Derrotas de papel
No me gusta llorar, contengo las lágrimas hasta el Ăşltimo segundo posible. Tengo la idea tonta de que llorar me hace dĂ©bil, que las lágrimas son derrotas, y que me muestran frágil ante una inmensidad de personas frente a las que siempre tengo que parecer entera. No me gusta llorar porque siento que es el camino fácil. Porque mi sonrisa significa que todavĂa puedo cuando nadie creyĂł que iba a poder, porque llorar serĂa darles la razĂłn. No me gusta llorar porque todos esperan que lo haga y nunca hago lo que esperan. Y a pesar de todo yo creo que no es cosa mĂa y somos un poco esto. Estamos cĂłmodos siendo felices, mostrándonos contentos, cuando en realidad la felicidad son instantes y lo demás es pura costumbre. Nos acostumbramos a estar felices porque estar tristes nos da miedo. Acostumbramos sonreĂr cuando queremos llorar y decir que estamos bien aunque estamos mal. No me gusta llorar, contengo las lágrimas hasta el Ăşltimo segundo posible. Tengo la idea tonta de que escribir suplanta llorar, y escribo hojas con lágrimas. Las escondo en algĂşn lado, no sea cosa que alguien las vea. Uno nunca sabe quiĂ©n puede encontrarse con nuestras derrotas de papel o camino a conocer nuestra más profunda fragilidad.










