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anxsxv:
“¡Vik, no!” exclamó, riendo, moviéndose para así escapar de su agarre. Pero le fue imposible, su pequeña anatomía no tenía nada comparada con los fuertes brazos del rubio. Sintió como el huevo era estrellado en su cabello y soltó un gritó, pero sin poder dejar de reír “¡Maldición!” Parecían dos niños pequeños, haciendo desastres una vez que sus padres los habían dejado solos y ese sentimiento le encantaba. Nunca había tenido la oportunidad de divertirse de esa forma cuando era pequeña y le encantaba vivir momentos así con el rubio. “Ok, tregua, por favor” pidió, dejando de moverse y arrojando la bolsa de harina al suelo como símbolo de paz para luego levantar ambas manos. Se giró, para quedar frente al muchacho y con ambas manos comenzó a limpiar la harina de su rostro “Te ves adorable” dijo con diversión, enredando ambos brazos alrededor del cuello del ruso.
“¿Que se siente perder? ¿Eh?” pregunto con gracia, extendiendo los restos de huevo por su cabellera. Le apenaba un poquito arruinar su cabello, era de las cosas que mas le gustaban de ella, pero el deseo de la venganza era mas fuerte. “¿Tregua? Hum, no te creo Anosov” meneó la cabeza de lado a lado. Pero cuando ella soltó la bolsa, él aflojó el agarre en su cintura. Sonrió al ver que se giraba para verlo e incluso solto un par de risas cuando empezó a limpiarle el rostro. “¿Si? Creo que me veo estúpido, y definitivamente como una mala receta de cocina” bromeó. “Pero tu, ese peinado te sienta fantástico” comento con ánimos de molestarla. Y por un momento guardo silencio. Pareció una eternidad el momento que se quedo observándola, sus labios curvados hacia arriba de forma inconsciente. Viktor se sintió libre, como no se había sentido en años. Y se aseguró de atesorar ese momento por siempre, especialmente la expresión ajena. Nunca la había visto así: tan feliz y despreocupada. Ambos vivían con el ceño fruncido mas de lo que debían, se habían olvidado de reír, de amar, de divertirse. Se habían olvidado que solo tenían 22 años y toda una vida por delante.
anxsxv:
“No lo creo, es algo que se” un leve encogimiento de hombros acompañó sus palabras. Había sido la favorita de Petrov desde sus dieciocho años y conocía los escenarios a la perfección. En eventos elegantes como estos, el jefe siempre estaría acompañado de su esposa y se iría a casa con ella; en eventos más informales a los que Anya Petrov nunca asistiría, Nicola tenía que estar siempre a su lado “Habrá que ver” imitó las palabras ajenas, antes de tomar otro bocadito y una copa de un mesero que pasaba. Lo siguiente causó que riera, mientras negaba “Oh, estoy segura de que si. Pero también estoy segura de que muchos capos quieren llevarme a casa esta noche” lo molestó, sin querer admitir que su comentario la había puesto algo celosa “No me atrevería a desperdiciarte, Maximoff” susurró, en un tono algo más coqueto y confidencial, sin despegar sus ojos de los azules.
No le quedo otra opción que apretar los labios entre si y alzar ambas cejas. “Tu lo conoces mas que todos nosotros” y eso era cierto. Nicola conocía lados de Petrov que ninguno de sus capos había visto jamas. Cuando de ella se trataba él parecía un hombre nuevo. El también se adueño de una copa cuando vio al mesero y agradeció con un movimiento de cabeza. Las palabras que salieron de su boca causo que se mordiera la lengua para no dejar a relucir la molestia que le había causado. Viktor no quería que nadie mas se la llevara a casa esta noche. “Muy malo para ellos que yo este a cargo tuyo” le sonrió, lleno de ironía, antes de darle un sorbo a su trago. “Te iras de aquí a casa. Son reglas, y yo no las hago” pero las seguiría al pie de la letra. Se relamió los labios al oírla y soltó un suspiro. “Parece que al fin estamos en la misma página” lo cierto era que llevaban en la misma página hace mucho tiempo.
