Si en algún momento lees esto, si por pura casualidad llegas a este rincón y lees lo que está aquí escrito, te pido disculpas por la ortografía, pero hoy te escribiré las cosas que nunca llegue a decirte por ¿miedo, cobardía, temor? No lo sé... Pero deberías saberlo.
Te diré lo que guardo en lo más profundo de mi, te diré lo que senti y lo que pense... Quizá necesito esta liberación de sentimientos para hacerle creer a mi mente que ya no tiene nada que pensar, que ya no tiene nada por decir, que ya lo dicho aquí no tiene porqué repetirlo una y otra vez y que si lo hace, pueda sentirse tranquila porque ya no forma parte de un sentimiento atrapado dentro de mí.
Desde que te conocí, tus metas y sueños se centraban en una sola cosa, profesionalmente hoy eres lo que querías ser, me alegra pensar que pisaste el escalón que hace unos años veías desde abajo, me alegra decir que forme parte de los que subieron contigo esos largos y transitados peldaños que te hicieron ser la mujer que eres.
Me enorgulleces, ¿sabes? Me llena de orgullo y alegría que lograras cumplir esa meta que tanto quisiste. Creo que la vida nos premió al dejarnos avanzar sin tropiezos durante ese camino, pues hasta hoy, aún vemos compañeros y conocidos subiendo escalones con el sueño de alcanzarnos.
Le encuentro valor a eso y doy gracias a Dios por lo que nos permitió hacer sin problemas.
Hoy no estás, no tienes idea de cuánto me ha costado aceptarlo, he ido recorriendo etapas en este proceso de transición emocional y reconciliación conmigo que, si bien duelen mucho, se que debo hacerles frente y saber que son la única manera de reinventarme.
He titulado este escrito como "¿Sabías que..." Sin cerrar la interrogante, pues, en el proceso he descubierto cosas que quisiera decirte, contarte, alegrías vividas, tristezas y no quisiera que cerrar la interrogante cierre este libro que aún escribo.
Sabías... ¿Sabías que me encantaban tus ojos... Que me volvían loco tus ojos... Me fascinaba verlos a cualquier hora, verte sonreír y que dijeras "¿Por qué me ves así?"... Me provocaban ese tipo de locura que me hacían hacer cualquier cosa con el fin de verlos brillar.
¿Sabías que he he estado a punto de ir a buscarte... Me he vestido, he acomodado mis cosas y me he planteado ir hasta donde estés y mirarte a la cara... Sin motivo, solo tocar tu puerta y mirarte.
¿Sabías que si planeaba un futuro para ti... Soñaba con ese mundo perfecto donde ambos tendríamos las cosas que siempre quisimos, que soñaba con nuestra casa con balcón, con Miranda, Santiago, nuestros perros Golden, soñaba con un mundo donde encajabas perfectamente.
¿Sabías que aunque lo hice notar muy poco al inicio, llegue a sentir celos... Si, celos, que llegue a sentir celos de perderte. Tuve miedo muchas veces de perder lo más bonito que me había pasado en la vida...
¿Sabías que... En muchas ocasiones estuve a punto de llamarte cuando sentía que el sueño y yo estábamos peleados... Y no para desearte feliz noche precisamente sino para escuchar tu voz y decirte cuánto te extraño.
Nunca quise terminar así, no me vi así en mi mente, sin ti...
¿Sabías que llegue a escribirte más de 100 mensajes... Mensajes que nunca recibiste, mensajes que nunca envié.
¿Sabías que en algún lugar y en algún momento fuiste mi tema de conversación... Conversación que se fue prolongando durante horas y que al final me quedaba con esa extraña sensación de querer volver a verte.
Algo que siempre supiste, me gustaba todo de ti, eras "perfecta" ¿recuerdas? eras magia, eras música, eras color... Me gustaba incluso lo que no conocía de ti, y aunque no me creas, hoy analizo las cosas y es que diariamente descubría algo nuevo en ti, algo único, algo nuevo que me atrapaba.
