Una amiga escribió esto
Lo publicó y ahora me pide que lo circule pero sin su nombre porque está agotada de que las feministas lo defiendan a él
Feministas que le hacen notas a Silvia Federici, obvio, pero que no apoyan a las que denuncian:
Escribo esto apurada y sin revisar, escribo esto con urgencia, porque la urgencia es ésta: nos están matando.
Escribo esto porque a pesar del horror de las mujeres asesinadas, violadas y empaladas todos los días no voy a usar sus cuerpos como la yegua de batalla contra una lucha despersonalizada. Voy a hablar de mi. De como pese a todas las armas que creía tener, que he construído, la violencia que el heteropatriarcado impone sobre nosotras sigue calando fuerte y me arrasa.
1 año fue el tiempo que me llevo deshacerme de mi exnovio, un año de autojustificaciones, de esperar el cambio, de decir: no es él, está enfermo, su violencia solo es el reflejo de una sociedad enferma.
Cuando conocí a Joaquín lo primero que hizo fue mandarme un libro, ética amatoria del deseo libertario.
Solía creer que las afinidades ideológicas y políticas eran suficientes para garantizar un vínculo horizontal, libre, potente.
Ya no lo creo.
Muchas veces los ámbitos libertarios son el escondite perfecto para los machosfachos mas recalcitrantes sigan ejerciendo su dominio.
Durante mas de un año viví la violencia patriarcal mas evidente y la nombré enfermedad mental, la nombré consecuencia del consumo prolongado de cocaína, la nombré de cualquier cosa antes de caer en la cuenta de que lisa y llanamente era eso. Había caído en la invisiblización de aquello contra lo que combato. Era una víctima.
La lista de la ignominia es larga y su enunciación aun me lleva al lugar del dolor y la vergüenza. Cómo aquella vez que no le conté a nadie que mi bicicleta destrozada no había sido producto de un accidente sino de otro de sus ataques de rabia, o que no iba a salir o hablar con mis amigas para evitar otro ataque de celos, o la vez que después de levantarse y cagarme a patadas porque no escucho el despertador en vez de romperle la cara lo acompañe al viladerbo, para que viera un psiquiatra que lo ayudara con sus brotes psicóticos.
Me enseñaron a perdonar, me enseñaron a cuidar, me enseñaron a proteger, me enseñaron a poner la otra mejilla, me enseñaron a ser dócil, a hablar suave y a no responder, me enseñaron a ser paciente.
Resistir es hoy para mi sacar de mi sistema esos muertos.
Desobeder.
Avivarme cada vez mas, no creer que estoy blindada, no creer que estoy exenta.
Aprender a fugarse, y en el camino encontrar un arma.
Convertir el dolor en rabia. Aprender a patear y a golpear. Responder, siempre.
Sigo blindandome.