anxsxv:
“Yo a ella… y a ti” susurró elevando la vista para mirarlo. Las palabras del rubio causaron que frunciera levemente los labios “Lo sé, de verdad lo siento” negó volviendo a enterrar su cabeza en su pecho durante unos segundos más. Disfrutaba la sensación de seguridad que venía acompañada de estar entre los brazos del ruso, era algo que no había sentido desde que su padre había muerto. Asintió con la cabeza antes de volver a mirarlo, sin separarse totalmente “Me siento mucho mejor” le garantizó al sentir la inseguridad en la voz ajena “Aunque tengo algo de hambre” admitió, mordiendo levemente su labio inferior. La segunda pregunta causó que tragara en seco “No tanto” esta vez mintió, seguramente cuando volviera a moverse su cuerpo volvería a doler. Se paró de puntitas para quedar más cerca del rostro ajeno y así depositar un pequeño beso en los labios contrarios “Solo quiero meterme en cama contigo y Petunia, comer algo, ver una película y dormir ¿Podemos hacerlo?” preguntó, queriendo dejar las imágenes que se reproducían en su cabeza de lado.
Quiso brindarle una sonrisa, pero no pudo hacerlo. Simplemente atino a asentir y tragar en seco, apoyando el mentón sobre su cabeza una vez que volvió a acomodarse en su pecho. “Esta bien” sabía que no era su culpa, nada de esto era su culpa. Nicola no había elegido su destino, y no tenia una voz en el negocio. No podía defenderse. Y por mas que él quisiera no podía defenderla. “Me alegra oír eso” sus manos bajaron a su espalda para acariciarla mientras le escuchaba. “Eso si es algo que pueda solucionar, ¿que te gustaría? Lo que quieras” Apenas suspiro al escuchar que afirmaba que no había tanto dolor, sabía que tardaría un par de días en volver a sentirse bien. A Vik le gustaría poder encerrarla en su casa, lejos de todo el mal y cualquier hombre que pudiera lastimarla. Las pequeñas acciones como el abrazo o aquel beso eran las que mas extrañaba cuando pasaban días separados. El rubio pensaba mucho mas en esas acciones de cariño que en cualquier otra cosa, y se preguntaba como ella lograba hacerlo sentir así: con ansias de verla otra vez. “Claro” ahora su mano derecha subio hasta su mejilla donde le dio una caricia. “¿Porque no van ustedes y yo busco algo en la cocina? Puedes elegir la película que quieras. Pero si te quedas dormida antes de que termines te toca hacer el desayuno” amenazó, pero su tono no era duro. Era leve, casi como una broma. En tiempos así lo necesitaba, tanto ella como él. Sabia que probablemente ella se dormiría antes, debía estar agotada tanto fisica como mentalmente. Y no le importaba. Él se levantaría mas temprano y le haría el desayuno, fingiendo que olvido la advertencia de la noche anterior.
anxsxv:
Cualquiera que no los conociera, afirmaría que eran solo dos jóvenes enamorados regresando a casa de una fiesta. Y quizá eso eran, de no ser por el peso de las vidas que llevaban sobre sus espaldas. Pero por una noche eran libres, libres de quererse como habían hecho en secreto y de llevar las cosas a un nivel al que antes le habían tenido miedo. Un suspiró escapó entre sus carmín al sentir los labios del rubio pegados contra la piel de su cuello, sus manos enseguida enredándose en las hebras del ruso “Mierda” susurró, mordiendo su labio para evitar que algún gemido escapara de su garganta. Una vez que la puerta del elevador se abrió nuevamente, llegando al piso donde se ubicaba el departamento del ruso, Nicola se apresuró a empujarlo fuera para que ambos cuerpos chocaran contra la puerta de madera del hogar ajeno. Sus manos trabajaron los botones de la camisa blanca mientras su boca volvía a buscar la contraria para poder fundirse en un beso, cada ves más intenso y desesperado.
