No he sabido lo suficiente...
Las cartas de amor nacieron en tiempos en los que amar no siempre era sencillo. Había clases sociales que separaban, familias que decidían, matrimonios impuestos, distancias y épocas en las que algunos amores debían vivirse en silencio.
Por eso una carta era mucho más que palabras sobre papel. Era el lugar donde dos almas podían encontrarse cuando la vida les impedía hacerlo.
Quizás por eso escribir una carta de amor tiene algo que los mensajes de hoy han olvidado: obliga a detenerse, a pensar cada palabra y a dejar un pedazo del corazón entre líneas.
Porque hubo épocas en las que una carta podía ser la única manera de decir:
“Te amo, aunque el mundo no nos permita estar juntos.”
Y tal vez eso sea una de las formas más puras de amar: escribir para alguien, sin saber siquiera si algún día podrá leerlo, pero dejando en esas páginas la certeza de que, al menos por un instante, el amor encontró un lugar donde nadie pudo prohibirlo.





















