A menudo me han preguntado qué me dió el coraje y la esperanza de continuar las negociaciones de la paz frente a tanto terror y derramamiento de sangre. La respuesta es el amor. Incluso en la profundidad de las guerras, incluso en el más profundo horror, Vi a los amantes besarse y a los padres abrazar a sus bebés, Vi a hermanos y hermanas reírse juntos y vi a soldados enemigos criar a un huérfano como su propio hijo. El amor, esa enloquesedora y alegre criatura de luz, se negó a morir. Entoces, ¿Cómo podría darme por vencido?
De los diarios perdidos de Adrian Kenner. Serie cambiantes, Nalini Singh