Le gustaba sentir que ella no se medía en absoluto. Esa noche podían permitírselo a gusto y, mierda, iba a estar agradecido con Dimitri toda su vida pero no se lo diría. Ese instante que lo empujo fue suficiente para que Viktor buscara su mirada otra vez, aun entre toda lujuria que podía sentir en ese instante quería deleitarse también con su rostro y no solo con su cuerpo. Le brindo una sonrisa coqueta y un guiño antes de volver a recibir sus labios otra vez. Dejo que se encargara de su camisa mientras intentaba abrir la puerta, pero tal acción parecía la mas difícil del mundo cuando solo quería concentrarse en ella. Finalmente lo logro. La atrapó por la cintura y la adentro a la casa para luego cerrar la puerta y, al igual que ella había hecho antes, empujarla contra la misma. Su cuerpo se apoyo en el ajeno. “Así esta mejor” murmuro bajito, con cierta gracia. “¿Me vas a ayudar con esto también?” se mantuvo a milímetros de su rostro, observándole por debajo de sus pestañas mientras su cadera ejercía mas presión sobre la suya con la simple intención de que sintiera la erección dentro de sus pantalones. “Tenemos toda la maldita noche”
in my blood // shawn mendes
anxsxv:
Varios minutos pasaron con ella en la inconsciencia. Podía sentir una mano acariciando su cabello, como tantas veces había hecho cuando era pequeña y no podía dormir a causa del frío o el hambre. Todo era una enorme confusión dentro de la cabeza de la pelirroja, la repentina presencia de Viktor y de su padre en la puerta de su departamento fue algo que nunca se hubiera esperado, no después de todo lo ocurrido con el rubio. Al cabo de casi media hora, sus ojos comenzaron a abrirse lentamente, intentando acostumbrarse a la luz artificial de su sala. Una vez que lo hicieron, se posaron directamente en el chico rubio al que amaba. Quiso hablar, pero su garganta seca no se lo permitió en un instante y, como si le leyera la mente, su padre acercó una botella de agua a sus labios para que pudiera beber. Una vez aclarada su voz, pudo preguntar “¿Qué haces aquí?” mirando aquellos orbes azules que pertenecían al menor “¿Te vas sin decir palabra durante meses y te sientes con el derecho de aparecer en mi puerta?” las palabras salían entrecortadas a causa del llanto que amenazaba con formarse en sus ojos “¡Y tu!” exclamó, mirando a su progenitor “¿Estuviste vivo todo este tiempo? ¿Aún sabiendo lo que podrían hacerme una vez que tu desaparecieras?” escupió con ira, empujando la mano del mayor que quería acunar su rostro “¡No me toques!” gritó, esta vez sin poder contener el llanto, levantándose del sofá para alejarse de ambos rusos “¿Le contaste, Viktor?” preguntó en casi un susurro “¿Le contaste de todas las veces que me violaron, que me golpearon y que me dejaron semi muerta?” en este punto su pequeño cuerpo ya temblaba a causa de los nervios que sentía con toda esa situación “Puedo mostrarte mis cicatrices, Viktor las conoce” murmuró, sin despegar su mirada de los orbes azules. Instintivamente, su mano bajó a su vientre, mientras las lágrimas bajaban silenciosas por sus mejillas “Debieron quedarse en Rusia, ambos” musitó, antes de correr a su habitación para encerrarse ahí.
La espera se hizo eterna, Nicola parecía no reaccionar y eso lo desesperaba cada vez mas. No estaba en el mejor de los estados para ser paciente, esa cualidad la había perdido hace rato. Se mantenía cerca del sofá, pero siempre dándole espacio al momento padre e hija, mientras caminaba de un lado a otro. Casi podía escuchar a Piotyr insultándolo en su mente: Joder niño, vas a hacer una puta zanja quédate quieto. Una vez más se dio vuelta sobre sus talones, manteniéndose con el ceño fruncido y una mano que rascaba la linea de su mandíbula, y fue ahí cuando finalmente su mirada se cruzó con la ajena. Se congeló allí donde estaba, y las piernas le flaquearon. Le flaquearon. El poder que ella tenía sobre él no era sano, no podía permitírselo. Pero ahí