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¿Que…? ¿Eres un hombre lobo? —preguntó haciendo conclusiones fantasiosas rápidamente.—
Alan rió, alzándole una ceja cuestionante al chico, el pelinegro negó con la cabeza—: No - yo, eh... tengo hambre —sonrió, ¿cómo había llegado a esa conclusión, de cualquier manera?