Perdí la cuenta de las veces que llegue a escribir tu nombre en cualquier parte, cuántas veces pase horas viendo tus fotos, recordando cada momento, recordando tus palabras, intentando descifrar lo que me decías.
Cuantas veces imaginé mi vida contigo, un presente juntos, cuántas veces perdone todo y probablemente lo haría de nuevo... Y es que si, tuve muchos defectos, mi carácter, mi desconfianza, mi inseguridad, mi visión por la vida, y es que tengo que confesarte que me encontraba perdido, no sabía que hacer con mi vida, sin metas ni proyecciones, era como sentir que toda mi energía se estaba agotando poco a poco...
Pero no te mentire, conservo algunos defectos... Aún me sigo olvidando de la cosas que nos hicieron daño... Y vaya defecto, muchas de nuestras peleas las recuerdo, pero olvide los motivos... Quiero pensar que fue por algo importante, pero sinceramente, lo olvidé y me siento responsable.
Conociste lo mejor y lo peor de mi, me da vergüenza aceptarlo, hiciste que me conozca, descubrí aspectos positivos y negativos que he reforzado y otros que intento cambiar de lo que soy.
Conocí lo mejor y lo peor de ti, y aunque siempre supe que tienes defectos, me quise enamorar de cada uno, pues, me veía contigo en un futuro, y de alguna manera sabía que tendría que lidiar con ellos...
Que triste que no pudiste lidiar con los míos, pero lo entiendo ahora.
Sabías que recé por ti en muchas ocasiones... Pidiendo al cielo que te colme de bendiciones, te de la fuerza que no tengo para salir adelante y que tu camino se vea iluminado por su luz...
Que un día, un gran día, la persona que tanto deseas te mire a los ojos y te regale sonrisas de felicidad, que te diga diariamente lo linda y hermosa que eres, que te tome de la mano sin miedo y también tome tu vida y corazón, alguien que te sorprenda diariamente con esos pequeños grandes detalles que yo soñaba poder darte toda la vida... Pero sobre todo, sobre cualquier cosa, le pedía Dios que te hiciera feliz, muy feliz, sin que importe lo que eso signifique... Porque, así te conocí, de esa felicidad me enamoré y así deseo recordarte ahora, con todo el cariño que creaste en mi.
No quería a nadie más que a ti.
Y es que me enamoré perdidamente, me encantaba hacerte cosquillas antes de dormir, peinarte hasta que me decías que querías acostarte, acariciar tu espalda, darte besos mientras dormías, acostarte en mi pecho y decirte que "Todo va a estar bien", abrazarte fuerte y besar tu frente... Cuidarte cuanto te sentías mal, acompañarte a tus entrenamientos, ir a los partido de béisbol contigo... Ni se diga que me sentía afortunado por poder tocar tu pies.
Amaba salir a comer juntos, encontrar cualquier vicio que nos hiciera gastar el dinero en él con el fin de divertirnos, comprar comida para ambos, ver películas de terror mientras me escondía detrás de ti, amaba acostarme en tu pecho, dormir allí, amaba la seguridad que teníamos de ambos...
Ame muchas cosas, y sé que también las amaste.
Ahora son solo un recuerdo para ambos, un recuerdo del que debemos aprender y sacarle todo el provecho posible... Nos convertimos en algo indeseado para cualquier pareja, descubrí que hay acciones que pueden cambiar el rumbo de toda una relación, que nadie tiene porqué llegar tan lejos para recibir cariño o amor.
Sabías que... Durante mucho te espere, espere tu llamada, espere un mensaje, espere una mirada con una sonrisa... Me hice la idea de que nunca pasaría, me hice la idea de que morí para ti desde el momento en que decidiste dejarme, me hice la idea que decidiste olvidarte de mi.
Se que probablemente lo que escribo aquí nunca lo vas a recibir, tal vez nunca lo leas. Pero solo quería plasmar todo lo que nunca dije, aquello que sentí muy tarde, aquello que era importante, aquello que era solo para ti, Stef.