estaba, inmóvil e incapaz de responder a las acusaciones que lanzaba en su contra cual cuchillos. A este punto Nicola sabía bien que la relación que alguna vez habían mantenido le daba toda la libertad para tratarlo como quisiera, porque, de tratarse de otro capo, seguramente no hubiera gritado así. ¿Había hecho un error al traer a su padre? Si, seguramente si. Pero tampoco iba a poder vivir con la idea de que él estaba vivo y ella no lo sabía. La pelirroja podía odiarlo cuanto quisiera, porque sabía que lo hacía. El odio era realmente un sentimiento muy común en su vida, demasiado, casi era...era familiar. ‘¿Le contaste, Viktor?’ Simplemente atinó a asentir levemente, de una forma que pasaba muy desapercibida, sabía que ella no esperaba una respuesta. Y las menciones de las cicatrices hicieron un nudo en su estomago, sintió nauseas, ganas de vomitar al pensar que él también había sido causante de una de ellas. Habían pasado meses, si, pero Viktor juraba que podía ver el rostro femenino magullado por culpa de sus nudillos. Fue cuando la vio bajar una mano a su vientre que todo su mundo termino por darse vuelta y se volvió finalmente un completo desastre. Allí en la sala de su apartamento se cayó de rodillas al suelo, sintiéndose completamente vulnerable. Esa mujer estaba cargando su hijo y le estaba gritando de ese modo porque él se lo había ganado. Las lagrimas acumuladas en sus ojos no tardaron en deslizarse por sus mejillas y recordó como había llorado en la oficina de Petrov tras golpearla. Tal vez fue eso que lo armo de valor y...no, no fue eso. Fue su hijo, su hija, ese bebé que iba a tener un padre le gustara o no. Cerró su mano derecha en un puño y golpeó el suelo soltando un grito. Se levantó hecho una furia, como si se tratara de un ave fenix renaciendo de las cenizas. “¡Nicola!” alzó al voz, su tono era mas grave dejando a relucir su enojo. No le importó la presencia del padre, que creyera lo que quisiera de él. Todos lo hacían, todos hacían de Viktor un concepto que no sea cercaba a quien era realmente. Era complejo, mucho mas de lo que todos creían. Avanzó por el apartamento en busca de la pelirroja y al dar con la puerta cerrada de su habitación golpeó un par de veces. “¡Escúchame bien!” casi que sonaba amenazador. “No me importa una mierda que me odies, me puedes odiar toda tu vida y lo acepto. Pero ese bebé va a tener un padre, ¿me escuchaste? Lo va a tener te guste o no. ¡Y también va a tener un abuelo! Porque tu padre se paso toda la vida pensando en ti, pensando en como estarías. Mierda, Nicola, el ni si quiera creyó que estuvieras viva. Y si, si estas muerta por dentro, pero todos lo estamos, mi amor, todos.” el apodo se escapó sin que lo meditara, nunca la había llamado así.”Todos estamos jodidamente muertos.” repitió, ahora algo mas calmado, su voz había bajado y se permitió apoyar la frente contra la puerta. No me odies, sería absurdo pedir aquello. Déjame entrar, sería absurdo pedir aquello. Te amo, sería absurdo confesar aquello. “Lo siento” fue absurdo decirlo. Pero a ese punto todo era absurdo, su propia imagen para empezar: tan deteriorada y desastrosa por culpa del llanto que no se molestaba en ocultar.
details
Ghost of You || 5 Seconds of Summer
@anxsxv
not-eleanordubois:
“I don’t want to talk about it so just drop it.” + @viktxr
Pía dio un largo suspiro y se llevó la caza de porcelana con el té de jazmín dentro a los labios para darle un sorbo. Aquella odisea en Rusia sonaría sacada de una telenovela mexicana sino fuera porque el mismo Viktor estaba ahí contándoselo. Sin embargo para ella las cosas no terminaban por encajar. Y aunque sabía que sería contraproducente tampoco podía dejar las cosas así tan fácilmente. — Vik… entiendo que no quieras hablar pero tienes que hacerlo. Lo que sucedió, lo que ha sucedido desde antes de año nuevo hasta ahora ha sido demasiado. Y ahora con el estado de Nicola… - resopló. — Vik, no tienes por qué ser fuerte por todos.
