“Es tentador aislarse completamente: Cerrar las ventanas y las cortinas para inhibir el calor de la luz, apagar cada estímulo cibernético, de nuevo en la oscuridad de la noche sumergirse con el frío de las páginas que alimentan el alma y la inolvidable pluma que permite gritar en silencio sentimientos ajenos de desilusión; pedidos nulos de auxilio, encuentros con la nada y diálogos que solo en soledad son bienvenidos. Todo en una mente romántica e idealista agobiada de las apariencias y de la incomprensión. Jugando a encajar, soñando lo que nadie sueña, viendo lo que nadie ve en ti. A veces, tu infierno, es el mejor hogar.”
— Firthunands, «De las dolencias de la no-correspondencia»















