Un destino desconocido
He estado pensando y a la vez procastinando. Sé que tengo emociones no resultas todavía, aunque desconozco si así se les dicen cuando las sientes de vez en cuando, comprendes por qué están ahí y les das su lugar al grado de volver a enojarte por lo mismo, para después consolarte con las mismas palabras, o viendo un ángulo más generoso y compasivo. Admitir qué hice mal y qué sucedió, una y otra vez, pero aún así no comprender por qué el resultado es este.
De todas las personas que creí conocer, resultaste la más misteriosa de inicio a fin. Antes era un halago pero ya no. Porque sé que esto también es un misterio para ti, o al menos eso comprendí ya a lo último. Sé que tengo una adicción extraña al misterio; aquello que no puedo ver u obtener pero que se pasea de vez en cuando frente a mí guiñándome el ojo. Sé que debo resistir un buen misterio, pero contigo no pude. Creí haberlo resuelto, y quizá sí lo hice, la cuestión es que el misterio resultó ser algo más que palabras no dichas y silencios incómodos. Hay verdades que duelen, honestidad que lastima y hechos que no pueden echarse atrás una vez se revelan. Sé que te herí con todo ello una y otra vez. Pero tampoco quería mentirte y esconder cómo me sentía. ¿Qué hacer en estos casos? Cuando la verdad pesa tanto que la persona se rompe y uno no sabe qué es mejor... escuchar a mis valores siempre ha sido "la clave en mi vida", en el sentido de que mi corazón siente que si soy fiel a ellos al menos sabré que estoy siendo honesta conmigo. Cuando uno miente, miente y miente, ya no sabe si uno está siendo deshonesto hasta consigo mismo. Uno ya no puede verse al espejo igual y yo no siento ser así de fuerte para hacérmelo una vez haya pasado. Quizá nunca fue misterio, sino que el silencio siempre estuvo ahí, y la verdad siempre se asomaba, pero tenía que decirse, ¿cierto? Hay una imperiosa necesidad de hablar en mí que termina lastimando a quienes amo. ¿Por qué no puedo simplemente mentir y continuar con todo? Callar, omitir y hacer como si nada pasara. Quizá porque me da miedo repetir patrones ajenos... quizá porque sé que no podré seguirle la pista a las mentiras... quizá porque simplemente no es mi lenguaje de amor. No lo sé, pero en situaciones así, apesta.
Sigo enojada, lo admito. Porque, de nuevo, creí que te conocía y no fue así. Yo creo que fui demasiado optimista al respecto, "por fin llevarme bien con un ex, por fin tenerla en mi vida". Creencias que nunca tuve pero que quise desechar por tenerte conmigo aunque no fuera de manera amorosa. Y escribiendo todo esto me pregunto si lo que me duele es el ego o el realmente creer que teníamos algo especial, algo que sobrepasaría el amor y la desilusión, que me comprendías y que te comprendía a un nivel mayúsculo por todas las experiencias que vivimos juntas. Para mí fue especial, único y significativo. Quizá para ti también pero lo demostramos de diferentes maneras, quizá me digo eso para consolarme después de que no quieras volver a hablarme. Sé que no me lo has dicho pero así se siente, ¿y qué puedo hacer al respecto? Nada.
Generar conexiones significativas siempre se me ha hecho difícil, pero ahora que soy consciente de ello todavía lo siento más desafiante. Saber que una plática superficial no me va a satisfacer nunca y que el hambre voraz de pláticas intelectuales no es algo que buscan otras personas. Aceptar el final, la incomodidad y la desconexión es algo con que aun me cuesta lidiar. Soy sensible a un nivel ridículo, siento todavía, no porque me veía miserable o patética, sino porque uno cree que entre más vive, la coraza se endurece, pero a veces solo se siente como si buscara otro ángulo de mi corazón a ver si ese no duele tanto como los otros ángulos, en vez de formar la coraza y listo, tan tan.
Me está dando ansiedad continuar así que pararé.


















