Hace mucho que no montaba a Eros...
¿Astrid?…¿Qué Astrid?
Mi mascota. No lo sé, Fedric, desde el comienzo de todo esto no he sabido nada.

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Hace mucho que no montaba a Eros...
¿Astrid?…¿Qué Astrid?
Mi mascota. No lo sé, Fedric, desde el comienzo de todo esto no he sabido nada.
¿Mujeres mayores de veintiséis años?
Eres menor, Tegan. Y lo peor del asunto, un hombre. Pero estoy seguro de que encontrarás alguna chiquilla que haya dejado su virginidad atrás.
No puedes pedirme que calle lo que mi cuerpo pida, Rayner. ¿Quién podría rechazar un rostro cómo el mío? ¿Quién no caería bajo el encanto de tu cuerpo de Adonis tallado a mano?
¡Por Dios!
¿Qué dices? Estarías loco para darle tu corazón a alguien como yo teniendo a chicas hermosas y elegantes como Ruby a tu alrededor.
Basta ya de palabrería barata. A un príncipe jamás se le debe dar la contra, pero por ti mi amor sería capaz de aceptar cualquier cosa.
¡Por Dios!
¡No digas eso! Es imposible de creer. Las demás chicas son absolutamente despampanantes. ¡Cualquiera de ellas sería una reina excelente!
Cielo, en mi corazón tú eres la única reina.
¿Mujeres mayores de veintiséis años?
Me encuentro realizando una oferta por mis servicios debido al comienzo del año.
Hombre, dieciocho, no preocupado por cometer incesto. ¿Interesado?
¿Sabes?
¡No vale la pena! ¡Ya ni sé quién eres! De seguro vas a ser una de los principitos engreídos, ¿Y sabes? Me duele mucho, pero no derramaré lágrimas por tí.
¿Si derramo lágrimas por ti me dejarás probar lo que dicen de las pelirrojas? Ya sabes, labios de cereza.
¡Por Dios!
¿Yo? ¡Por dios, de ninguna manera! ¿Acaso has visto la belleza y elegancia de la mayoría de las seleccionadas? Jamás podría ni querría competir con ellas.
¿Estás aquí para halagar a las demás o para demostrar tu belleza? Las otras no son nada comparadas contigo.
¿Sabes?
No vale la pena. NUNCA va a valer la pena.
¿Llorar por mí? Oh, amor. Claro que vale la pena.
¡Por Dios!
Apuesto a que este palacio está entre los más hermosos del mundo. ¡Deberíamos votar para que lo coloquen dentro de las siete maravillas! Sin embargo, este lugar es apenas comparable a la grandeza de los reyes que habitan en él.
¿Quién pondría a este castillo teniéndote a ti como la principal maravilla? Amor, acomoda tus ideas o yo me encargaré de hacerlo.
¿Astrid? ¡¿Astrid?!
Por favor, mis ojos ni siquiera se comparan con la hermosura de los suyos. Son muy expresivos, ¿ya se lo habían dicho? Tiene usted unos rasgos muy delicados aunque, bueno, es bastante obvio si tomamos en cuenta que ha heredado casi todos los atributos de sus padres. —Le dedicó una amplia sonrisa—. ¿Enojarme? ¡Por supuesto que no! Jamás podría enojarme con alguien tan justo y noble como usted. En especial cuando su familia se ha portado de manera tan impecable con todas nosotras.
—Elogiarme de tal manera no te dará acceso libre a mi cama, pero de igual manera aprecio tus palabras —asintió alzando una mano al aire para restarle importancia.— Amor, mi poder como príncipe exige que continúes con tu conversación.
¿Astrid? ¡¿Astrid?!
No creo que haya muchos roedores en el palacio. Además, ¡este lugar es inmenso! Quizás tardes días enteros para encontrarla. —Se encogió de hombros—. En fin, como quieras. Deberías avisar al personal de servicio. De esa forma, se correrá la voz y será más factible que aparezca rápido.
—No tan inmensos como tus ojos, podría perderme en ellos por días —comentó alzando una mano en el aire para señalar su rostro, dibujando una media sonrisa en su rostro.— ¿Te has enojado ya, belleza? Porque eso sólo aumentaría mi atracción a ti.
¿Astrid? ¡¿Astrid?!
Supongo que no es la rata, ¿o sí? Vi una allá atrás… —señaló a sus espaldas— ¡Toda una escena triste y dramática! si sabe a lo que me refiero —Movió los labios de un lado a otro de su semblante, que aparentaba un gesto de tristeza— Es una broma. No la eh visto.
—Estás en lo correcto, belleza —respondió con una sonrisa ladina, dirigiendo su mirada al punto señalado antes de soltar una profunda carcajada.— Guapa y con humor, todo el paquete completo.
Caden dice que Tegan será un rompe corazones por media hora.
Siempre lo soy.
¿Astrid? ¡¿Astrid?!
¿Estás insinuando que los animales callejeros son malos? —Enarcó una ceja y luego paseó la vista por los alrededores, intentando identificar a Astrid—. ¿Por qué no pruebas con un pedazo de queso? He leído que el olfato de las ratas es asombroso. Incluso en algunos países las entrenan para que detecten minas.
—Estoy insinuando que Astrid no intentará morderte o hacerte daño —frunció el ceño con confusión, negando a su propuesta.— Quiero atraer sólo a Astrid, no a toda la comunidad de roedores que puedan existir en el palacio y los alrededores.
¿Astrid? ¡¿Astrid?!
¿Pero eso no es muy arriesgado? ¿Qué sucede si la muchacha decide ser valiente y le da con una lámpara? —cuestionó, negando con la cabeza al darse cuenta de que no ayudaba.— De acuerdo, nada de ser negativos. Además, todo el palacio sabe sobre la existencia de Astrid, ¿no es así? Al menos gran parte de él. Seguramente al verla sabrían que podría tratarse de su mascota. Pero, ¿cómo fue que escapó?
Al escuchar las palabras de la muchacha abrió los ojos con exagerada sorpresa, carraspeando para recobrar su seria expresión tan característica de él.— Err, buen punto. No, muy pocas personas conocen de ella porque no suele abandonar mi habitación. Al abrir la puerta olvidé que la había dejado en el suelo y, antes de que reparase en aquello, se echó a correr como alma que lleva el diablo. Tal vez se sentía asfixiada de estar encerrada tanto tiempo.
¿Astrid? ¡¿Astrid?!
¿Astrid? —Miró al joven con cara de no entender nada—.
—Mi mascota, una rata —dando una respuesta, miró sobre su hombro al ver una pequeña sombra, cerrando los ojos con frustración al no ver al animal.— Una buena, no una callejera.
Hace mucho que no montaba a Eros...
…De acuerdo, Tegan, de acuerdo. Y ¿Qué hay de tí? ¿Alguna de ellas ha logrado llamar tu atención?
Sí, Astrid.