
oozey mess
Today's Document
DEAR READER
h

No title available
occasionally subtle
Jules of Nature

shark vs the universe
i don't do bad sauce passes
wallacepolsom
almost home
YOU ARE THE REASON
todays bird

pixel skylines
Monterey Bay Aquarium
noise dept.

if i look back, i am lost

@theartofmadeline
Sweet Seals For You, Always
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year

seen from Germany

seen from India
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Netherlands

seen from Malaysia

seen from France
seen from Germany

seen from Netherlands
seen from United Kingdom

seen from Indonesia
seen from Poland
seen from France
seen from Spain
seen from Türkiye

seen from Italy

seen from United Kingdom
@aftermidnightmind
Al final, uno sólo busca alguien a quien contarle las bobadas que pasaron en el día y que genuinamente se interese por eso, que escuche, que pregunte, que se ría.
Cuando alguien
se convierte
en tu primera vez
(de cualquier cosa)
siempre se quedará
con algo de ti,
y algo de esa persona
permanecerá
en ti siempre.
Entre dos mundos
Jueves, 17:45. Un llanto partió la tarde en dos.
Nació ella. Entre manos que la esperaban… y otras que no sabían qué hacer con su existencia.
Llegó sin saber que su vida sería una historia contada en mitades.
Creció entre fotografías felices, sonrisas congeladas en papel y abrazos que, con el tiempo, aprendió a dudar.
Dicen que fue amada. Dicen que fue feliz.
Y tal vez lo fue. O tal vez solo lo parece en las fotos.
Su padre era un eco. Iba y venía como si el hogar fuera una estación de paso.
—Trabajo —decían.
Y ella, pequeña, creyó. Porque los niños creen en todo hasta que la verdad los rompe.
A los cinco años ya sabía sobrevivir.
Encender la cocina, preparar comida, moverse sola por el mundo como si la infancia fuera un lujo que no le correspondía.
Una niña aprendiendo a no necesitar a nadie. Una niña sola… aunque nunca lo dijera en voz alta.
Las casas cambiaban, pero la sensación era la misma:
no pertenecer.
En la escuela, las palabras dolían más que los golpes. Se reían de su cuerpo, de su piel, de su origen. Y ella… callaba.
Siempre callaba.
Porque le enseñaron a ser buena, incluso cuando el mundo no lo era con ella.
Hasta que un día, en medio de un viaje cualquiera, la verdad se sentó frente a ella.
Una mujer. Una hija. Otra vida.
—Es mi familia —dijo él.
Y el mundo dejó de tener sentido.
Esa noche hubo gritos. Hubo golpes. Hubo miedo.
Y una niña, temblando, intentando arreglar lo que los adultos rompieron.
Durante años creyó que fue su culpa.
Durante años cargó con ese peso invisible.
Entonces lo entendió:
no era una sola historia.
Eran dos.
Una familia grande. Y ella… en la pequeña.
Algo en ella cambió.
Dejó de bailar. Dejó de brillar. Aprendió a esconderse dentro de sí misma.
Se volvió silencio. Se volvió distancia. Se volvió alguien que sobrevive.
Creció.
Y con el tiempo, aprendió a perdonar, o al menos a soltar lo suficiente para seguir respirando.
Pero hay heridas que no se cierran, solo se vuelven parte de uno.
Buscó refugio donde pudo.
En internet. En personas lejanas. En palabras que viajaban más lejos que ella.
Ahí encontró algo parecido a pertenecer.
Y entonces llegó el amor.
Su primer amor. Su primer lugar seguro.
Por primera vez, no se sintió sola.
Y eso… también daba miedo.
Se aferró.
Porque cuando alguien pasa tanto tiempo cayendo, el primer lugar donde puede descansar se siente como hogar.
Aunque no siempre sea equilibrio.
El tiempo pasó.
Siete años. Una vida construida entre dos personas.
Y aun así, la culpa seguía ahí, como una sombra que no sabe desaparecer.
Intentó ser estable. Intentó encajar. Intentó sostenerse.
Pero la vida… no siempre coopera.
Y entonces, otra vez, el pasado volvió a tocar su puerta.
Su padre enfermó.
Y con él, la familia que nunca fue suya.
Tuvo que mirar a los ojos a quienes nunca la eligieron.
Y aun así… ayudó.
Porque no sabe ser distinta.
Porque le enseñaron a dar, incluso cuando duele.
Pero esta vez algo se quebró.
El cansancio. El peso. Las preguntas sin respuesta.
¿Por qué amar duele tanto? ¿Por qué quedarse también?
Se perdió un poco.
Dejó de reconocerse. Dejó de hacer lo que amaba. Dejó de sentirse ella.
Como si la vida, otra vez, la hubiera empujado demasiado lejos.
Y aquí está.
En pausa. En medio de todo.
Sin saber qué sigue.
Pero hay algo que nunca cambió:
sobrevive.
Siempre lo hace.
Y quizás, cuando todo esto pase,
cuando el ruido se apague y el dolor deje de gritar,
ella vuelva.
No como antes. Nunca como antes.
Sino más fuerte. Más suya. Más libre.
Como quien renace de sus propias cenizas.
✦Valcaar
q voten por fascistas d mierda cuanto quieran
Poner límites es difícil, pero es más complicado vivir tolerando lo que nos hace daño.
Sabes que estás realmente mal cuando decides regresar a Tumblr.