Las luces, las sombras, las canciones, la copa de vino desparramada por el suelo, las risas, los “yo nunca”, lo “te lo dije”, los “esto nos va a doler”, los “espérame”, los “creo que es momento de marcharme”, los “me gusta cómo me lo haces”, los “mañana lo verás distinto”, los guiños, las manos frías, los dientes tatuados sobre la piel, los labios costrados, el frío, el humo, las calles mojadas, los cafés a medias, los “te voy a echar de menos”, los “nos vamos a echar de menos”, los “qué bien volverte a ver”, los “no quiero volver a verte nunca”, los “debería”, el vestido, sus pantalones, el sudor, las sonrisas, los bailes, las excusas, las promesas, las mentiras, los “rómpeme”, los “vámonos”, los “quiero verte”, los dramas, la vuelta a la risa, las llamadas perdidas, el desgaste, la incongruencia, el cuadro, la fotografía, el libro, los “cómo puede ser que me ocurra esto”, los “¿Y ahora qué?”, el cansancio, las ojeras, la media sonrisa estúpida, los fluidos, los cristales empañados, el reloj, la manta, la película inacabada, las deudas, la magia, la frustración, el desarraigo, la dependencia, el vicio... Lo que conforma mi cabeza tras haber perdido o recuperado un montón de de pensamientos, doblados como trozos de papel, que no sé cómo demonios recuperé de mi papelera mental de reciclaje... para luego tener que volverlos a meter. . 📷 📖Vivian Maier