NUEVO DESAFÍO: LA COSIFICACIÓN DIGITAL Y LA BANALIZACIÓN DEL DESEO
Tras ver la publicación de un conocido en Instagram, en el que se puede ver el perfil de una mujer creada con IA, mostrando contenido explícito, se me han presentado varias dudas y temores que como mujer y profesional del ámbito social, debo señalar lo que está pasando con las nuevas formas del erotismo hiperproducido .La proliferación de mujeres generadas por IA, hipersexualizadas y consumidas masivamente en redes sociales, representa una nueva forma de cosificación sin consentimiento. Aunque no haya cuerpos reales implicados, sí hay una narrativa que perpetúa:
La reducción de la mujer a un cuerpo disponible y perfectamente moldeable.
El borrado del deseo real, del consentimiento y de la subjetividad.
La normalización de una sexualidad deshumanizada, sin vínculo ni responsabilidad emocional.
Esto no es sólo un fenómeno visual: tiene impacto psicológico en los hombres (que refuerzan fantasías de control sin reciprocidad) y en las mujeres (que sienten que nunca podrán competir con "mujeres perfectas que no sienten").
Este tipo de banalización merece ser observada, nombrada y cuestionada, especialmente cuando empieza a desplazar el deseo por mujeres reales.
Impacto en la sociedad y en los jóvenes:
En los adolescentes y jóvenes, la exposición continuada a estos contenidos está moldeando la forma en que se construye el deseo, el cuerpo y el otro. Estos adolescentes, crecen con la idea de que una pareja es reemplazable por una imagen, moldeable, sin límites ni reciprocidad.
Se incrementa la desconexión emocional y la dificultad para establecer vínculos afectivos reales, al normalizarse una sexualidad basada en el consumo inmediato.
Las chicas jóvenes se ven sometidas a una presión estética aún mayor, al compararse con cuerpos inexistentes, diseñados sin poros, sin emociones y sin voluntades, en definitiva perfectos.
Se reduce el espacio para el deseo espontáneo, la exploración mutua y el consentimiento, pilares básicos de una sexualidad sana, que se desarrolla en las primeras etapas de la adolescencia.
Mi temor viene motivado sobre todo por las consecuencias que esto puede acarrear y el impacto que puede tener en la sociedad actual que ya ha empezado a consumir de manera brutal inteligencia artificial y que al final, dará lugar a una sociedad más desconectada, más exigente, más fría. Una generación que aprende antes a consumir cuerpos que a tocarlos con cuidado, y que confunde el placer con el poder.













