Meeting Yura’s grandpa
Otabek: Entrajeado parece un muñeco de torta, y así como se mantiene su apariencia hasta bajar del auto, el viento azota y altera un poco su cabello negro. Camina hasta dar con la puerta y golpea dos veces, con mucha paciencia. No se ha dado cuenta aún de la hora y que llegarán tarde.
Nikolai: Yuri había llegado con una enorme maleta a su casa desde temprano. Su nieto solía visitarlo asiduamente pero no fue sino hasta después de la comida que supo del motivo de la maleta: había un baile escolar y esta vez iría acompañado. Así que debía ir perfecto y para eso llevaba al menos tres trajes y muchas camisas y corbatas. En eso Yura era igual a su difunta esposa e hija, y eso lo hizo sonreír enternecido. Después de ayudarle a elegir el traje y la corbata que necesariamente debía ser azul dejó al chico para que terminara de alistarse cuando la puerta se escuchó. Ese debía ser el muchacho que estaba tras su nieto. Carraspeó y con el semblante serio típico de los rusos, Nikolai abrió la puerta mirando severo al joven.
Otabek: Imagina que al abrir la puerta lo recibirá Yuri, pero cuando sucede realmente su mundo se desmorona. Un hombre de tercera edad y con el gesto más duro que vio en su vida lo enfrenta. Otabek desciende la mirada por un instante y luego la sube, sonriendo educadamente. - Señor... buenas noches - saluda. - Soy Otabek Altin, la cita de Yuri.
Nikolai: La mirada afilada del abuelo Plisetsky pasó sobre toda la envestidura del muchacho, inspeccionándolo con un escrutinio severo, nadie que osara acercarse a su nieto podía esperarse menos.A su sonrisa corresponde con una mueca que no puede considerarse una sonrisa pero tampoco un mohín de desagrado. — Si. Yuratchka dijo que vendrías a buscarlo, muchacho. - dice con el tono hosco propio de los rusos. — Soy su abuelo, Nikolai Plisetksy. - se presenta y tiende su mano hacia él, un apretón de manos era un buen comienzo para calar al muchacho.
Otabek: Su mandíbula amenazó con asimilarse a una piedra, pero no era correcto. El hombre tenía un poder especial para incomodarlo, hacerle desear haber esperado en el auto y otras cuestiones. Y parecía querer la.derrota. Otabek no se la daría.-- Es un placer conocer al abuelo que tanto menciona Yuri -- y mira aquella mano arrugada, sube la suya y hace que el contacto sea seguro y firme. Sus ojos café se enfocan en el anciano, a quien le vuelve a sonreír. -- ¿Puedo preguntarle algo?
Nikolai: — Lo mismo digo. Hoy no he hecho más que escuchar tu nombre. - le concede, con una risita divertida de recordar las mil cosas que Yuri dijo sobre él. La mirada del hombre mayor no cede, más bien examina en ese breve contacto al otro, su apretón había sido adecuado aún con los nervios. Se hace a un lado y con un ademán lo invita a pasar, porque sus modales no le permiten ser del todo descortés. — Pasa, Otabek Altin. Yura no tarda en bajar. - dijo al cerrar la puerta. — Dime ¿Qué sucede?
Otabek: El aire escapó discretamente de la pequeña abertura de su boca al escuchar esa risa. Incluso deseó que ese hombre fuera por un momento alguno de sus abuelos, quienes lamentablemente no vivían hoy en día. El kazajo dio el paso inicial para meterse dentro de la casa una vez que lo invitó a pasar. Curioso, realizó el tour visual por los alrededores y se topó con algunas fotografías. Fue consciente del silencio, así que carraspeó. -- ¿Sabe si Yuri...estaba enojado por mi llegada tarde?-- preguntó curioso, porque cabía la posibilidad. -- Tengo una explicación, pero no quiero que lo sepa aún. Le diré que me atrasé con el vestuario para que no se preocupe. Verá, tuve problemas con mi padre en mi casa.-- y no dijo más, porque tal vez eso bastaba para que el mayor entendiera por donde iban las cosas.
Nikolai: Siendo como es Nikolai Plisetsky, no describiría al joven como guapo, como lo hizo Yuri al pedirle que le dijera algo sobre él. Lo que si es que era galán y se notaba el ejercicio que hacía, de que era un deportista no había duda. Caminó hasta la sala esperando que el chico lo siguiera y tomó el asiento donde siempre. Suspiró cansado. Su espalda lo mataba de dolor a veces. A su pregunta negó suavemente. — Lleva dos horas metido en su cuarto probándose trajes y camisas. Ese muchacho se olvidó del tiempo así que no te preocupes. - y casi, casi sonrió para darle calma al moreno. Apretó los labios al saber que estaba dispuesto a excusar su retraso, dándole un aspecto más serio a su rostro con esa barba tupida. — Conozco lo suficiente a mi nieto como para saber que no le gusta que le mientan. - dijo con seriedad, sin embargo, esa explicación logró ablandarlo. Era débil ante las lágrimas de los niños y aunque Otabek ya no lo era, a sus ojos se veía así con esa expresión, igual que Yura. — Y sé que va a preocuparse más si se lo ocultas por mucho. - fue su mejor intento de consejo.
