No sabía que era eso, no sabía que hacía ahí ni para lo que servía, pero lo que sí sabía es que debía intentar algo porque se veía de lo más... interesante. Le palpó, le empujó y finalmente se tumbó sobre aquella figura, sin saber realmente lo que estaba haciendo. Se balanceó, cada vez un poco más fuerte, hasta que terminó dando una vuelta hacia atrás, golpeando con sus pies una mesa cercana y tirando un jarrón repleto de flores al suelo. Desorientada, y un tanto confundida, lo único que atino decir fue: — ¡YO NO HE SIDO! — A pesar de que las cámaras la estaban filmando, y que cualquier otra persona que hubiera pasado por el lugar la hubiera visto.













