La lluvia va cesando y las hojas son llevadas por el viendo en alas frías aguas que recorren el suelo.
Aquí me encuentro, sentada, con una mirada perdida y envuelta en recuerdos.
Llega el invierno y cada gota se vuelve dolorosa, punzante. Este imaginario invierno que me arropa y me hace ver que el tiempo no espera un abrazo, un beso o un adiós.
Una voz suave que me alienta a regresar al lugar donde todo inicio, el lugar donde somos unidos por un solo cantar que se llena de lagrimas de alegría y tristezas antiguas que quieren seguir impregnadas como la tinta en la piel.
El tiempo es justo, el tiempo es sincero y te brinda lo necesario para saber qué haces lo correcto. Una despedida y un encuentro, todo en el mismo momento. Aquí me encuentro, con tu reflejo en mis sueños y una sonrisa radiante que deje de ver en el otoño
El frio se acerca, no, ya está aquí.
El tiempo se llevará los recuerdos, opacará los sentimientos y poco a poco me dará un cálido abrazo para seguir adelante.
Las gotas acarician las ventanas, un rayo de luz se asoma para darme un poco de aliento en esta caminata sin retorno y el camino me ensena que las lunas siguen llegando pero las caricias del pasado seguirán fortaleciéndote para que un día las gotas no sean tan filosas, el frío no sea penetrante y las sonrisas sean más eternas.