Definitivamente ese no estaba siendo uno de sus mejores días. Se sentía exhausto física y mentalmente. Durante el match del cual había sido partícipe junto a sus compañeros, recibió más daño de lo usual, habiendo caído abruptamente desde el barco más pequeño del lago debido a un movimiento instintivo y mal calculado producto de la adrenalina del momento. Antes de finalizar el día, le era inevitable torturarse con el recuento de sus errores durante el match, una y otra vez –aunque sus compañeres en ningún instante cuestionaron su actuar– Podrías haberles salvado, ¿Por qué no pensaste en otras opciones?, Dijiste que les protegerías. Eli estaba sintiendo demasiado; Brooke Rose lo percibía.
La cena en la sala común había finalizado, aunque aún eran bastante audible las risas de Kevin, Demi y Marta, quienes seguían compartiendo, mientras que el resto se enfocaba en sus propias actividades personales. Eli detuvo el tren de sus pensamientos, recordando que entre la multitud no había visto al chico de aspecto descuidado, quien probablemente, había pasado esas horas encerrado en su habitación. ¿Habrá comido correctamente por su cuenta? Suspiró con notable cansancio, quizás llevarle un plato de comida sería una buena idea y eso ayudaría a reforzar lazos. No es que no tuviesen una buena relación, en realidad ni siquiera la había. En muy pocas ocasiones tenía el placer de salir seleccionado junto a él y la mayoría de sus interacciones se daban en común con todo el resto de la mansión; no iba a mentir, Luca Balsa le parecía alguien bastante interesante y le causaba curiosidad, sobre todo por el contraste entre sus personalidades.
Decidido, se dirigió hasta la cocina donde uno de los mayordomos le preparó amablemente un plato en bandeja, listo para ser entregado. Caminó por los pasillos de la mansión en dirección a la torre contraria de donde se ubicaba su propia habitación, deseando encontrar fácilmente la habitación del castaño. Unos pasos se oían a la distancia, alguien estaba caminando en su encuentro. Cuando la figura apareció desde las sombras del corredor, Eli –a través de Brooke Rose, por supuesto– visualizó la figura de Luca, quien se acercaba con una sonrisa en su rostro, dejando ver aquel característico diente en forma de colmillo que destacaba por sobre los otros.
Eli devolvió la sonrisa amablemente: ーServicio de media noche para el señor Balsa, pero creo que estoy perdido. ¿Sabe usted dónde podría encontrarle? ーBromeó sutil, tratando con el resto de energías que le quedaban de hacer el final del día más ameno para sí mismo, y solo tal vez, también para el contrario.
en respuesta a esto @electroulysis <3
Se encontró a sí mismo sorprendido, Eli Clark era todo un excéntrico, tal parecía, pero Luca jamás se había dado cuenta o, mejor dicho, nunca se había dado el tiempo suficiente para tener una platica decente con él y conocerlo un poco. Cuando el contrario le respondió de forma tan inesperada, Luca no pudo más que sentirse confundido, esperaba algo más formal de parte del vidente, bueno, sin duda era formal el trato que le estaba dando en esos momentos, pero Luca sabía perfectamente que detrás de sus palabras, Eli estaba “jugueteando” con él, lo cual terminó por causarle gusto, como también sorpresa y confusión. Decidió seguirle el juego del vidente respondiendo:
ーHmm, no sabría responderle ーse llevó una mano a la barbilla, fingiendo dudaー, quizás si pudieras describirme un poco a este señor Balsa podría recordar si le he visto por ahí.
Sonrió una vez más, estaba de ánimos suficientes para bromear un rato y como Eli se había mostrado tan dispuesto a conversar con él ¿por qué no seguirle el juego? Luego de unos momentos captó que Eli estaba cargando una bandeja con comida, aparentemente para él. Reaccionó tardíamente a aquello y miró a Eli con ternura. No podía decir si aquel acto de buscarlo para llevarle comida le había nacido a él o si alguien más se lo habría pedido, pero fuese cual fuese la causa, Luca se sintió agradecido.
ーEso se ve pesado, si gusta puedo llevarlo por usted hasta que encontremos al señor Balsa... o hasta que lleguemos a su habitación, al menos ーle extendió las manos para que le entregase la bandeja.