La marca en el cuello del omega estaba cicatrizando y sanando, cada vez se veía menos y en breves su piel sería completamente lisa hasta que Noah lo marcara. Pero, ¿cuándo sería eso? Taekyung ha dejado de intentar pensar lo que es aceptable y no debido a las peculiares circunstancias que acontecieron. No es común que las almas destinadas pasen por lo que pasaron ellos, ¡ya ni era lo usual que dos se encontraran en su vida! Quizás Noah si hubiese seguido otro camino, jamás se habrían conocido y él seguiría junto a sus ahora ex-parejas. Todo lo que les rodeó a ellos dos fue de lo más extraño, difícil y dramático. Fue el omega quién decidió partir porque para empezar esa nueva vida, debía estar alejado de su pasado. Había pena por dejar su vida, lo que construyó con Yohan y Suyeong con mucha paciencia hasta ver como se volvía toda una manada y su misma familia. No obstante, también estaba la emoción de explorar más allá siendo solo dos, no llamaban la atención, no tenía que preocuparse por otros miembros y asegurarse que cada extremidad del grupo funcionaba. Ya no hay pinturas en su rostro que marquen su posición en la jerarquía y solo piensa en el día a día. Cuando mira fijamente a Noah, tiene que desviar su atención a otra cosa porque las mariposas en el estómago le hacen sentir especialmente estúpido. Mejor poner atención a esas escaleras que llevan a un antiguo parking subterráneo— Tú, alfa —¿por qué le habla tan tosco? Ugh, no debería haberle llamado así— Huelo algo de agua cerca, quiero ver si es potable —señala con el mentón allá en frente de dónde está parado. El cambiaformas se espera a que el muchacho esté a su lado para pellizcarle con su agresividad usual y luego, desciende la diestra para buscar sostener la del foráneo, la esencia de almendra llegando a su nariz y olfatea visiblemente, aunque luego hace como si no— No falta mucho para mi celo, necesito que encontremos un lugar relativamente seguro para ello.









