Recorrido por tres canciones
Escribir así, como si no estuviera en la computadora, simulando tener papel y pluma, simulando no tener opción de edición y tener que quedarme para siempre con mis palabras. Creo que eso es lo que más me gusta del puño y letra: no te puedes arrepentir, tienes que seguir. Pero seguir es bueno, siempre es bueno, porque invita a nuevas ideas, nuevos flujos, nuevos conceptos dentro de un mismo ritmo. Exactamente por mantener el ritmo, el ritmo de pensamiento y el ritmo de escritura es que fluye y fluye. Se entra en un compás del cual es difícil salir y del cual probablemente no quieras escapar.
A veces siento que viene algo grande, una oleada a romper todas mis bahías. Un tsunami de agua dulce que servirá como las 1000 lluvias que hemos estado esperando. A veces siento que si, que si se corresponden todos los sentimientos y que todo lo que se hace se regresa. A veces también me da miedo enfrentar mi destino, las desiciones que debo tomar en el camino no son las que yo elegiría: pero hay momentos, pasos, personas, circunstancias, situaciones, lugares que nos hacen cambiar, y también los hay que nos hacen permanecer igual.
Before I loose My Mind – Claptone
Pero a veces también me abruma todo esto que es la vida. Todos los caminos que tomar, las personas que van y vienen, lo eternamente pasajero y saber que vivimos en una ilusión que las cosas son nuestras. Nada es nuestro. Nada se queda, nada tenemos. Entonces tampoco hay algo que perder. Luego es un vortex asesino, donde me torturo pensando que no merezco tanta felicidad, que hay demasiadas cosas a expensas, que tengo asuntos que terminar y me encadeno. Me encadeno a no irme cuando en mis huesos se que si, se que lo único en mi camino soy yo, pero es que no se como. Nadie me enseñó a irme, nunca lo he hecho, no soy buena en esto. Pero el deseo en mi corazón ..... arde