“¡No tengo que hacerlo!” finalmente explotó, alzando el tono de voz mas de lo que debía. Estaba en un estado mental muy frágil, lo había estado desde que se fue a Rusia. Pero ahora, él había empeorado al igual que todos los problemas. Se apoyó nuevamente contra el respaldo de la silla, dándose por vencido, mientras se cruzaba de brazos. “A Nicola no le importo una mierda Pía, ¿cuando lo vas a entender?” Tenía razón, no tenía que ser fuerte por todos. Pero el mínimo descuido bastaba para que se diera por vencido. Ya no se preocupaba por mirar a ambos lados antes de cruzar o por sanar alguna herida que se hubiera ganado. Viktor simplemente atravesaba la vida, no se preocupaba por cuidarla. Y si bajaba la guardia sabía que eso sería suficiente para que tuviera todas las ganas de ponerse una bala en la cabeza. Pero eso no era algo que fuera a admitirle a ella, no a Pía quien lo había cuidado tanto y había sido como esa madre que perdió hace años.
iamalexarothstein:
Se arrepiente al momento de haber sido tan drástica, su tolerancia con respecto al tema de Dimitri ha ido disminuyendo excesivamente. Toma la mano del rubio y le sonríe, como disculpa — Claro que me agrada tenerte de vuelta, estaba un poco preocupada — admite, aunque la sonrisa le dura poco al escuchar lo siguiente, soltando su mano para cruzarse de brazos — Pues mira, puedes darle un diccionario de regalo de bodas, para que así se aprenda el significado de secreto — gruñe — Créeme, no podríamos haberte invitado, ni nosotros fuimos consciente de lo que hacíamos.
No pudo negarse a devolverle la sonrisa, a pesar de todo Alexa siempre había sido amable. Ademas era agradable escuchar algo así, que le importaba a alguien. “¿Preocupada por un ruso? Papá Rothstein va a matarte” dijo burlón. Ante la siguiente frase chasqueó la lengua e incluso tuvo fuerzas para reírse. “Es un bocon, siempre lo ha sido.” se encogió de hombros, intentando justificar a su amigo. “¿Se lo dijo a mucha gente? Yo pensé que me estaba haciendo una broma, pero me envió una foto del certificado y todo” recordó con facilidad. “Por lo menos aprendieron una lección: no ponerse ebrios juntos. ¿Y ahora? ¿Siguen casados o...? Porque no se si debería llamarte cuñada o solo Alexa.”
SMS ⇢ Vik
Nico: Volví para restaurar tus esperanzas sobre Rick.
Nico: ¿cambio de aires? eso me suena a problemas amorosos.
Nico: fue algo así como un impulso, pero sí, estoy aquí.
Vik: Que adorable, nunca nadie me dijo algo asi Nico
Vik: Que?? No. No tengo tiempo para esas cosas.
Vik: Un impulso? Por culpa de algo o alguien?
Vik: Sea cual sea la situacion, me alegra que estes aqui otra vez
Vik: Te eche de menos
neve-lovett:
- ¿Disculpa? tu ahora me estas prestando atención y creo ver que no estas borracho… ademas no todos toman y ya son borracho hay personas que tiene gran tolerancia al alcohol - Replico golpeando levemente el hombro del chico - Sabes, luego te busco un grupo de ayuda para este tipo de casos - Siguió la broma, en cuanto escucho el “gracias” abrió sus ojos u boca con sorpresa ¡¿Viktor Maximoff le estaba diciendo gracias a ELLA!? - Espera… ¿que? … repetilo para que pueda grabarlo - Respondió haciendo como que buscaba su celular en todos lados - Tal vez buscas impresionar a alguien de forma inconsciente.. pero ya que mencionas lo de vagabundo, no quería decir nada pero ya lo mencionaste tu mismo.
“Es que no tengo opción” se encogió de hombros con cierta gracia, en realidad nadie le estaba obligando a quedarse allí. “Nosotros los rusos por ejemplo. Ustedes irlandeses huelen una botella y están dados vuelta” se burló, y por un momento pareció que el Viktor de siempre estaba presente. “Bien, haz lo que quieras. Pierde tu tiempo” hizo un desdén con su mano, restandole importancia a la palabrería ajena. “Oh por Dios” rodó los ojos y se golpeó al frente con la palma de la mano al mismo tiempo que negaba con la cabeza. “No voy a repetirlo, y si lo cuentas seguro que nadie te cree” arrugó la nariz. Se mordió el interior de la mejilla al escuchar las siguientes palabras, la única persona que le importaría impresionar ya no tenía ojos para él. “Oh wow, espera, ¿intentaste ser amable conmigo al no llamarme vagabundo?” alzo una ceja.
yurapetrov:
El menor se recargó por completo en el respaldo del asiento, de brazos cruzados, evidentemente no iba a aceptar una excusa bajo ningún argumento, o casi ninguno. Frunció el ceño incrédulo, Vik dándose por vencido no era algo usual y tampoco algo que estaba dispuesto a tolerar. Conocía a su amigo, y si él no tenía el valor para hacer lo que debía ¿Quién aseguraba que él podría algún día?
