“Evacuemos el tren”: crónica de un problema de comunicación
Subimos al tren, como siempre estaba repleto, y como siempre me tocó pedir –exigir, mejor dicho-, un asiento para mi esposa que llevaba a mi niña pequeña en brazos. Cada vez es más difícil soportar la indiferencia de muchos jóvenes que ya ni hacen el intento por ser corteses, sino todo lo contrario, es como si ser mal educado fuera cool hoy en día; en fin, avancemos con el relato que va de otra…
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