaba, se sentía como una mierda por joder a otras personas con sus absurdos problemas. Todos tenían sus propios problemas. Pero Tamy se sentía tan sola y aislada que no podía hacer otra cosa para sentirse un poco mejor. Llorar ya no le alcanzaba y aunque a veces se cortaba discretamente para satisfacer su frustración, nada le hacía mejor que hablar con Dana.
Un buen día Tamy le estuvo contando por chat a su mejor amiga algo de lo que habitualmente hablaban, la persona de la cual Tamy había estado enamorada por 14 años. Nicolás Molina. Era la persona mas valiosa en el mundo para Tamy, lo amaba profundamente y siempre velaba por su bienestar, siempre pensaba en él, siempre estaba pendiente si él tenía un problema o quería hablar con alguien y odiaba a todas sus ex novias por haberlo hecho sufrir, Nicolás era todo para ella, pero además, lo deseaba sexualmente de una forma intensa. Tamy y Nicolás eran muy buenos amigos desde la primaria, pero ella nunca se atrevió a hacer nada respecto a sus sentimientos, porque no quería arruinar su amistad con él, pero cuando hablaba con Dana decía todo lo que sentía, y había que admitirlo, Dana y Tamy eran dos putas cuando hablaban. Discutían en maneras de hacer sexo oral y que les gustaría hacerles a ciertos hombres, y Tamy claramente, habló de las salvajadas que quisiera hacerle a Nicolás si lo tuviera en una cama. Las chicas se divertían hablando de esa manera desde que eran adolescentes y cuando se juntaban con Ana y Sheila eran terribles juntas.
Esa noche, Dana estaba hablando desde la computadora de Nano mientras este dormía, y olvidó cerrar su sesión. Esa mañana Nano se levantó para ir a trabajar y mientras desayunaba, como acostumbraba, revisaba su facebook. Cuando abrió la página descubrió el facebook de Dana abierto, y como él era naturalmente un imbécil, se puso a leer las conversaciones que tuvo Dana esa noche.
Tamy llevó al muchacho que estaba robando y acababa de atropellar, a su casa. Ella le dijo que tenía un trabajo para él y que si se negaba, lo iba a entregar a la policía. El muchacho se negó e intentó irse cuando volvió a caerse. Tenía una costilla rota.
Nano tomó capturas de toda la conversación. Ignoró por completo las fantasías que tenía su novia con cierto cantante, no le importaba realmente, ¿por qué le importaría? Sí el se había acostado con varias de sus amigas en secreto. Él conocía muy bien a Nicolás, estaban en el mismo grupo de facebook de gente del mismo colegio, aunque no habían sido amigos en la secundaria, estudiaron juntos, después de todo el barrio era chico. En el mismo grupo estaban varios amigos de Tamy y ella inclusive. Nano contaba con su pequeña banda de parásitos que festejaban todos sus bromas y era perfecto, por que cuando vieran las capturas no dudarían en compartirlas y viralizarlas entre todos sus amigos.
El nombre del muchacho armado era Daniel, era bastante tonto y sin educación. No sería problema convencerlo de hacer el trabajo para ella. Le dio de comer y le explicó que necesitaba a alguien para hacer un trabajo sucio. Necesitaba acabar con una persona.
Subió una a una las capturas donde Tamy decía que le encantaría atar a la novia de Nicolás para que mirara como ella se montaba en él mientras lo tenía amordazado en la cama. En la conversación ella se reía de eso. Decía que la novia no sabía aprovechar semejante hombre por estar siempre ocupada. También dijo que le gustaría usar juguetes con él y que disfrutaría ver a un hombre sufriendo por ello. Y pese a que lo dijo, ella realmente amaba mucho a Nicolás, pero era así como se divertía hablando con Dana, fantaseando cosas sucias, lo habían hecho siempre. Se suponía que nadie jamás iba a leer eso salvo sus amigas más cercanas que ya la conocían, claro. Pero todos lo vieron. Todos los compañeros del secundario y amigos en común. Luego el grupo de amigos bobos de Nano compartieron las capturas al inicio de facebook y más y más gente lo vio. Comenzaron a compartir las imágenes para comentar lo desubicada que Tamy podía ser, que no respetaba a la novia de Nicolás y que era una loca. Sus propios amigos.