Otabek: Estaba visto. Las mentiras no hacían bien a nadie, pero no duraría eternidades como su orientación sexual. Solo quería ver a Yuri brillando en esa noche, con la felicidad impregnada en el rostro. -- No será una mentira eterna, lo prometo Nikolai -- dijo con una oculta tristeza en la voz y miró hacia las escaleras. A lo lejos se oía el aliste de Yuri. --Hoy quiero que sienta la felicidad en un baile, como merece-- volvió a sonreír. Desvió los ojos hacia el espejo de la sala, al cual se acercó con pocos pasos y arregló su corbata. Al costado había una foto de Yuri y su abuelo, la cual fue suficiente para llenar el rostro del kazajo de ternura. --¿Sabe, Nikolai? Yuri vive hablando de usted en la escuela.
Nikolai: El tono triste el muchacho no pasó desapercibido de sus oídos que aunque viejos eran perfectamente capaces de notar cosas como esa, con Yuri había aprendido mucho sobre eso. Esta vez se permitió sonreírle aliviado al saber que no iba a durar mucho ocultándole lo que lo acongojaba. — Espero que así sea. - dijo. — En eso estamos de acuerdo. Me alegra saber que pienses así. Incluso podrías agradarme para él. - y se tomó el atrevimiento de bromear. Con o sin su aprobación, Yuri hacía siempre lo que quería.Rió apenas un poco, sabía que su nieto lo quería mucho, como él mismo quería a Yuri pero saber que era alguien de quién hablara con sus compañeros inflaba su pecho de orgullo, porque no creía tener algo interesante. — Espero que ese muchacho diga cosas buenas.
Otabek: ¿La aprobación del abuelo? Hoy en día podía ser algo de menos, pero lo tomó con importancia. Se imaginó el rostro de Yuri al escuchar lo mismo con sus propios oídos. -- Que facil fue tener su aprobación-- también bromeó, girándose -- En realidad no, cuando abrió la puerta me asusté un poco...- fue sincero. Después levantó los hombros y tomó asiento a su lado, volviendo a acomodarse el.traje (no se acostumbra). -- Sí señor, dice lo mejor de usted. Y a veces se emociona.
Nikolai: — Quizá hablé demasiado pronto... - dijo, como si realmente considerara aquello un error. Le agradaban las personas con un buen sentido del humor, pero no era un secreto que el suyo era bastante peculiar, como el de Yuri. Intenta no reírse ante la incomodidad del chico con el traje, pero no lo logra del todo. Y es que se recuerda a si mismo el día de su boda con Svetlana, la misma incomodidad y nerviosismo. — Yuri suele hacer eso. Se encariña fácilmente con las personas aunque intente parecer un punk todo el tiempo. - dice con una sonrisa, conocía a ese niño mejor que a la palma de su mano. — La discusión con tu padre... ¿Puedo saber qué pasó? - No quiso ser rudo, pero había una duda picándole en algún punto del estómago.
Otabek: Asintió sin decir nada, porque no conocía exactamente al ruso como su abuelo - y tampoco iba a decírselo ahora-. Se quedó jugando con sus propios dedos hasta que escuchó la pregunta, y se dio cuenta que necesitaba contarle esto a alguien. Suspiró y se tomó el tiempo para recordar lo básico, sin entrar en detalle, no quería volver a ponerse mal ahora. --Mi padre detesta la idea de que sea gay-- levantó la mirada. -- Se que mamá lo aceptaría, y me hubiera gustado que ella pudiera oírlo, pero está en mi país de origen. Mi padre intentó acudir a la violencia pero se lo negué, me dijo que esperaba que fuera con mi ex novia y no con un muchacho. -- descendió la mirada y se recostó en el asiento. -- Pero no me importa, nos es quien para hablar de malas relaciones, ni de juzgarme. Mi hermana me apoya, mis amigos y tengo a Yuri, él no va a impresionarme.
Nikolai: Gracias a Yuri había desarrollado esa imperiosa necesidad de aliviar todos los posibles males que aquejaban a quien estuviera cerca de él. Quizá era eso que aunado al hecho de que Otabek tenía la misma edad que Yura y esa inquietud podía reconocerla en su propio nieto. Suspiró y se inclinó para darle un apretón en el hombro como símbolo de apoyo. A veces, cuando recordaba las palabras de su propio padre al respecto se sorprendía de si mismo al saber lo que Yura es. — Vienes de Kazajistán ¿No? Puedo decirte por experiencia propia que de donde vengo y de donde venía el padre de tu padre a las personas como tú y Yuri los enviaban a los Gulags a hacer trabajos forzados o el ejército rojo los fusilaba. Tu padre aprendió eso y yo mismo le enseñé eso a Tatia, la mamá de Yura. - no buscaba de ningún modo justificar al padre del chico, pero si brindarle una visión diferente. — Pero el amor de un padre puede hacer maravillas. Yo, por ejemplo, he rezado cada día de mi vida porque Yuri sea feliz. Y si esa felicidad está con otro hombre no es algo que importe. Sólo dale tiempo a tu padre. A ti te tomó tiempo aceptarte.


















