Querer atesorar cada recuerdo como si de un cuadro inmortal se tratara, querer recordar la sensación de la caricia perdida o el beso deseado y, sin embargo, se nos escapa entre los dedos como la arena, se nos pierde entre sonrisas y lágrimas frenéticas.
No quiero olvidar, no quiero que olvides. No quiero pensar, no quiero que pienses. Nos está golpeando tan fuerte que no somos capaces de ver más allá del mañana ¿No escuchas cómo nos llama? ¿No sentis cómo cobra vida?
Creí que mi mayor miedo sería quererte, pero me equivoqué, hoy mi mayor miedo es perderte.