Por supuesto que esto llegó a ojos de Nicolás.
Daniel recibió instrucciones, tenía que seguir a Nano después del trabajo hasta su barrio y dormirlo con cloroformo, para ejecutarlo en un callejón, a altas horas de la noche. Incluso le habían entregado un silenciador con el arma. No sabía de donde pudo haber sacado todo eso esa mujer, pero se ve que tenía contactos. La realidad es que ella siempre soñó con hacer algo como esto y lo tenía semi planeado desde hacía años. Desde que estuvo en la fuerza policial por tres años, y estuvo con toda clase de personas del bajo mundo de las villas, donde habitaban los narcos y toda la gente turbia de la provincia. Por supuesto, Daniel era solo una herramienta más, la cosa no iba a terminar ahí.
Nicolás sintió una profunda repulsión hacia Tamy y la llamó por teléfono cuando ella estaba trabajando para decirle que nunca más se acercara a él ni a su novia, y que ninguno de los amigos de él tenía intenciones de tenerla cerca nunca más. Tamy no entendía qué estaba pasando, se puso muy nerviosa y estaba al borde de un ataque de pánico. Estacionada al borde de la calle buscó su Smartphone y abrió facebook. Sentía que algo había pasado ahí. No podía ser de otra manera. Nano. ¿pero qué había pasado?
Daniel ubicó a su presa. Esa mujer le había ofrecido una gran cantidad de dinero a cambio de ese trabajo. Terminaría pronto y se iría a pedir unas cervezas fiadas para invitar a sus amigos. Solo podía pensar en eso y en que dispondría de ese dinero para divertirse y comprar algo de coca seguramente. Le dolía la costilla pero no importaba, caminó tras el muchacho a una distancia considerable y cuando la calle se vió desierta, corrió tras él y le tapó la boca con el trapo mojado en cloroformo. Nano cayó dormido. Daniel lo arrastró al callejón y sacó el arma. Fue sencillo. Nano murió de un disparo en la parte posterior de la cabeza. El muchacho le robó todo lo que traía consigo y cuando se disponía a marcharse…
Tamy vio las capturas y le faltó el aire. Tenía 19 mensajes privados nuevos y muchísimas más notificaciones que no podía leer, porque tenía miedo y porque sus ojos estaban tan inundados en lágrimas que no podía ver nada. Buscó la trincheta en su bolso y se cortó las muñecas hasta que dejó de sentirlas. Gritaba.
Incluso Dana le había dado la razón a todos los indignados, pero no le dijo absolutamente nada a Nano por haber expuesto a su mejor amiga de esa forma.
Daniel se frenó en seco, creyó que lo habían descubierto. En el extremo del callejón estaba Tamy, ella le pidió la pistola. Daniel se relajó y se la entregó y justo cuando estaba por decir algo cuando sintió algo en el pecho. “lo siento, pero nadie puede saber que pasó aquí esta noche” dijo Tamy. Daniel cayó, no murió, pero moriría pronto, no podía respirar. Tamy limpió las huellas del arma y la puso en la mano de Daniel, ya sin balas. La sostuvo con un pañuelo e hizo que la tocara en distintos ángulos para marcar bien sus huellas. Corrió hasta su auto y se fue rápidamente.
No podía olvidarlo. Ese horrible día donde sus más profundas fantasías fueron expuestas, fue el cumpleaños de Gimena, y ella fue solo para hablar con Nano. No quería pelear, porque eso no era bueno en esa situación, solo quería una disculpa, de una vez por todas.
“ahí llegó la violadora serial, ya sabemos todos que sos alta trola” y con las miradas enojadas de todos y esa frase, fue recibida a la fiesta. Solo pudo dar media vuelta e irse.
No se arrepentía de nada, incluso si fuera atrapada, incluso si sus amigos no le volvieran a hablar jamás, incluso si eso significaba perder a su mejor amiga. La venganza estaba hecha. Podría reconstruir su vida. Podía olvidar y empezar de nuevo. Nunca más habló con Dana, y nadie supo quién mató a Nano y a Daniel. Tamy vivió contenta por tres años más y no pudo soportar estar lejos de todos sus amigos, la soledad terrible, y se termino suicidando en un paso a nivel. Contenta igualmente, por haberse llevado a Nano al infierno con ella.