La Cosa Cursi de la Vida te vi desde que esas escaleras eléctricas me subían al lugar donde estabas, ahí tu tan simple como siempre, tan sencilla de mirada, tan llena de todo y tan vacia a la vez, solo dos preguntas fueron necesarias para descifrar lo que en verdad tu mirada quería decir, tu semblante demostraba, tu nerviosismo delataba, quizá el evadir era tu mejor arma para no dejar ver lo que en tu interior sucede. Ahí estuvimos tan entretenidos el uno con el otro, tan interrumpidos como siempre desde que nos tratamos por primera vez, quizás eso fue lo que nos distrajo de nuestra realidad, y si yo también olvide intencionalmente mencionar que hubo un vacío después de ti, también olvide el decirte cuantas noches de pensamientos y palabras no escuchadas te dedique, imagino que igual tu olvidaste cosas por mencionar. Lo que más me sorprende son los recuerdos que mencionaste, esa caída en el bar en la primera salida, ese mal carácter que me distinguía, esa intensidad con la que vivimos nuestro tiempo, esa adicción al café que ya curaste, ese odio que nos tenía tu hermano, ese dolor de estómago que le causaba a tu madre cada que nos veía juntos, parecía más letanía de buenos momentos que llegamos a esa parte donde olvidabas mencionar que ya eres madre.