Levantó la ceja, curioso sobre las partes importantes que se había perdido desde que vio a Vik en Rusia, su nerviosismo debió ser una alerta pero decidió dejarlo pasar y por eso ahora las palabras de su amigo cayeron como balde de agua fría sobre él. Su mueca estupefacta y luego la confusión. What the hell? — Wowowowowowow… Más despacio ¡¿Qué?! ¿Cómo que el papá de Nicola no está muerto? Y lo del bebé… - tomó una gran bocanada de aire, intentando pensar en algo que no le sonara a una locura. — ¿Hay forma de estar tan seguro? Digo, no sería una sorpresa, a Mijail parece que le salen mejor los hijos fuera del matrimonio…
Volver a Nueva York no estaba en sus planes cercanos, la verdad no estaba en sus planes para nada. Vik se pensó por mucho tiempo el mudarse permanentemente a Rusia. Pero la vida le había dado un giro inesperado y ahí estaba una vez mas. Cualquiera que lo vería aseguraría que no era el mismo que dejó la ciudad americana. Asintió ante la reacción del rubio, dándole a entender que efectivamente había escuchado bien. “Suena imposible, ¿verdad? Tu padre no se lo creyó cuando lo dije.” recordó los mensajes que había intercambiado con el don ruso. “Tuvo que vivir escondido por miedo a que le pasara algo a ella.” La ultima misión que Piotyr Anosov había tomado, incluía unos archivos sobre los japoneses, muy importantes y él había decidido protegerlos de esa forma. Ante la pregunta se encogió de hombros. “No hace falta mucha ciencia, Yura.” Alzó una ceja ante la ultima frase, entre todo el asunto aquello sonaba como humor negro. “Eso no te lo puedo negar, tu has salido bastante bien.” halago con gracia, cosa que se permitió entre tanto drama. “ Pero esto no sé...la señora se volverá loca, odia a Nicola. No le gusta que su esposo tenga una prostituta favorita.” y a él mismo tampoco le gustaba del todo la idea. Pero Nicola ya lo odiaba, no había nada mas que pudiera hacer, no tenía una voz en todo eso.
fyenzogenovese:
❝ I wouldn’t think “impossible” was even in your vocabulary. ❞
ft @viktxr
“Y no lo esta… yo no dije que fuera imposible, te dije que iba a estar difícil” para el italiano nada era imposible, algunas cosas solo eran un poco más complicadas pero eso era todo.
“Como se trata de ti, tu difícil lo tomo como imposible” no tenían la mejor relación, nunca había sido así. La única razón por la que Vik acudía a él era porque parecía no tener otra opción. “Primero quiero saber que tanto respetas tus alianzas. Y que tanto confías en ellas. No hablemos de los rusos, me da igual si nos respetas o no.”
neve-lovett:
La pelirroja soltó una risa al ver la reacción del chico - Lo se, lo se… la gente siempre va al bar para escuchar mis monólogos mientras consumen - Bromeo con una sonrisa llena de orgullo - Admitirlo seria el primer paso para lograrlo, piensa en eso - Respondió - Aunque vas un paso adelante con tu nuevo look con pelo largo, espero que el desafortunado a quien tratas de impresionar con el te haya echo algún cumplido porque parece que le pones esfuerzo… con los rulos y todo… eso.
“Así que son los borrachos los únicos que te prestan atención, no me sorprende” arrugó la nariz. “Pero no tengo nada que admitir, porque no me pasa nada” remarco otra vez. Se rió levemente ante la mención de su nuevo estilo, pues aquello no era mas que el resultado de su mala vida durante esos meses que estuvo en Rusia. “Gracias, me halagas nunca creí que lo harías wow. Pero no busco impresionar a nadie, tampoco estoy poniéndole mucho esfuerzo a esto. Creo que en realidad soy lo mas cercano a un vagabundo.”